Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#16. Canción de las olas.
Ese día
quedaría marcado en la vida de muchos, a pesar de que ninguno de ellos podía
imaginar todos los eventos que ocurrirían entonces.
Kyogre
despertó emocionado esa mañana. No supo explicar su emoción, pero algo en el
fondo lo tenía feliz y ansioso, y por alguna razón sentía que Groudon estaría
igual que él en aquellos momentos. Casi podía decir que lo había sentido
llamarle a pesar de la distancia que había entre ellos.
Salió
de su caverna submarina y nadó en dirección de la isla, preguntándose si el
pokemon rojo habría dado con la respuesta al enigma tan sencillo que le había
dejado. Si no lo había descubierto, que era bastante probable, no importaría:
se lo diría de todos modos, como había prometido. Le confesaría al fin lo que
venía anidando dentro de sí desde hacía tiempo, y podría desahogar de una vez a
su oprimido corazón. Iba feliz y distraído pensando en esto, sin percatarse del
submarino enorme que había aguardado con todas sus luces apagadas y camuflado
en la oscuridad del subsuelo.
En
cuanto el pokemon tomó la delantera, Archie ordenó a sus hombres que lo
siguieran a suficiente distancia para no atraer su atención.
—Ahora
se dirigirá a una isla ubicada a dos horas de aquí—informó uno de los pilotos—.
Lo hace de vez en cuando.
—
¿Qué hay en la isla?—preguntó el líder.
—Lo
desconocemos, señor—respondieron los soldados.
Habían
dado con la localización del pokemon marino con relativa facilidad: su
habilidad para alterar el clima y producir lluvias en medio del océano fue
suficiente para atraer sobre él al equipo Aqua, quien lo estudió durante varios
días antes de decidir salir a cazarlo. Como el pokemon era veloz en el agua no
habían podido seguir completamente su trayecto, pero ya sabían aproximadamente
a qué horarios regresaba. El submarino era más rápido que sus máquinas espías,
por lo que esperaban poder atraparlo en cuanto llegara a la isla. Allí sería
presa fácil pues en mar abierto se les escaparía de inmediato. Era como si
Kyogre quisiera facilitarle las cosas.
El
equipo de ladrones había seguido su señal hasta la isla pero nunca dieron con
Groudon, fuese porque el pokemon se había retirado a dormir o Kyogre no había
ido a verle en esos días. Grande sería su sorpresa al ver que el segundo
creador de la tierra y controlador del clima se encontraba allí.
Repentinamente
y a través de los vidrios, los soldados vieron grupos de Sharpedo, Golduck y
Seadra nadando en la misma dirección que ellos: pokemon muy rápidos y que
alcanzaban la velocidad de la nave.
— ¿Y
esos pokemon?—preguntó Archie extrañado.
Los animales
comenzaron a ganar velocidad y a adelantarles. Iban en dirección de Kyogre.
—Puede
ser…—soltó uno de los administradores, pensando en alguna posibilidad—que
quieran avisarle.
El
líder del grupo soltó una maldición y se volvió hacia sus secuaces.
—
¡Deténganlos!—ordenó.
Segundos
luego, una decena de Chinchou salían del submarino y daban caza a los pokemon
salvajes, paralizándolos con sus ondas eléctricas. Los pokemon cayeron
aturdidos al suelo de arena y observaron frustrados como los maleantes perseguían
a su guardián. Otros pokemon de agua intentaron sumarse a la persecución, pero
fueron electrificados por los pokemon del equipo Aqua o atrapados por sus redes
eléctricas. Esto le causó al equipo ganar una considerable distancia entre
Kyogre y ellos, por lo que le perdieron de vista y debieron recurrir a sus
sistemas de navegación y a las coordenadas que tenían sobre los recorridos del
pokemon en cuestión. Lo atraparían más temprano que tarde.
Un
par de horas después, Kyogre finalmente emergía cerca de la orilla en donde
siempre se veía con Groudon. El cielo estaba ligeramente nublado y corría una
brisa fría, pero a él no le incomodaba.
