Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#13. Heridas.
Los primeros rayos
de sol entraron lentamente por la ventana, pero Toxicroak ya estaba despierto
para entonces. Con su cabeza apoyada en una mano y el cuerpo girado, el pokemon
observaba en silencio y sonriendo a su pequeño enamorado durmiendo boca arriba,
hinchando y deshinchando sus mejillas anaranjadas lentamente. Estaba por entero
sumido en aquel plácido y agradable momento, grabando en su memoria el silencio
apacible que los envolvía, la tibieza de las primeras horas de la mañana y la
luz cálida que llenaba la habitación. En el pasado había despertado al lado de
otros pokemon en repetidas ocasiones, pero ninguna se acercaba en lo más mínimo
a ésta, y eso que solo habían tenido un beso para compartir.
El mayor estiró su mano y acarició lentamente al más joven, quien despacio comenzó a regresar del mundo de los sueños para abrir los ojos y encontrarse en una situación parecida a la que estaba soñando. Sonrió lleno de felicidad y su rostro se sonrojó un poco de verse nuevamente al lado de a quien tanto quería.
—Buenos días—saludó
él, volviéndose también hacia el otro y quedando ambos a pocos centímetros.
Toxicroak se movió
hacia adelante y besó su frente al tiempo que en voz baja le respondía:
—Hola.
Croagunk se acercó
todavía más y se acomodó bajo su bolsa roja, feliz como nunca antes. Quería
tener ese momento durante cada día durante el resto de su vida, y Toxicroak
pensaba exactamente igual. Ambos se quedaron allí un largo momento,
compartiendo el silencio y el espacio juntos, hasta que el menor se puso a conversar.
—Me puse a pensar
en algo que me dijiste ayer…
— ¿Qué cosa?
—En que tú has
vivido mucho más que yo.
El otro mostró algo
de sorpresa ante el comentario. Repentinamente, un pequeño chispazo muy al
fondo de su cabeza le hizo pensar en que Croagunk se había alarmado de pronto
por la diferencia de edades entre los dos, y esto alcanzó para preocuparle.
— ¿Qué hay con
ello?—quiso saber, evitando que se le notara la preocupación.
Pero Croagunk no
iba realmente por ese camino: desde el primer instante había tenido en mente la
distancia en años que los separaba, pero no había manera en que le diera
importancia a eso. Se sentía demasiado feliz y protegido estando con Toxicroak,
así él fuera el más joven o tuvieran muchos más años de diferencia. La duda que
lo aquejaba, sin embargo, tampoco dejó al otro más tranquilo.
—Has tenido muchas
parejas…—soltó el pequeño, perdiendo la sonrisa y bajando la mirada— ¿Cierto…?
Toxicroak perdió su
semblante alegre por un instante. Vaya, nunca se le había ocurrido hablar con
nadie respecto a ese tema, y no es que nadie alguna vez hubiera sentido
curiosidad como para preguntar. Pero en parte comprendía que fuera Croagunk
quien por primera vez sacara el tema a la luz, después de todo, sentía que él
iba a ser probablemente el pokemon más importante en su vida.
—Así es—respondió
Toxicroak al fin—, pero fue hace tiempo.
El más pequeño
comenzó a jugar con sus dedos. Había muchas cosas que quería preguntar, pero no
sabía si el otro se molestaría porque las preguntara. Toxicroak pareció leer
esto en su gesto preocupado y ansioso, por lo que inspiró hinchando su bolsa y
prefirió ceder.
—Si sientes
curiosidad—le dijo, sonriendo otra vez—está bien si quieres preguntar.
— ¿De veras?—soltó
el otro, levantando la mirada muy sorprendido.
El mayor asintió en
silencio. Croagunk todavía estaba nervioso por el asunto.
— ¿Seguro? ¿No te
vas a enfadar?
—Claro que no. Solo
no te vayas en detalles…
—N-no lo haré—respondió
la ranita, sonrojándose un poco de solo imaginarlo.
Se arrimó a su
compañero quien le recibió rodeándolo con el brazo. Luego trató de poner sus
muchas dudas en orden y comenzó a preguntar:
— ¿A qué edad...te
enamoraste por primera vez?
—Cuando tenía más o
menos lo mismo que tú. Todavía era un pokemon salvaje en ese entonces.
