Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#12. Canción de las olas.
Groudon
tenía una respiración lenta y profunda, y muy caliente por cierto. Su brazo
pesaba tremendamente pero Kyogre se sentía feliz: podía sentir los latidos del
otro en su espalda y sus músculos moverse ligeramente, probablemente por algún
sueño que estaba teniendo. La cercanía con el pokemon de tierra, su aire y su calor
terminaron de convencer a Kyogre de que se había enamorado profundamente y sin
remedio.
—Lamento
mucho haberte dejado todos estos días, Groudon—soltó el más joven, sonrojado
tanto por su único momento de intimidad con el otro como por el abrazante calor
sobre él—, pero me sentía muy dolido…por lo que ocurrió esa vez.
Por
supuesto que el otro no le escuchaba, y Kyogre era consciente de ello. No por
nada le estaba hablando desde lo más profundo de su corazón.
—Te
eché mucho de menos, aunque no lo creas. Todas las noches cuando estoy sin
ti…te recuerdo y te extraño. Me gustaría pasar más tiempo contigo, pero…
Dejó
de sonreír y bajó la mirada hacia la arena.
—Pero
tengo que irme a veces…si yo no cuido de los seres del mar, nadie más lo hará.
Se
cobijó aún más bajo el brazo del otro e inspiró profundamente.
—
¿Sabes?—le preguntó—Haberte conocido es lo mejor que me ha pasado jamás. Sé que
para ti solo soy un pokemon amable y conversador—dijo, sonriendo levemente y
avergonzado—, pero para mi tú eres… especial. Eres único. No quisiera tener que
dejarte nunca…solo quería decírtelo…
Cerró
con fuerza los ojos y contuvo su tristeza. Sabía que el otro no le escuchaba,
pero él necesitaba sacarse aquello de adentro. Se estaba ahogando con esos
sentimientos y sin poder expresárselos al otro. Se obligó por entero a ignorar
el dolor que lo aquejaba: su piel estaba partida, roja y sus escamas se
levantaban por el azote inclemente del sol desde arriba, pero él se negó a
irse. Quería estar con Groudon la mayor cantidad de tiempo antes de despedirse,
como imaginaba él que pasaría. Finalmente se durmió.
A
eso del atardecer Kyogre despertó. Se sentía enfermo y mareado, y su piel dolía
como una herida abierta. Estaba agotado y eso que solo había estado allí
echado, sin moverse. Vio a su lado como Groudon seguía durmiendo, solo que esta
vez su cuerpo ya no exhalaba tanto calor como antes. Le pidió disculpas en su
mente y cerrando los ojos, llamó a la lluvia sobre él.
Las
gotas cayeron dolorosamente sobre su cuerpo haciéndole soltar quejidos. Poco a
poco su piel fue enfriándose, pero las llagas que le habían quedado no
desaparecerían hasta dentro de muchos días. El dolor era terrible, pero él se
convenció de que estaría bien. Fue en eso cuando el agua cayendo sobre ellos
despertó al mayor.
Groudon
parpadeó un par de veces, notando que tenía el rostro mojado. Es más, todo su
cuerpo estaba mojado. Levantó la cabeza para ver en rededor y al instante se
percató de que extrañamente tenía a Kyogre bajo el brazo. Sus ojos amarillos de
inmediato se posaron en la piel partida y roja del pokemon que debió ser azul,
y rápidamente llegó a la deducción.
—
¡Tú…!—exclamó, furioso de recordar todo al principio, pero rápidamente
dejándolo de lado. Sacudió la cabeza y quitó su brazo del menor— ¡Serás
idiota!—soltó.
Se
levantó rápidamente, cogió al pokemon pez por una de sus aletas y éste soltó un
quejido al sentir su piel quemada apretada por la mano del otro. Groudon ni
siquiera se disculpó, solo se lo echó todo lo rápido que pudo a la espalda y caminó
hacia el mar.
Cuando
logró reponerse del mareo, Kyogre se vio en la espalda del pokemon rojo, otra
vez sobre su coraza suave y tibia. Sonrió levemente, sonrojado ahora por la
fiebre y soltó:
—
¡Estoy bien!—dijo, con voz trémula.