—
¡Buenos días, Groudon!
El
aludido se encontraba en el lugar de siempre. Estaba silencioso y algo en su
aire parecía denotar cierta ansiedad y nerviosismo: Kyogre no se explicó el
motivo. Groudon se levantó lentamente y con la mirada en el suelo. Se detuvo a
un par de pasos del pokemon azul e irguió despacio la cabeza.
—Hola—saludó
sin más y con la voz apagada.
Kyogre
le miró un tanto preocupado. Parecía que el pokemon estaba por cogerse un
resfriado.
—
¿Te pasa algo?—le preguntó.
El
otro se avergonzó un poco, pero no se le notó. Desvió la mirada y masculló
cosas ininteligibles. Kyogre esperó pacientemente hasta que el pokemon
finalmente se volvió a verlo.
—Ahm…yo
ayer…creo que ya…ya descubrí quien es ese…pokemon del que me hablabas…
El
pokemon azul dio un ligero salto en su sitio ante la impresión. Se sonrojó
enteramente mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro y sus ojos volvían a
tomar esa expresión que Groudon le viera días atrás: un gesto indescifrable
pero lleno de felicidad.
—
¿En serio?—le preguntó, sintiendo el corazón en la garganta.
El
otro asintió.
—
¡P-pero no vayas a reírte si me he equivocado!—exigió, sonrojándose todavía más
de pensar que se había equivocado y quedaría en ridículo. Ayer no había tenido
duda alguna de que era él, pero al enfriársele la emoción durante la noche y la
larga espera, de pronto comenzó a acumular dudas.
—No
me voy a reír—dijo Kyogre, depositando su pesado cuerpo sobre la arena—, lo
prometo.
Ni
el líder del equipo Aqua o alguno de sus miembros conseguía salir de la
impresión. Todos estaban boquiabiertos observando en las pantallas a la
imponente figura roja que estaba supuestamente desaparecida. Groudon estaba a
solo un par de metros de Kyogre, y ambos pokemon se miraban y hacían leves
gestos y ruidos. De no haber sido porque Archie los miraba a menos, hubiera
creído que esos dos pokemon estaban teniendo una conversación.
—Es
imposible…—soltó el hombre por fin.
¿Cómo
era posible que dos criaturas que casi habían causado la destrucción de todo el
planeta y la extinción de tantas especies estuvieran ahora, frente a frente y
sin intentar hacerse pedazos? Él lo desconocía, pero imaginaba que el cielo
debía haber obrado en aquello. No imaginaba qué tan acertada era su suposición.
—
¿Qué hacemos, señor?—preguntó su administrador a un lado.
Archie
se lo pensó un momento: de ningún modo intentarían hacer saber a nadie que
Groudon estaba vivo y en aquel punto en medio del océano. ¿Cómo había llegado
allí, por cierto? Como fuere, el equipo Magma no se enteraría de su
localización hasta que el pokemon hubiera desaparecido, destruido por Kyogre
cuando él lo tuviera finalmente bajo su control. Sonrió de forma siniestra y
ordenó:
—
¡Procedan con el plan!
En
tierra, Groudon se tardó algunos segundos en intentar responder. Kyogre
esperaba ansiosamente y sin quitarle la mirada de encima, solo consiguiendo
poner más nervioso al otro y retrasar la respuesta. Cuando el pokemon rojo
finalmente aspiró profundamente y abrió la boca para responder, los Wingull
salieron de entre las pequeñas palmeras en donde se cobijaban haciendo mucho
ruido y volando hacia el mar.
Los
dos pokemon se distrajeron y les miraron irse hacia el océano y girar en
círculos, sin dejar de graznar. Groudon estuvo por soltar un comentario, cuando
ambos pudieron percatarse del motivo de su alarma: un extraño objeto alargado emergía
desde el agua.
—
¿Qué es esa cosa?—preguntó Groudon. Nunca había visto nada igual y no le
recordaba ningún pokemon.
