Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#12. Heridas.
Cuatro días habían pasado sin que los pokemon hubieran podido verse desde su último y fatídico encuentro. Cuatro días en los que Croagunk estuvo más deprimido y ansioso que nunca, ansiando poder ver de nuevo a Toxicroak y ayudarlo a sanar aquellas heridas tan profundas que tenía en el corazón con algo de su afecto y compañía. Desde que había tomado la resolución de ayudarlo a salir de esa tristeza en la que vivía, las horas del día se le habían vuelto interminables como meses, y se daba vueltas por la casa sin poder hacer otra cosa que pensar en volver a verse con el pokemon.
Insistió y pidió
permiso a Molly muchas veces de que lo dejara ir, incluso solo si es que le
molestaba tener que ir a dejarlo en su auto, pero la muchacha se mantenía
impasible en su postura: solo una vez por semana.
—Y si sigues
preguntando tantas veces—dijo la chica, después de haberse negado por veinteava
vez en lo que llevaba del día—, será una vez cada dos semanas, Croagunk: vives
conmigo, ¿recuerdas?
El pokemon se agarraba
la cabeza a dos manos y salía enfurecido del lugar. No tenía modo de explicarle a Molly lo importante que
era estar cerca de Toxicroak sin entrar a decirle la peculiar relación que se
había formado entre ambos: no sabía cómo explicarlo y tampoco imaginaba cómo
reaccionaría la chica. Pero su paciencia y ansiedad se lo comían con el pasar
de las horas, hasta que, a solo dos días de verse con su compañero, Croagunk se
hartó y decidió hacerse el rebelde.
Faltaba poco más de
una hora para el anochecer cuando Toxicroak se dio una última vuelta por la
casa, inspeccionando que los sirvientes no hubieran dejado nada sin cerrar y
todo estuviera en orden. Mónica siempre había insistido con eso, y al pokemon
se le había pegado irremediablemente el afán de revisar todo para poder dormir
sin preocupaciones. Como el lugar era muy grande y había muchas puertas y
ventanas, esto podía llevar un buen rato, y cuando ya estaba hecho eran casi
las diez. Como no tuviera más actividades con las que llenar el día, Toxicroak
se iba a la cama o miraba algo de televisión antes de irse a dormir.
Cuando solo le
quedaban las ventanas del tercer nivel por revisar, al pokemon le pareció
percibir uno de los arbustos del frente moviéndose. Se detuvo en seco en su
sitio y observó detenidamente: el arbusto volvió a sacudirse y para su asombro,
un pokemon muy familiar asomó desde ahí. Toxicroak soltó una exclamación de
sorpresa y duda, abrió la ventana y llamó hacia abajo:
— ¡¿Croagunk?!
El aludido levantó
la cabeza y lo vio: le sonrió anchamente, hinchó sus mejillas y saludó con su
mano.
— ¿Qué haces
ahí—preguntó el mayor, todavía extrañado—y a estas horas?
— ¡Vine a verte!
Estuvo por
preguntar algo más pero se reprochó por estar teniendo una conversación desde
un tercer piso: sacudió la cabeza, cerró y regresó de prisa al primer nivel.
Abrió la puerta principal y allí apareció Croagunk con algunos raspones y
hojitas pegadas en la cabeza. Curiosamente no venía ataviado con nada esta vez.
—Es un poco
tarde—dijo Toxicroak, haciéndolo pasar—en comparación con los horarios en los
que sueles venir…
—Lo sé; lo
siento—se disculpó el más joven, apenado.
—No escuché el auto
de Molly.
Esto hizo que
Croagunk diera un ligero respingo. Miró en otra dirección y se rascó la frente,
notando que traía algunas hojas y fingiéndose ocupado en quitárselas. Esto, por
supuesto, hizo sospechar de inmediato al mayor.
—Ella no vino a
dejarte—apostó el pokemon con seriedad— ¿cierto?
El otro negó con la
cabeza y los ojos fijos en el suelo.
Toxicroak se cruzó de brazos.
— ¿Te escapaste de
su casa?
— ¡Es
que…—reaccionó Croagunk—no quería dejarme venir! ¡Hace días que quiero venir y
no me deja! Se ha vuelto muy restrictiva conmigo y yo necesito…
Se acalló y volvió
la cabeza intentando esconder el rubor que se le había subido.
—Yo quiero…venir a
verte…te echo mucho de menos allá en mi casa: me siento solo y…y te extraño…
Toxicroak hizo un
ligero gesto de desaprobación con la boca, pero no estaba enfadado: le
conmovían los sentimientos de Croagunk pero le preocupaba mucho lo que
ocurriera después. Soltó un suspiro y caminó hasta el menor, levantándolo en
sus brazos y llevándolo al lugar de siempre: el sofá. Se sentó con él sobre sus
piernas, mientras la ranita se arrimaba a él y disfrutaba de su cercanía.
