15 de julio de 2014

#12 Heridas

Notas de la autora:

En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).

#12. Heridas.

Cuatro días habían pasado sin que los pokemon hubieran podido verse desde su último y fatídico encuentro. Cuatro días en los que Croagunk estuvo más deprimido y ansioso que nunca, ansiando poder ver de nuevo a Toxicroak y ayudarlo a sanar aquellas heridas tan profundas que tenía en el corazón con algo de su afecto y compañía. Desde que había tomado la resolución de ayudarlo a salir de esa tristeza en la que vivía, las horas del día se le habían vuelto interminables como meses, y se daba vueltas por la casa sin poder hacer otra cosa que pensar en volver a verse con el pokemon.

Insistió y pidió permiso a Molly muchas veces de que lo dejara ir, incluso solo si es que le molestaba tener que ir a dejarlo en su auto, pero la muchacha se mantenía impasible en su postura: solo una vez por semana.

—Y si sigues preguntando tantas veces—dijo la chica, después de haberse negado por veinteava vez en lo que llevaba del día—, será una vez cada dos semanas, Croagunk: vives conmigo, ¿recuerdas?

El pokemon se agarraba la cabeza a dos manos y salía enfurecido del lugar. No tenía  modo de explicarle a Molly lo importante que era estar cerca de Toxicroak sin entrar a decirle la peculiar relación que se había formado entre ambos: no sabía cómo explicarlo y tampoco imaginaba cómo reaccionaría la chica. Pero su paciencia y ansiedad se lo comían con el pasar de las horas, hasta que, a solo dos días de verse con su compañero, Croagunk se hartó y decidió hacerse el rebelde.

Faltaba poco más de una hora para el anochecer cuando Toxicroak se dio una última vuelta por la casa, inspeccionando que los sirvientes no hubieran dejado nada sin cerrar y todo estuviera en orden. Mónica siempre había insistido con eso, y al pokemon se le había pegado irremediablemente el afán de revisar todo para poder dormir sin preocupaciones. Como el lugar era muy grande y había muchas puertas y ventanas, esto podía llevar un buen rato, y cuando ya estaba hecho eran casi las diez. Como no tuviera más actividades con las que llenar el día, Toxicroak se iba a la cama o miraba algo de televisión antes de irse a dormir.

Cuando solo le quedaban las ventanas del tercer nivel por revisar, al pokemon le pareció percibir uno de los arbustos del frente moviéndose. Se detuvo en seco en su sitio y observó detenidamente: el arbusto volvió a sacudirse y para su asombro, un pokemon muy familiar asomó desde ahí. Toxicroak soltó una exclamación de sorpresa y duda, abrió la ventana y llamó hacia abajo:

— ¡¿Croagunk?!

El aludido levantó la cabeza y lo vio: le sonrió anchamente, hinchó sus mejillas y saludó con su mano.

— ¿Qué haces ahí—preguntó el mayor, todavía extrañado—y a estas horas?

— ¡Vine a verte!

Estuvo por preguntar algo más pero se reprochó por estar teniendo una conversación desde un tercer piso: sacudió la cabeza, cerró y regresó de prisa al primer nivel. Abrió la puerta principal y allí apareció Croagunk con algunos raspones y hojitas pegadas en la cabeza. Curiosamente no venía ataviado con nada esta vez.

—Es un poco tarde—dijo Toxicroak, haciéndolo pasar—en comparación con los horarios en los que sueles venir…

—Lo sé; lo siento—se disculpó el más joven, apenado.

—No escuché el auto de Molly.

Esto hizo que Croagunk diera un ligero respingo. Miró en otra dirección y se rascó la frente, notando que traía algunas hojas y fingiéndose ocupado en quitárselas. Esto, por supuesto, hizo sospechar de inmediato al mayor.

—Ella no vino a dejarte—apostó el pokemon con seriedad— ¿cierto?

El otro negó con la cabeza y los ojos fijos en el suelo.  Toxicroak se cruzó de brazos.

— ¿Te escapaste de su casa?

— ¡Es que…—reaccionó Croagunk—no quería dejarme venir! ¡Hace días que quiero venir y no me deja! Se ha vuelto muy restrictiva conmigo y yo necesito…

Se acalló y volvió la cabeza intentando esconder el rubor que se le había subido.

—Yo quiero…venir a verte…te echo mucho de menos allá en mi casa: me siento solo y…y te extraño…

Toxicroak hizo un ligero gesto de desaprobación con la boca, pero no estaba enfadado: le conmovían los sentimientos de Croagunk pero le preocupaba mucho lo que ocurriera después. Soltó un suspiro y caminó hasta el menor, levantándolo en sus brazos y llevándolo al lugar de siempre: el sofá. Se sentó con él sobre sus piernas, mientras la ranita se arrimaba a él y disfrutaba de su cercanía.