—No
lo sé…—soltó el menor.
Antes
de que alcanzaran a suponer o preguntar nada más, el objeto emergió
repentinamente y haciendo que las gaviotas volaran espantadas de regreso a
tierra. Kyogre y Groudon vieron con asombro como un gigantesco monstruo de
metal llevaba aquel objeto alargado sobre su espalda. Salió de un momento al
otro del agua produciendo pequeñas olas sobre la arena. Desconcertados, las dos
criaturas observaron cómo varios humanos salieron del interior del aparato
desconocido para ellos y rápidamente sacaron a sus pokemon acompañantes. Se
mantuvieron a distancia con el agua subiéndoles hasta las rodillas. Groudon
soltó un gruñido enfurecido.
—Humanos…—murmuró.
Los
habían encontrado, ¡aún allí, en medio de la nada! Tuvo que reconocerles su
tozudez para haber ido a parar a ese lugar, y más aún porque venían a buscar
problemas. Rápidamente comparó a estos humanos con los que le habían ido a
molestar esa vez, en la caverna magmática: todos vestidos de modo similar y
organizados. Si no eran los mismos de antes, eran demasiado parecidos.
—No
ellos otra vez—soltó Kyogre, reconociéndolos.
Intentó
retroceder pero como los humanos con sus pokemon le cerraran el paso por agua,
no podía sino quedarse allí varado con medio cuerpo en tierra. Groudon avanzó
un par de pasos en el agua y soltó un potente rugido de amenaza para que se
marcharan. Los pokemon que acompañaban a los humanos se amedrentaron, pero se
vieron obligados a quedarse allí.
— ¡Saquen
a ese monstruo de en medio!—ordenó el líder de ellos, apuntando al pokemon de
tierra.
Los
soldados ordenaron a sus pokemon atacar a Groudon con sus chorros de agua.
Groudon se cubrió con ambos brazos y Kyogre se volvió enteramente, abriendo la
boca y disparando una poderosa hidro bomba que sacó disparados a casi todos los
humanos y pokemon que habían atacado a su compañero. Una segunda orden de
Archie, esta vez dirigida al equipo al interior del submarino, hizo que desde
adentro lanzaran una red enorme que cayó sobre el cuerpo del pokemon azul.
Kyogre
se movió un poco para intentar quitársela pero antes de que pudiera atacar para
librarse, una poderosa descarga eléctrica enviada por medio de la red lo golpeó
y entumeció por completo su cuerpo. Groudon observó esto y la paciencia se le
terminó inmediatamente. Rugió enfurecido y largó intensas llamaradas que
evaporaron completamente los movimientos de agua de los enemigos y les
alcanzaron a ellos, obligando a sus entrenadores a regresarlos en el acto,
aunque fueron reemplazados por otros que atacaron nuevamente con sus técnicas
acuáticas.
El
enorme pez azul parpadeó con dificultad, bastante debilitado por la descarga
que había recibido. Sintió como era fuertemente arrastrado por el mecanismo del
submarino y a pesar de que intentó hacer que su cuerpo respondiera para
defenderse, éste no obedeció.
—
¡Groudon!—llamó él.
El
aludido se volvió y observó cómo su compañero era arrastrado mar adentro. Rugió
enardecido y se deshizo de todos sus rivales con una segunda llamarada,
obligando a los soldados que intentaban distraerlo regresar sus pokemon y a
huir a bordo de la nave.
— ¡Vámonos!—ordenó
Archie desde la plataforma arriba— ¡Kyogre ya es nuestro!
Los
secuaces que faltaban obedecieron y regresaron rápidamente a bordo del
submarino, el que ya arrastraba a Kyogre enteramente hacia el mar. El cielo arriba
se había despejado y los rayos del sol golpeaban intensamente a causa de la
furia de Groudon, quien aprovechando esto, abrió su boca mientras recibía toda
la carga solar. El líder del equipo se percató de su movimiento y apretó los
dientes: si golpeaba al submarino con su rayo solar estarían perdidos.