—Mira…—dijo
Toxicroak, con un tono comprensivo—yo también te extraño mucho. Muchísimo. Eres
la única compañía verdadera que tengo y sabes que también te amo.
Esta última frase
hizo saltar de felicidad el corazón de Croagunk. Se sonrojó enteramente y
sonrió lleno de emoción. Y pensar que era una frase tan hermosa y él todavía no
se atrevía a decirla de frente.
—Pero esto que
hiciste—siguió diciendo el mayor—ha sido muy desacertado, Croagunk: cuando
Molly se entere de que te has escapado probablemente se molestará y se pondrá
todavía más restrictiva contigo. O eso imagino.
—No me
importa—sentenció el pokemon, hundiendo su cara en la bolsa roja del otro—. No
me importa cuanto intente contenerme: me escaparé mil veces si es necesario y
vendré aquí contigo, hasta que se de por vencido.
Toxicroak no veía
esto como una opción del todo válida. Descansó su cabeza en el respaldo del
sofá y se quedó viendo al techo, pensando en lo que estaba ocurriendo: veía
como una muestra de apego y necesidad el que Croagunk, siendo un pokemon tan
tímido y dócil, se escapara para estar con él. De no haber sido porque Molly
vivía con sus padres él hubiera hecho lo mismo desde hacía tiempo, pero aparte
de no querer invadir el espacio familiar, Toxicroak no había hecho más intentos
por estar con su amado compañero por su lealtad inviolable al lazo del
entrenador y su pokemon. Se temía muy en el fondo que esto que Croagunk había
hecho dañara su relación con Molly.
Sintió como el
menor soltaba un suspiro agotado y se echaba sobre él. Bajó la mirada para
verlo y notó su gesto de cansancio.
— ¿Qué te
ocurre?—le preguntó.
—Estoy muy cansado…
— ¿Por qué?
—Me vine caminando
desde la casa de Molly hasta acá…
Toxicroak abrió
expresivamente lo ojos al escucharle decir eso: Molly vivía en un extremo de la
ciudad y John en el otro. Croagunk se había escapado de casa cuando el sol
todavía estaba en lo alto y ahora se acercaba la medianoche. Sus piernas
palpitaban de cansancio y se había gastado hasta la última gota de sudor de su
cuerpo. El pokemon más alto se presionó los ojos con los dedos ante la locura
del más pequeño por darse semejante viaje, pero algo se emocionó dentro de él
al ver todo el sacrificio que Croagunk había hecho solo para venir a verle.
Sonrió enternecido y
lo abrazó con fuerza contra sí. Besó su frente y luego se lo llevó en brazos al
segundo nivel.
Lo metió en una
bañera enorme llena de agua caliente y una densa capa de espuma blanca. Lo
acompañó durante casi una hora mientras el pokemon se relajaba y descansaba de
su agotadora caminata, conversaron animadamente y soplaron burbujas de colores.
Luego se lo llevó envuelto como un cachorrito en una toalla grande y esponjada
a la cocina, en donde le sirvió pasteles de limón y continuaron su
conversación.
—Molly vendrá por
ti, imagino.
—Sí—dijo el menor,
tragándose su último y ácido bocado—, pero no sé a qué hora…dijo en la tarde
que se quedaría en casa de una amiga suya, y eso puede ser de varias horas
hasta la mañana siguiente.
—Fue ahí cuando
decidiste escaparte—apostó el mayor, sonriendo levemente.
El otro asintió en
silencio. Toxicroak hizo un gesto resignado con la cabeza y se levantó.
—Ya casi es
medianoche—dijo, después de mirar el reloj en la pared—, no creo que venga hoy
por ti.
Esto hizo que
Croagunk diera un ligero respingo. Su corazón pareció percatarse antes que él
de lo que venía, porque se agitó violentamente en su pecho y le hizo subir los
colores al rostro.
—Significa que
tendrás que dormir conmigo—dijo Toxicroak, ensanchando su sonrisa y tomando al
otro bajo su brazo.
Croagunk sintió que
iba a morir de la emoción.
Volvieron al
segundo nivel dejando todas las luces apagadas atrás. Croagunk sentía el
corazón latiéndole más y más fuerte en la garganta y subiendo a su cabeza,
mientras el mayor lo llevaba silenciosamente a su habitación, cerraba la puerta
y lo dejaba a él sobre la cama. Se quitó el abrigo negro y la camisa del mismo
color. Luego tomó al más pequeño en brazos y lo metió bajo las sábanas,
considerando que se había quedado congelado en su sitio sin atinar a hacer
nada. Él hizo lo mismo y apagando las luces con el interruptor cerca de la
cabecera, la habitación quedó silenciosa y en penumbras. Solo un poco de luz de
luna entraba por entre las cortinas y daba una tenue claridad al lugar.