—Mira…—dijo Toxicroak, con un tono comprensivo—yo también te extraño mucho. Muchísimo. Eres la única compañía verdadera que tengo y sabes que también te amo.

Esta última frase hizo saltar de felicidad el corazón de Croagunk. Se sonrojó enteramente y sonrió lleno de emoción. Y pensar que era una frase tan hermosa y él todavía no se atrevía a decirla de frente.

—Pero esto que hiciste—siguió diciendo el mayor—ha sido muy desacertado, Croagunk: cuando Molly se entere de que te has escapado probablemente se molestará y se pondrá todavía más restrictiva contigo. O eso imagino.

—No me importa—sentenció el pokemon, hundiendo su cara en la bolsa roja del otro—. No me importa cuanto intente contenerme: me escaparé mil veces si es necesario y vendré aquí contigo, hasta que se de por vencido.

Toxicroak no veía esto como una opción del todo válida. Descansó su cabeza en el respaldo del sofá y se quedó viendo al techo, pensando en lo que estaba ocurriendo: veía como una muestra de apego y necesidad el que Croagunk, siendo un pokemon tan tímido y dócil, se escapara para estar con él. De no haber sido porque Molly vivía con sus padres él hubiera hecho lo mismo desde hacía tiempo, pero aparte de no querer invadir el espacio familiar, Toxicroak no había hecho más intentos por estar con su amado compañero por su lealtad inviolable al lazo del entrenador y su pokemon. Se temía muy en el fondo que esto que Croagunk había hecho dañara su relación con Molly.

Sintió como el menor soltaba un suspiro agotado y se echaba sobre él. Bajó la mirada para verlo y notó su gesto de cansancio.

— ¿Qué te ocurre?—le preguntó.

—Estoy muy cansado…

— ¿Por qué?

—Me vine caminando desde la casa de Molly hasta acá…

Toxicroak abrió expresivamente lo ojos al escucharle decir eso: Molly vivía en un extremo de la ciudad y John en el otro. Croagunk se había escapado de casa cuando el sol todavía estaba en lo alto y ahora se acercaba la medianoche. Sus piernas palpitaban de cansancio y se había gastado hasta la última gota de sudor de su cuerpo. El pokemon más alto se presionó los ojos con los dedos ante la locura del más pequeño por darse semejante viaje, pero algo se emocionó dentro de él al ver todo el sacrificio que Croagunk había hecho solo para venir a verle.

Sonrió enternecido y lo abrazó con fuerza contra sí. Besó su frente y luego se lo llevó en brazos al segundo nivel.

Lo metió en una bañera enorme llena de agua caliente y una densa capa de espuma blanca. Lo acompañó durante casi una hora mientras el pokemon se relajaba y descansaba de su agotadora caminata, conversaron animadamente y soplaron burbujas de colores. Luego se lo llevó envuelto como un cachorrito en una toalla grande y esponjada a la cocina, en donde le sirvió pasteles de limón y continuaron su conversación.

—Molly vendrá por ti, imagino.

—Sí—dijo el menor, tragándose su último y ácido bocado—, pero no sé a qué hora…dijo en la tarde que se quedaría en casa de una amiga suya, y eso puede ser de varias horas hasta la mañana siguiente.

—Fue ahí cuando decidiste escaparte—apostó el mayor, sonriendo levemente.

El otro asintió en silencio. Toxicroak hizo un gesto resignado con la cabeza y se levantó.

—Ya casi es medianoche—dijo, después de mirar el reloj en la pared—, no creo que venga hoy por ti.

Esto hizo que Croagunk diera un ligero respingo. Su corazón pareció percatarse antes que él de lo que venía, porque se agitó violentamente en su pecho y le hizo subir los colores al rostro.

—Significa que tendrás que dormir conmigo—dijo Toxicroak, ensanchando su sonrisa y tomando al otro bajo su brazo.

Croagunk sintió que iba a morir de la emoción.

Volvieron al segundo nivel dejando todas las luces apagadas atrás. Croagunk sentía el corazón latiéndole más y más fuerte en la garganta y subiendo a su cabeza, mientras el mayor lo llevaba silenciosamente a su habitación, cerraba la puerta y lo dejaba a él sobre la cama. Se quitó el abrigo negro y la camisa del mismo color. Luego tomó al más pequeño en brazos y lo metió bajo las sábanas, considerando que se había quedado congelado en su sitio sin atinar a hacer nada. Él hizo lo mismo y apagando las luces con el interruptor cerca de la cabecera, la habitación quedó silenciosa y en penumbras. Solo un poco de luz de luna entraba por entre las cortinas y daba una tenue claridad al lugar.