— ¿Quién fue?
—Una Vulpix.
— ¿En
serio?—preguntó Croagunk, sorprendido y sonriendo ante la impresión.
—Sep. Vivía en la
pradera, cerca del bosque donde vivía yo. Un día salí a recorrer y la encontré.
Me pareció la pokemon más bonita que hubiera visto jamás, y no tardé mucho en
decírselo—dijo, sonriendo sin querer.
El más joven rió
por lo bajo, imaginándolo: con el carácter que solía tener, seguramente
Toxicroak se lo había dicho de buenas a primeras en cuanto la había conocido,
sin reparos y sin avergonzarse ni un poco si quiera.
— ¿Qué te
respondió?
—Me dijo algo así
como: “gracias, todos me dicen lo mismo, así que no te molestes”, o eso me dio
a entender. Le expliqué que no solo me parecía bonita, sino que además me
gustaba. Ella suspiró y me dijo que era lo normal, pero que se me pasaría en
unos días. Yo le dije: “¿en cuántos días?”. “Tres días”, dijo ella. Así que me
di la vuelta y regresé al bosque. Tres días después seguía pensando en ella y
la volví a buscar. Cuando le dije que no se me quitaba el hecho de que me
gustaba, me dijo que esperara siete días más—el pokemon suspiró y cerró los
ojos—. Regresé al bosque y esperé de nuevo.
— ¿Y qué
pasó?—quiso saber el menor, siempre emocionado de escuchar sus vivencias.
— ¿Qué crees que
pasó?
—No dejó de
gustarte y volviste por ella—apostó Croagunk.
—Precisamente. Fui
a buscarla otra vez y ella pareció muy sorprendida de verme ahí otra vez. De
nuevo me dijo que esperara a que se me quitara, esta vez por diez días.
— ¿Y volviste a
esperar?
—Así es. Una parte
de mi no quería enamorarse y por eso obedecía y me marchaba, pero la otra parte
quería estar con ella y por eso regresaba. Diez días después estaba de nuevo
frente a ella. Recuerdo muy bien lo que pasó entonces—dijo Toxicroak,
entrecerrando los ojos—: Vulpix meneó sus colas, se lo pensó un instante y
luego soltó: “Parece que de verdad te gusto mucho”. “Claro que sí—le respondí—,
no por nada he regresado cada vez”. “Pareces alguien muy terco”. “Lo soy”. Ella
volvió a mover sus colas y se resignó. “Vale—dijo, cerrando los ojos con cierto
orgullo—, pero vas a tener que cuidarme mucho si quieres que seamos pareja”.
— ¿Y fueron novios
entonces?
—Así es. Con Vulpix
aprendí muchas cosas sobre tener una pareja—confesó el mayor, volviéndose hacia
su compañero.
— ¿En serio? ¿Cosas
como qué?
—Como que si tienes
un novio o una novia, tienes que dedicarle mucho tiempo y atención. Yo no sabía
esto al principio, y Vulpix se quejaba conmigo cuando no iba a verla después de
un par de días. También aprendí que hay que ser cariñoso y atento con una
pareja.
— ¿No lo eras…?
—No. Era muy torpe
en esas materias para ese entonces—respondió Toxicroak, sonriendo con cierta
pena y algo de vergüenza—. Con ella aprendí a elegir las flores más bonitas y a
conseguir regalos en medio de un bosque. Cosas como piedras llamativas y
hermosas, cristales en la laguna y hojas perfumadas. Un día cometí el error de
encontrar una piedra fuego y llevársela de regalo.
— ¿Por qué…? ¿Qué
ocurrió?
—Evolucionó—dijo
él, encogiéndose de hombros—, se le subió el ego a la cabeza y me dejó. Dijo
que ella era demasiado para mí y se fue. Me rompió el corazón—terminó
Toxicroak, echándose en la almohada y recordando divertido aquellos eventos del
pasado que ya no podían herirle.
Croagunk estuvo
diez minutos quejándose contra la pokemon, criticándole el haber menospreciado
a alguien tan bueno y especial como lo era Toxicroak y discutiendo solo
respecto a los tipos de pokemon (o personas) que dejaban a las otras a las que
supuestamente querían de la noche a la mañana porque repentinamente se sentían
superiores. Toxicroak lo escuchó divertido y sin decir nada, hasta que el otro
se cansó, se dejó caer sentado en la cama e hinchó levemente sus mejillas
anaranjadas. Luego se arrimó al otro nuevamente y se recargó sobre su bolsa
rojiza.