El más pequeño
tenía los ojos exageradamente abiertos y pegados arriba, en el techo. No se
atrevía a decir nada ni a volverse a ver al otro de lo nervioso que estaba. Su
cara era una cereza y sus manos temblaban ligeramente por la ansiedad. Cuando
pasaron un par de silenciosos minutos y finalmente consiguió tranquilizarse un
poco, tragó saliva con dificultad y se volvió a la izquierda para ver a
Toxicroak: el pokemon también tenía la vista fija en el techo, con una mano
cerca de su cabeza y una sonrisa apacible que terminó de calmar al menor.
Croagunk se volvió
enteramente hacia él y su compañero giró un poco la cabeza. Ambos se observaron
en silencio y sonrieron a la par.
—Me gusta estar
aquí—se atrevió a decir la ranita.
—A mi me gusta que
estés aquí—le respondió Toxicroak.
El otro sonrió aún
más y se acercó, poniendo su cabeza en la mano tibia y grande del mayor.
—Nunca me había
enamorado así de nadie…—confesó Croagunk.
—Ni yo. Y eso que
he vivido más que tú.
— ¿Crees
que…podamos…?
La cara de
Toxicroak expresó un leve gesto de incredulidad de escuchar esas palabras. No
se creía que alguien tan tímido como
Croagunk fuera a pedirle algo así…
— ¿No estás un poco
chico para esas cosas?—preguntó antes de que el otro terminara de hablar.
Croagunk se prendió
entero como un farol. Se giró sobre su espalda y se cubrió la cara con las
manos, moviendo sus patas nerviosamente.
— ¡NO!—exclamó—
¡No, no me refería a eso!
—Ah… ¿entonces?
El pokemon se
descubrió el rostro, que seguía mortalmente sonrojado y se giró de nuevo hacia
al otro, volviendo a usar su mano grande como almohada.
—Quería decir…si es
que podríamos….ya sabes…—dijo, mirando hacia abajo y luego a Toxicroak a los
ojos— ¿hacer de esto…parte de nuestras vidas?
Toxicroak se
sorprendió ante aquella pregunta. No hubiera esperado que alguien tan joven ya
quisiera unirse a otro alguien por siempre. Era más comprensible en una persona
mayor, como él, pero Croagunk apenas estaba empezando con su vida como para
querer ligarla definitivamente a la de alguien más. Asimismo, no era del todo
decisión de ellos.
—No lo sé,
Croagunk—dijo, perdiendo por un momento la sonrisa—. Recuerda que ya no somos
pokemon salvajes…no es algo que podamos decidir así sin más.
El pokemon menor
había pasado esto enteramente por alto. El semblante se le entristeció un poco
y al poco soltó un leve suspiro de derrota. Toxicroak atrajo su otro brazo y le
acarició despacio la mejilla.
—De pronto extraño
ser un pokemon libre otra vez—dijo Croagunk.
—No—soltó el otro,
irguiéndose un poco y recargándose en su brazo sobre el colchón—, no pienses
así: no resumas todo solo a este momento.
— ¿A qué te
refieres?
—Estoy seguro de
que has pasado buenos momentos con Molly y has aprendido a ser feliz con ella,
en la seguridad de su casa y con su cariño.
El más joven bajó
la mirada. Era cierto, pero no quería darle la razón en ese punto.
—Todas las cosas
tienen sus pros y contras, y ser un pokemon salvaje tiene su faceta negativa
también: vivir a la intemperie, conseguir tu propia comida sin nadie que te
ayude, sobrevivir y librarte de muchos enemigos naturales. Así era hasta antes
de vivir con ella, ¿no es así?
— ¡Pero…! ¿De qué
me sirve haber cambiado todo eso si ahora no puedo elegir quedarme
contigo?—quiso saber Croagunk, abriendo expresivamente sus ojos y notándose en
ellos una profunda frustración.
Toxicroak lo
acarició y le sonrió cálidamente: Croagunk pudo sentir como repentinamente y
por un leve instante, la tristeza que siempre estaba pintada en sus ojos
amarillos se había borrado.
—Si no hubieras
sido su pokemon—le dijo, acercándose—, nunca nos hubiéramos conocido. ¿Lo
habías notado?
Croagunk dio un
respingo en su sitio al percatarse de ello. Se asustó por un momento de pensar
en que nunca hubiera podido conocer y amar a ese maravilloso pokemon que tanta
felicidad y seguridad le daba. Escondió su vergüenza entre ambas manos y se
hizo un pequeño ovillo azulado.
—Soy un idiota…
—No, no lo
eres—respondió el mayor, quitando con suavidad las manos de la cara del otro.
—Aunque le deba a
Molly el hecho de conocernos…aún así no me deja estar contigo cuanto yo quiero.