El más pequeño tenía los ojos exageradamente abiertos y pegados arriba, en el techo. No se atrevía a decir nada ni a volverse a ver al otro de lo nervioso que estaba. Su cara era una cereza y sus manos temblaban ligeramente por la ansiedad. Cuando pasaron un par de silenciosos minutos y finalmente consiguió tranquilizarse un poco, tragó saliva con dificultad y se volvió a la izquierda para ver a Toxicroak: el pokemon también tenía la vista fija en el techo, con una mano cerca de su cabeza y una sonrisa apacible que terminó de calmar al menor.

Croagunk se volvió enteramente hacia él y su compañero giró un poco la cabeza. Ambos se observaron en silencio y sonrieron a la par.

—Me gusta estar aquí—se atrevió a decir la ranita.

—A mi me gusta que estés aquí—le respondió Toxicroak.

El otro sonrió aún más y se acercó, poniendo su cabeza en la mano tibia y grande del mayor.

—Nunca me había enamorado así de nadie…—confesó Croagunk.

—Ni yo. Y eso que he vivido más que tú.

— ¿Crees que…podamos…?

La cara de Toxicroak expresó un leve gesto de incredulidad de escuchar esas palabras. No se creía que alguien tan tímido como Croagunk fuera a pedirle algo así…

— ¿No estás un poco chico para esas cosas?—preguntó antes de que el otro terminara de hablar.

Croagunk se prendió entero como un farol. Se giró sobre su espalda y se cubrió la cara con las manos, moviendo sus patas nerviosamente.

— ¡NO!—exclamó— ¡No, no me refería a eso!

—Ah… ¿entonces?

El pokemon se descubrió el rostro, que seguía mortalmente sonrojado y se giró de nuevo hacia al otro, volviendo a usar su mano grande como almohada.

—Quería decir…si es que podríamos….ya sabes…—dijo, mirando hacia abajo y luego a Toxicroak a los ojos— ¿hacer de esto…parte de nuestras vidas?

Toxicroak se sorprendió ante aquella pregunta. No hubiera esperado que alguien tan joven ya quisiera unirse a otro alguien por siempre. Era más comprensible en una persona mayor, como él, pero Croagunk apenas estaba empezando con su vida como para querer ligarla definitivamente a la de alguien más. Asimismo, no era del todo decisión de ellos.

—No lo sé, Croagunk—dijo, perdiendo por un momento la sonrisa—. Recuerda que ya no somos pokemon salvajes…no es algo que podamos decidir así sin más.

El pokemon menor había pasado esto enteramente por alto. El semblante se le entristeció un poco y al poco soltó un leve suspiro de derrota. Toxicroak atrajo su otro brazo y le acarició despacio la mejilla.

—De pronto extraño ser un pokemon libre otra vez—dijo Croagunk.

—No—soltó el otro, irguiéndose un poco y recargándose en su brazo sobre el colchón—, no pienses así: no resumas todo solo a este momento.

— ¿A qué te refieres?

—Estoy seguro de que has pasado buenos momentos con Molly y has aprendido a ser feliz con ella, en la seguridad de su casa y con su cariño.

El más joven bajó la mirada. Era cierto, pero no quería darle la razón en ese punto.

—Todas las cosas tienen sus pros y contras, y ser un pokemon salvaje tiene su faceta negativa también: vivir a la intemperie, conseguir tu propia comida sin nadie que te ayude, sobrevivir y librarte de muchos enemigos naturales. Así era hasta antes de vivir con ella, ¿no es así?

— ¡Pero…! ¿De qué me sirve haber cambiado todo eso si ahora no puedo elegir quedarme contigo?—quiso saber Croagunk, abriendo expresivamente sus ojos y notándose en ellos una profunda frustración.

Toxicroak lo acarició y le sonrió cálidamente: Croagunk pudo sentir como repentinamente y por un leve instante, la tristeza que siempre estaba pintada en sus ojos amarillos se había borrado.

—Si no hubieras sido su pokemon—le dijo, acercándose—, nunca nos hubiéramos conocido. ¿Lo habías notado?

Croagunk dio un respingo en su sitio al percatarse de ello. Se asustó por un momento de pensar en que nunca hubiera podido conocer y amar a ese maravilloso pokemon que tanta felicidad y seguridad le daba. Escondió su vergüenza entre ambas manos y se hizo un pequeño ovillo azulado.

—Soy un idiota…

—No, no lo eres—respondió el mayor, quitando con suavidad las manos de la cara del otro.

—Aunque le deba a Molly el hecho de conocernos…aún así no me deja estar contigo cuanto yo quiero. Soy muy infeliz con ello.