Groudon
se detuvo en el acto y volvió la cabeza.
—
¿Qué has dicho?—exigió saber.
—Estoy
bien…aquí arriba estoy bien.
—
¡El mar está allá!—rugió Groudon, apuntando hacia adelante.
—No
necesitas dejarme en el mar…—volvió a insistir Kyogre, apegando su mejilla a la
coraza del mayor—, aquí contigo estaré bien...
El
pokemon azul cerró sus grandes brazos sobre los hombros del otro para
detenerlo. Groudon se detuvo, conmocionado por el gesto y las palabras del
menor. Aún en el estado en el que estaba, Kyogre prefería estar cerca de él a
estar a salvo entre las olas del mar. Por un momento el pokemon de tierra cedió
a las palabras del gran pez, pero al instante sacudió la cabeza, volvió a
levantarse y echó a caminar. Entró en el agua y sosteniendo al menor por su
aleta, se lo quitó de encima y lo soltó al océano, aún cuando Kyogre le pidió
incesantemente que no lo hiciera.
Groudon
regresó a la arena y observó por sobre su hombro. Kyogre asomó en el agua y le
miró con profundo pesar.
—
¿Estás molesto…?
—
¡Claro que lo estoy!—rugió el mayor.
El
otro bajó la mirada, muy arrepentido de todo aquello.
—Perdona…—fue
todo lo que alcanzó a decir.
El
pokemon rojo se volvió enteramente a verlo y cerró con fuerza sus puños.
—
¡Para ti es muy fácil, ¿verdad?! ¡Te vas cuando quieres, vuelves cuando quieres
y después solo sueltas una disculpa esperando que todo se arregle! ¿Crees que
así funcionan las cosas?
—
¡No! ¡Es que yo…!
—No
me lo digas; ya lo sé: tuviste otro impulso desacertado, ¿no?—soltó
irónicamente.
Kyogre
se contuvo un gesto dolido y bajó la cabeza. Se había visto venir aquella
situación así que ahora solo podía afrontarla. No dijo nada y se quedó allí,
con su cabeza asomando desde el agua, la mirada baja y la lluvia cayendo sobre ellos. Groudon
exhaló vapor desde la nariz y habló:
—Si
quieres andar por ahí jugando con los demás, puedes ir y buscarte a alguien
más: sabes que no tengo paciencia para estas cosas.
Dijo
esto, se volvió y echó a caminar. Kyogre le observó con el corazón hecho trizas
en el pecho mientras el otro se iba y terminaba todo vínculo con él. Eso era lo
que había ido a buscar después de todo, ¿no? Romper su lazo con Groudon para
que no se hicieran más daño. Sin embargo, le parecía injusto haber tenido tan pocos
momentos de felicidad al lado de esa criatura y tantos de desolación. No
concebía que su encuentro en este mundo hubiera sido solo para eso. Avanzó
sobre el agua y puso su cuerpo nuevamente sobre la arena.
Groudon
se detuvo y volvió la cabeza al escuchar las “pisadas” del otro con sus grandes
aletas. Nuevamente intentaba salirse del mar y seguía las huellas que él había
dejado en el suelo. Se giró y volvió a calentarse, enfadado.
—
¿Qué estás haciendo?—exigió saber.
El
otro se detuvo a pocos metros de él y le dijo, sin levantar la cabeza para
mirarlo:
—
¿Crees que me hice esto…porque estaba jugando?—preguntó.
El
pokemon rojo observó su piel echa pedazos por el azote del sol durante aquel
día. Las heridas se veían muy dolorosas, y él no podía comprender cómo alguien
buscaba hacerse semejante daño.
—No
sé porqué lo hiciste.
Kyogre
levantó la cabeza y exclamó:
—
¡Lo hice porque quiero estar contigo! ¿Qué no lo ves? ¡Cada día he venido a
esta isla porque ansiaba verte! Quería hablar contigo y estar la tarde junto a
ti, aunque no tuviéramos nada de qué hablar. Si me fui en un “impulso
desacertado” fue por ti. ¡Y si volví fue por ti también!