Soy muy infeliz con ello.
—No deberías darle
tanta importancia a los momentos en los que no estamos juntos—aconsejó
Toxicroak—, y enfocarte más en el tiempo que sí pasamos juntos. Yo lo hago así,
y soy muy feliz pensando en eso.
— ¿De verdad?
El mayor asintió.
Se acercó a Croagunk y el pokemon, tomado por sorpresa y con sus nervios
habituales, retrocedió un poco hasta que su cabeza se hundió en la almohada
tras de sí.
—Siempre recuerdo
los momentos que tenemos tú y yo, y disfruto al máximo del tiempo que pasamos.
Croagunk lo vio
acercarse un poco más y cerró los ojos sin querer. Todo su cuerpo se tensó y la emoción le hizo retener la respiración. Los labios de
Toxicroak presionaron ligeramente los suyos haciéndole estremecer. Croagunk no
supo cómo responder a su beso, ese que por tanto tiempo venía esperando y
anhelando en sueños, por lo que simplemente se dejó arrastrar por las
agradables sensaciones que lo invadieron de pies a cabeza. No quería que ese instante
terminara nunca; la cercanía de Toxicroak, la tibieza que desprendía su cuerpo y
el sabor agridulce de su boca eran más de lo que hubiera podido imaginar en
cualquiera de sus inocentes fantasías. Pero sabía que más temprano que tarde
aquel beso se iba a terminar, por lo que decidió seguir el consejo de su
compañero y disfrutar al máximo de ese momento.
Continuará...
Hola otra vez.
ResponderBorrarPara empezar… ¿Qué más puedo decir aparte de que en este fic Toxicroak y Croagunk son endemoniadamente adorables y tiernos? Yo mismo me sorprendo de como empecé a leer este fic, sin que estos dos tipos de pokemons me gustaran, y aquí les e terminado cogiendo mucho gusto y me gusta cómo sigue avanzando esta relación.
Inicialmente creí que nos darías más detalles de la historia de Toxicroak, y vería a Croagunk tratar de ayudarlo. Pero en este cap salió algo mucho mejor.
Empezando, una vez más se ve como le molesta a Croagunk que Molly no lo lleve a ver aToxicroak, más que una vez por semana. Entiendo que eso le molesta pero ¿Por qué no le dice a Molly lo que siente por el otro? No creo que pueda reaccionar tan mal. Bueno tal vez sí. Igual la rana debería empezar a hacerse la idea de que un día deberá hacerle saber su relación.
Eso de que Croagunk escape por estar con Toxicroak se me hace e típico acto de rebeldía de un joven que quiere estar con alguien más. Pero como los sentimientos de Croagunk son sinceros es entendible y justificado.
Me encanto ver que Croagunk llegara a la casa de Toxicroak a pesar de la distancia y el esfuerzo, y que todo lo hiciera por estar con su amado. Por un lado, es algo que hace alguien muy joven que en ocasiones no piensa demasiado en lo que hace por estar con alguien, y por otro, tanto empeño con tal de verlo también es una muestra sincera de que lo que siente y que realmente quiere estar con él.
Está claro que a Toxicroak le preocupa que se dañe la relación de Croagunk con Molly, pero me dio la impresión que el tenerlo cerca hizo que se le olvidaran esas cosas. A final surgió algo bueno.
Se me hizo muy lindo todo desde que lo lleva para meterlo en la tina, luego a comer y luego para dormir juntos. Todo esa parte se sintió muy bonita y realmente se ve lo felices que están ambos de estar juntos, en especial Croagunk.
Realmente era un momento que parecía que nada podría arruinar ese momento…
Pero esto…
“— ¿Crees que…podamos…?”
https://www.youtube.com/watch?v=DASZP2o_3Mo
Por un momento me quede con un ¡¿WTF?!
Y no fui el único, porque hasta Toxicroak quedo igual XD
Pero buen, luego Croagunk aclaro que se refería a otra cosa (aunque creo que también entendió lo que Toxicroak entendió, así que el tema creo que lo conoce algo XD)
Bueno, esto en realidad no arruino la escena, solo me dio algo que me hizo gracia.
Para finalizar, es bueno que ahora Croagunk aprendiera algunas cosas realmente importantes, como lo es el aprovechar cada momento que ellos estén juntos, y el pensar en no lamentar ciertas cosas, porque si no hubieran pasado, entonces tampoco hubieran pasado cosas buenas (en ese caso, conocer a Toxicroak).
Y la escena de ese sencillo beso entre ambos, realmente se sintió muchos sentimientos en esa parte y… no sé qué más decir.
Otro gran capitulo.
Sin más que decir, que estés muy bien.
O algo más, nuevamente no me gusta corregir pero:
“Cuatro había pasado sin que los pokemon hubieran podido verse” te falto “días”
Creo que eso es todo.