—No deberías darle tanta importancia a los momentos en los que no estamos juntos—aconsejó Toxicroak—, y enfocarte más en el tiempo que sí pasamos juntos. Yo lo hago así, y soy muy feliz pensando en eso.

— ¿De verdad?

El mayor asintió. Se acercó a Croagunk y el pokemon, tomado por sorpresa y con sus nervios habituales, retrocedió un poco hasta que su cabeza se hundió en la almohada tras de sí.

—Siempre recuerdo los momentos que tenemos tú y yo, y disfruto al máximo del tiempo que pasamos.

Croagunk lo vio acercarse un poco más y cerró los ojos sin querer. Todo su cuerpo se tensó y la emoción le hizo retener la respiración. Los labios de Toxicroak presionaron ligeramente los suyos haciéndole estremecer. Croagunk no supo cómo responder a su beso, ese que por tanto tiempo venía esperando y anhelando en sueños, por lo que simplemente se dejó arrastrar por las agradables sensaciones que lo invadieron de pies a cabeza. No quería que ese instante terminara nunca; la cercanía de Toxicroak, la tibieza que desprendía su cuerpo y el sabor agridulce de su boca eran más de lo que hubiera podido imaginar en cualquiera de sus inocentes fantasías. Pero sabía que más temprano que tarde aquel beso se iba a terminar, por lo que decidió seguir el consejo de su compañero y disfrutar al máximo de ese momento.

Continuará...

1 comentario:

  1. Hola otra vez.

    Para empezar… ¿Qué más puedo decir aparte de que en este fic Toxicroak y Croagunk son endemoniadamente adorables y tiernos? Yo mismo me sorprendo de como empecé a leer este fic, sin que estos dos tipos de pokemons me gustaran, y aquí les e terminado cogiendo mucho gusto y me gusta cómo sigue avanzando esta relación.

    Inicialmente creí que nos darías más detalles de la historia de Toxicroak, y vería a Croagunk tratar de ayudarlo. Pero en este cap salió algo mucho mejor.

    Empezando, una vez más se ve como le molesta a Croagunk que Molly no lo lleve a ver aToxicroak, más que una vez por semana. Entiendo que eso le molesta pero ¿Por qué no le dice a Molly lo que siente por el otro? No creo que pueda reaccionar tan mal. Bueno tal vez sí. Igual la rana debería empezar a hacerse la idea de que un día deberá hacerle saber su relación.

    Eso de que Croagunk escape por estar con Toxicroak se me hace e típico acto de rebeldía de un joven que quiere estar con alguien más. Pero como los sentimientos de Croagunk son sinceros es entendible y justificado.
    Me encanto ver que Croagunk llegara a la casa de Toxicroak a pesar de la distancia y el esfuerzo, y que todo lo hiciera por estar con su amado. Por un lado, es algo que hace alguien muy joven que en ocasiones no piensa demasiado en lo que hace por estar con alguien, y por otro, tanto empeño con tal de verlo también es una muestra sincera de que lo que siente y que realmente quiere estar con él.
    Está claro que a Toxicroak le preocupa que se dañe la relación de Croagunk con Molly, pero me dio la impresión que el tenerlo cerca hizo que se le olvidaran esas cosas. A final surgió algo bueno.

    Se me hizo muy lindo todo desde que lo lleva para meterlo en la tina, luego a comer y luego para dormir juntos. Todo esa parte se sintió muy bonita y realmente se ve lo felices que están ambos de estar juntos, en especial Croagunk.
    Realmente era un momento que parecía que nada podría arruinar ese momento…

    Pero esto…

    “— ¿Crees que…podamos…?”

    https://www.youtube.com/watch?v=DASZP2o_3Mo

    Por un momento me quede con un ¡¿WTF?!
    Y no fui el único, porque hasta Toxicroak quedo igual XD

    Pero buen, luego Croagunk aclaro que se refería a otra cosa (aunque creo que también entendió lo que Toxicroak entendió, así que el tema creo que lo conoce algo XD)

    Bueno, esto en realidad no arruino la escena, solo me dio algo que me hizo gracia.

    Para finalizar, es bueno que ahora Croagunk aprendiera algunas cosas realmente importantes, como lo es el aprovechar cada momento que ellos estén juntos, y el pensar en no lamentar ciertas cosas, porque si no hubieran pasado, entonces tampoco hubieran pasado cosas buenas (en ese caso, conocer a Toxicroak).
    Y la escena de ese sencillo beso entre ambos, realmente se sintió muchos sentimientos en esa parte y… no sé qué más decir.
    Otro gran capitulo.

    Sin más que decir, que estés muy bien.

    O algo más, nuevamente no me gusta corregir pero:

    “Cuatro había pasado sin que los pokemon hubieran podido verse” te falto “días”

    Creo que eso es todo.

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