30 de agosto de 2014

#16 Heridas

Notas de la autora:

En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).

#16. Heridas.

 —Después de la muerte de Mónica—siguió diciendo Toxicroak, para concluir su relato—, John y yo nos desesperamos, cada uno a su manera. Él no solo la había perdido a ella: había perdido todo el futuro que había construido para ambos. Perdió el interés en todo, y creo que hasta en su propia vida. Comenzó a beber, y se dio cuenta de que estando ebrio era menos consciente de su tristeza y su soledad que estando sobrio, así que se hundió en eso y se apartó de mí, y de los pokemon que aún seguíamos a su lado.

— ¿Él hizo qué?—preguntó Croagunk, sin poder creerlo.

—Él no está trabajando como te había dicho—confesó el mayor, sintiéndose ahora algo apenado de haberle mentido—. Desde que la perdió a ella se sumergió en distintas…cosas que lo mantienen alejado de su sufrimiento. Pasa casi todo su tiempo bebiendo, yendo a fiestas y conociendo más personas. Lo que sea que lo mantenga alejado de sus sentimientos de soledad. Yo estuve tanto tiempo desconcertado por la partida de Mónica que…cuando me di cuenta John ya era un extraño en casa. Sus demás pokemon intentaron hacerlo volver a ser quien era, pero no lo consiguieron. Cuando pude poner los pies en la tierra lo intenté también…pero estaba tan quebrado por dentro que me resultaba imposible intentar sostener a John. Así que nos derrumbamos juntos. Él se fue a malgastar lo que le quedaba de vida y yo…

El pokemon bajó la mirada a sus manos mutiladas y cerró los puños, en parte entristecido y también avergonzado. Croagunk las observó también y sus ojos se clavaron en las manchas rojas de su dorso. Tímidamente levantó su mano y rozó con sus dedos allí donde los picos venenosos ya no estaban: así que era eso.

—Me desesperé y me culpé tanto por la muerte de ella…que me condené a mí mismo a no volver a intentar tener otra batalla ni perder a John como había hecho con ella—dijo Toxicroak, frotándose como siempre hacía—. Desde ese mismo momento odié quien era y odié el amor que sentía por las batallas y el entrenamiento. Mi fijación por ellas habían hecho que apartara a John de su esposa y que arruinara todo. Fue difícil romperlas y también doloroso…pero no se comparaba a lo que sentía por haber perdido a Mónica.

Croagunk sintió sus ojos humedecerse otra vez. Con cuidado levantó una mano de Toxicroak entre las suyas, la llevó a su mejilla y la acarició largamente y con dulzura. El mayor sonrió levemente y le devolvió el gesto.

—Desgraciadamente era tarde para cuando decidí que no quería perder a John. Él solo quería olvidarse de todo y esperar a que le llegara la muerte. Tal vez así la vería a ella de nuevo; no lo sé. No sé qué pasa por su cabeza desde hace diez años. Los pokemon que quedaban fueron marchándose uno a uno al comprobar que su entrenador ya no estaba interesado en ellos. Yo no podía culparlos ni intentar hacerles creer lo contrario: John ni siquiera me veía cuando llegaba a casa, así que los dejé partir. No sé por qué no me he ido…desde hace diez años ya no le intereso, y sé que si me fuera tampoco se daría cuenta.

—No digas eso—dijo el menor, levantando la cabeza y observándole fijamente a los ojos—. Tú aún quieres a John.

—Ni siquiera estoy seguro de ello, Croagunk…

—Lo quieres: todavía te importa y le eres fiel. Aunque él finja que ya no le importa nada, tú sigues aquí…sigues esperándolo—soltó, con sus ojos mojándose y su boca temblando ante las emociones—. Nadie que no quiera a alguien se quedaría esperándolo por tanto tiempo…

—Tal vez solo me quedo porque no tengo a donde ir.