—Cuéntame sobre tu
primera vez—pidió el menor, escondiendo su cara en la bolsa del otro para
evitar que el mayor lo mirara probablemente de forma acusadora.
El aludido rió
levemente y se llevó una mano a la cabeza.
—Sin
detalles—demandó.
—Sin detalles—aceptó
el más chico.
Toxicroak inspiró
profundamente y se quedó con la vista pegada en el techo. No tuvo que hacer
mucho esfuerzo para recordarlo, pues en el encuentro había habido verdaderas
“chispas de pasión” saltando por el lugar.
—Fue con una
Ampharos.
Croagunk levantó la
cabeza, presa de la curiosidad. Su corazón empezó a latir fuerte, aunque por
dentro se esforzaba por tranquilizarse considerando que no iban a darle
detalles…
—Era de un
entrenador que John conoció en el camino. Apenas nos vimos creo que sentimos lo
mismo…aunque fue algo muy breve: solo tuvimos esa noche y ya. Al día siguiente
nuestros entrenadores se separaron y no la volví a ver más.
— ¿Te gustaba ella?
—Sí, pero no al
punto de sufrir por ella—respondió Toxicroak—, fue algo más bien pasajero.
Recuerdo que mientras John y el otro sujeto conversaban, Ampharos y yo nos
mirábamos de reojo a cada minuto—el pokemon rió nuevamente y un rubor
imperceptible asomó en su rostro—: no sé cómo esos dos no se dieron cuenta. Es
increíble lo mucho que los humanos se distraen hablando sobre fútbol…
El más joven no iba
a rebatir eso.
—Delante de ellos
nosotros dos hablábamos sobre cosas muy triviales, pero en el fondo pensábamos
y sentíamos otras cosas, y la verdad es que ambos parecíamos darnos cuenta de eso…
¿Ya dije que estaba evolucionado para esa época?
—No.
—Pues lo estaba.
Llevaba apenas un par de meses con mi nueva forma, y lo cierto es que traía las
hormonas un poco alteradas—reconoció el mayor, mirando en cualquier dirección—,
supongo que a todos nos pasa cuando empezamos a evolucionar. Creo que Ampharos
se dio cuenta y sacó partido de ello…
— ¿…Partido?—soltó
Croagunk sin comprender muy bien.
—Sí—respondió
Toxicroak, mirándolo hacia abajo—. ¿No sabes lo que significa?—el otro negó con
la cabeza—. Es como…ahm…mira: los hombres son más fáciles de excitar que las
mujeres.
—…lo sé…
—Cuando ella se
percató de lo fácil que le estaba resultando excitarme a mí, naturalmente
aprovechó su oportunidad al máximo. A todo esto—dijo, olvidando mencionarlo—,
ella era mayor que yo, y también tenía mucha más experiencia—dijo, sonriendo con
cierta picardía—; me enseñó muchas cosas útiles esa noche, cuando nos salimos
de nuestras pokebolas mientras nuestros entrenadores dormían. Ni siquiera nos
habíamos puesto de acuerdo y nos escapamos, ¿te das cuenta? Fue una cuestión de
química inmediata. Inevitable.
—…parece que te
gustó…—dijo Croagunk, sorprendido de ver el gesto emocionado del otro.
—Sí,
mucho—respondió Toxicroak sin preámbulos—; es genial hacerlo con alguien experimentado,
sacas provecho y aprendes mucho.
—Yo quisiera tener
esa suerte…—soltó el más joven, distraídamente.
Al segundo
siguiente se había dado cuenta de lo que accidentalmente había dejado en claro.
Dio un respingo, se sonrojó de pies a cabeza y se dejó caer de espaldas contra
el colchón, escondiendo su cabeza entre sus manos y temblando de vergüenza.
Toxicroak rió levemente: había reído mucho solo para ser una mañana, se dio
cuenta de ello esa noche y comprendió lo feliz que podía ser teniendo a Croagunk
a su lado solo por un día. Fue así y como desde ese instante, deseó poder tener
a la criaturita a su lado cuanto tiempo fuera posible: teniéndolo cerca sus
heridas sanaban con rapidez, y un pedazo de su alma volvía a sentir verdadera
felicidad y satisfacción después de haber dejado de experimentar aquellas
agradables emociones desde hacía tantos años.