Groudon
se quedó seco en su sitio. Aquella declaración fue tan inesperada y de algún
modo impactante que por un instante se olvidó de respirar. Kyogre le observaba
de esa misma manera que el día en que se separaran, con algo intenso en su
mirada que él no podía nombrar pues lo desconocía, solo que estaba vez estaba
escondido tras su gesto triste y enfurecido a la vez. No pudo decir nada al
principio, y el menor volvió a soltar:
—Si
te vas…si no vuelves al mar para venir a verme entonces yo saldré del mar para
ir allá contigo. ¡Si te fueras a la cima de una montaña me iría allá también…!
Se
quedó en silencio un momento, bajó la cabeza y volvió a decir en voz baja:
—Te
extraño…Groudon…cada día que no te veo…te extraño mucho…
—Entonces…—dijo
el mayor, haciendo acopio de fuerzas para responderle—si es así, ¿por qué te vas?
—Porque…a
veces necesito estar solo...para entender estos sentimientos…
El
pokemon rojo volvió la cabeza. Sintió un repentino temor ante esos
“sentimientos” de los que Kyogre hablaba. No comprendía del todo qué podían
ser, pero no quiso averiguarlo. No al menos por ahora. Tenía demasiadas cosas
en la cabeza como para querer seguir recibiendo más información.
Con
cuidado puso sus manos en la cabeza del otro y le empujó de regreso al agua.
Kyogre se contuvo sin querer entrar.
—Vuelve
al agua—ordenó el mayor, sin asomo de enojo alguno en su voz.
—Si
no estás aquí mañana…
—Lo
estaré. Ahora vete.
Ambos
pokemon intercambiaron una larga mirada. Finalmente Kyogre regresó lentamente
al agua y se marchó. Groudon lo vio alejarse, se dio media vuelta y se alejó a
su vez.
Continuará...
Bien
ResponderBorrarPues… el tercer capítulo que leo de tus fics el día de hoy (primero fue el del Soul, luego Heridas) y una vez más, me muestras un capitulo que no se desarrolla o no pasa algo que yo hubiera esperada, que me impresiona y me parece genial.
En verdad si Kyogre se hizo demasiado daño solo con estar con Groudon, y realmente le quedaron heridas que lo marcaran por unos días. En cuanto a la actitud de Groudon. Mientras leía, algo me dice que le alegro ver de nuevo a Kyogre, pero le preocupo mucho el ver que se hiciera daño, si a eso se le suma el enojo por no haberlo visto, y creyendo que lo había abandonado, es obvio la reacción de Groudon hacia el pez (pero seguiré insistiendo que es una orca). El cómo lo regaño y le dijo que no jugara con él. Parece que Groudon es tan ajeno a los sentimientos y tan cerrado, además de solitario, que obviamente si confía en alguien, si alguien le muestra amabilidad y luego parece que lo defrauda, es obvio que para él es como una fuerte patada en la entrepierna.
Era obvio que está molesto, pero por suerte Kyogre no quiso dejar las cosas así.
Si, ambos se hubieran alejado, ya no se vuelven a ver y fin, se acabó el problema. Pero es claro que para Kyogre el pokemon rojo es demasiado importante y especial, y simplemente no lo dejo ir.
Realmente su declaración fue muy linda y es evidente que a Groudon le empezó a llegar eso.
Es un gran golpe para Groudon enterarse de eso, y ahora debe tener demasiado que pensar, pero al menos no dijo algo que lastimara todavía más Kyogre.
Groudon es demasiado cerrado, y entender los sentimientos de Kyogre, más, entender si él puede sentir algo similar, no debe ser fácil. Aun así, imagino que lo lograra, y de apoco podrá demostrarlo. Eso espero.
Para terminar, realmente me sentí muy mal por Kyogre. No solo quedo muy lastimado físicamente, sino emocionalmente con todo lo que le dijo Groudon. Afortunadamente fue capaz de decirle lo que pensaba y sentía, y dando ese paso tiene una luz de esperanza. Pero aún falta mucho, así que haber como terminaran estos dos.
Espero que ahora empiecen juntos a arreglar otra vez la isla para dejarla mejor que nunca.
Sin más que decir. Que estés bien y nos leeremos después.