—
¡Sal, Milotic!—ordenó el hombre, al tiempo que lanzaba una bola azul— ¡Hidro
bomba!
El
hermoso pokemon serpentino emergió y disparó una poderosa ráfaga de agua
directo hacia el cuerpo de Groudon, antes de que éste alcanzara a disparar. El
pokemon rojo salió despedido un par de metros hacia atrás, pero no más dado su
gran peso. Perdió el tiro y no solo eso: al abrir los ojos después del impacto
el submarino había desaparecido de su vista y solo quedaban las aguas agitadas.
No había el menor rastro de Kyogre.
—No…
Se
adentró rápidamente algunos metros en el mar pero no vio más que una mancha
oscura perdiéndose en la lejanía. Rugió y avanzó otro poco, hasta que el agua
subió hasta su pecho y le obligó a detenerse. Observó encolerizado e impotente cómo
esas asquerosas criaturas le habían arrebatado a Kyogre sin más y habían
escapado. Los odió y los maldijo una y otra vez en su interior, rugiendo de furia
y desesperación, sin conseguir por esto que nada ocurriera y solo dejando que
el viento se llevara su rugido hasta la parte más lejana del océano.
Sin
saberlo, alguien lo llegó a escuchar.
Continuará...
Hola hola
ResponderBorrarCreo que ya lo he dicho, pero lo diré otra vez, cuando quieres dejar al lector con ganas de más y hacer que pasen cosas que no se esperan, lo haces y de qué forma. Bueno sabía que en algún momento el equipo Aqua atacaría, porque habían mencionado que le estaban siguiendo la pista a Kyogre, pero no espere que fuera tan pronto, no espere que fuera frente Groudon, y menos, me espere que su plan de hecho funcionara.
Es triste, realmente estaban finalmente de revelar todo lo que sentían, abrir su corazón y estar bien, y de la nada, vinieron unos tipos y los fastidiaron. Ahora… ¿Qué hará Groudon?
Lo único que puedo imaginarme es que, del mismo modo en que Kyogre arriesgo su bienestar, dañándose la piel quemándose a rayo de sol (pescado asado) solo para poder estar al lado de Groudon, imagino que él hará lo mismo con tal de salvar la ballena, o pez, lo que sea XD.
No será fácil porque imagino que la base del equipo Aqua es submarina, como esta:
http://www.rovang.org/wiki/aquabase.jpg
Y Groduon deberá meterse al océano. Obviamente le hará mucho daño y dudaría en hacerlo, pero si realmente quiere a Kyogre, seguro lo hará. Y si lo hace y llega a la base del equipo Aqua, como es seguro buscara salvar a Kyogre provocando un desmadre total, al más puro estilo de Optimus Prime de las películas de transformers
http://i.ytimg.com/vi/QCIKYc9Z88s/maxresdefault.jpg
http://i.ytimg.com/vi/fDJ-ZQ_Sass/maxresdefault.jpg
http://static.comicvine.com/uploads/original/3/39027/853354-transformers_2_optimus_prime_3.jpg
No sé tú, pero no me agrada mucho el Optimus de las películas (las 4), lo hicieron demasiado, e innecesariamente, violento y sádico. Perdón, me Salí del tema.
Las cosas se han puesto difíciles para ambos, y solo es cuestión de esperar a ver que hará Groudon. Y sobre todo, que hará quien lo ha escuchado, que por cierto, puede ser uno de dos, aunque yo apuesto que se trata de Rayquaza, y si es él, y llega a hablar con Groudon… pues… supongo que tendré que esperar a ver que sorpresas guardas para el siguiente cap.
Un muy buen cap, algo corto, pero con lo necesario (en serio, necesito aprender a hacer caps más cortos T_T)
Que estés muy bien, suerte con todo y nos vemos después. Por cierto, note que cambiaste la imagen de fondo del Blog de El Soul. Se ve muy bien ese fondo de atardecer.