Volvió a recargase
en su brazo y se giró hacia Croagunk, deslizando provocativamente su dedo por
su cabeza, bajando por su pecho y dibujando círculos en su estómago.
— ¿Es en serio,
Croagunk?—preguntó, hablándole en un tono un tanto seductor— ¿Quieres tu
primera vez con alguien con experiencia?
Avergonzado y
sonrojado como una cereza, el menor asintió en silencio mientras mares de sudor
le humedecían la espalda. Sintió el cuerpo del otro acercándose y se puso a
temblar todavía más.
— ¿Quisieras que te
enseñaran muchas cosas también?—el otro volvió a asentir con la cabeza—Yo tengo
mucha experiencia, ¿sabes? Y podrías aprender cuantas cosas quisieras…
Croagunk se
descubrió lentamente la cara, pero solo dejó asomar sus atemorizados ojos
amarillos. Toxicroak estaba sobre él y sonreía de una forma perversa que le
erizó cada centímetro de piel en una sensación que no pudo explicar pero que le
resultó atemorizante y agradable. El mayor volvió a deslizar su dedo por su
cuerpo, acabando con el sistema nervioso del más pequeño quien no podía dejar
de temblar.
— ¿Quieres que te
enseñe?—preguntó Toxicroak al fin, acercándose y quedando ambos a pocos
centímetros.
El menor sintió la
respiración caliente y agradable del otro y la suya propia, agitada como si
hubiera salido de una carrera. Cerró los ojos y volvió a asentir con la cabeza,
lleno de ansiedad, curiosidad y miedo a la vez, pero deseando infinitamente que
el otro siguiera adelante y le enseñara esas cosas que él quería saber. Los
labios de Toxicroak rozaron su mejilla y se posaron sobre su oído, al tiempo
que decía:
—Vale, pero que sea
después del desayuno: me estoy muriendo de hambre.
Continuará...
Oh… diablos. ¿Cómo haces para siempre dejar con ganas de leer más? Siempre me lo pregunto y lo sigo preguntando porque lo haces.
ResponderBorrarPara empezar… ahora se sabe algo más de Toxicroak. Su vida romántica (aunque es obvio que alguna vez hubiera pasado por eso considerando lo mayor que es, por un momento creo que nunca se había enamorado o tenido relaciones)
Se puede decir que en parte sus experiencias le ayudaron a saber muchas que le serian útiles, aunque es una lástima que con ninguna hubiera llegado a nada, de hecho parecían ser algo… no sé qué palabra usar. Bueno, esa Vulpix se volvió al evolucionar una perra (literalmente XD)
Creo que para Croagunk resulto bastante interesante saber esas cosas y…
Bueno… parece que las cosas se van a poner más interesante para los dos (¿debo prepararme psicológicamente? XD)
Se me hizo curioso que Toxicroak o Croagunk no hicieran comentarios con respecto a que al parecer las parejas de Toxicroak fueron hembras, pero ahora está enamorado de un Croagunk que es moacho, pero supongo que no es importante.
Espero ver lo que pasara más adelante, y se ve que definitivamente estar juntos hace que Toxicroak se recupere de apoco. AL final las “heridas” sanaran.
Otro buen capítulo de un fic maravilloso. Lo sentí algo corto, pero así está perfecto. Dijiste suficientes cosas y dejas con ganas de ver el siguiente. Aun me pregunto ¿Qué pensaran los entrenadores al saber sobre la relación de estos dos? No creo que se enojen o se opongan…… ¿o sí?
Esperare pacientemente el próximo capítulo.
Por cierto, esta parte me llamo la atención:
“Llevaba apenas un par de meses con mi nueva forma, y lo cierto es que traía las hormonas un poco alteradas—reconoció el mayor, mirando en cualquier dirección—, supongo que a todos nos pasa cuando empezamos a evolucionar.”
Un detalle interesante que tendría bastante sentido. Después de todo evolucionar es casi lo mismo (o lo mismo) que crecer, y al crecer pasan esas cosas.
Nos leemos después. Que te vaya muy bien.