— ¡Tienes a donde ir! Eres un pokemon fuerte; puedes valerte por ti mismo a donde sea que vayas—rebatió Croagunk con seriedad—. Si te quedas es por él: por él y por lo que fueron ustedes dos.

Toxicroak cerró los ojos y suspiró. Tal vez Croagunk tenía razón, pero él ni siquiera podía asegurarlo.

—Toxicroak—llamó el más joven—ya no puedes seguir viviendo con esa culpa.

—No puedo pretender que nada pasó…

—No te digo que pretendas que nada pasó: Mónica se fue, es cierto, pero tú no causaste su muerte y tampoco podías evitarla. Nadie podía evitarla. Tal vez podía retrasarse, pero esa clase de enfermedades son…—dijo, bajando la cabeza muy entristecido—son así…nos arrancan a quienes queremos sin que podamos hacer nada. Pero tienes que entender que no fue culpa tuya.

—Aun así…

— ¡Aun así nada!—exclamó Croagunk, negándose a caer en el negativismo del otro— Eres un buen pokemon: ¡eres un gran pokemon! Estás muriendo en silencio aquí adentro, y John ruidosamente allá afuera.

Croagunk se irguió y puso sus pequeñas manos en el rostro del otro.

—Yo te amo, y no puedo ni dejaré que sigas culpándote por algo que no fue culpa tuya y que ya pasó hace tanto tiempo. Has luchado y soportado mucho como para tener esta soledad y este castigo que te has puesto a ti mismo. Estás siendo cruel contigo y también muy injusto.

El aludido quiso responder con algo, pero se quedó sin nada que decir. Bajó la mirada pensando hondamente en las palabras del más joven: era la primera vez que alguien le decía eso y le hacía entender que sí: realmente se estaba castigando más de lo que merecía y estaba malgastando su vida tal y como su entrenador hacía con la suya. Croagunk sonrió levemente al ver su rostro sorprendido y sus ojos abiertos al darse cuenta de aquellas cosas. Estaba tan sumergido en su miseria que nunca se había detenido a pensarlo, ni una sola vez en todos esos años. La ranita entonces esgrimió un último argumento que le tendió la soga necesaria a Toxicroak para salir del agujero en el que llevaba tanto tiempo metido y del que se negaba a salir.

—Dime una cosa—pidió, sonriendo comprensivamente— ¿Crees que a Mónica le gustaría verte así? ¿A John o a ti?

El mayor negó despacio con la cabeza, imaginando de pronto lo que la mujer pensaría de verlos así a los dos y se avergonzó. Seguramente no los hubiera podido reconocer.

Esa noche, el sonido de un auto entrando al patio delantero de la casa hizo que ambos pokemon levantaran la cabeza al mismo tiempo y luego se miraran el uno al otro. Por primera vez era Toxicroak quien parecía preocupado y nervioso por lo que fuera a ocurrir. Croagunk no estaba mucho mejor pero confiaba en que su compañero conseguiría encarar a su entrenador y encontrar el modo de hacerle entender.

—Tú conoces a John mejor que nadie—le dijo, subiéndose a sus piernas y frotando su cabeza contra la barbilla del mayor—, sé que podrás hablar con él.

El otro asintió, lo besó en la cabeza y se puso en pie, indicándole a Croagunk que se quedara en el sofá. Avanzó por la sala y se detuvo en el momento en que el hombre abría con torpeza la puerta y arrancaba las llaves de la cerradura. No venía tan mal como en otros casos, lo que favorecería un poco la situación.

John dejó el abrigo sobre un sillón, bostezó y se detuvo al ver a su único pokemon de frente en la sala. No reparó en el animalito sentado en el sofá durante todo el encuentro. Siguió caminando para ir a su habitación y le saludó al acercarse.

—Hola, Toxicroak.

El otro no le respondió de inmediato, pero en cuanto lo tuvo a un lado, le puso la mano en el brazo y lo detuvo.

Tengo que hablar contigo.

—Ahora no, amigo—respondió el hombre con ligereza y sin prestar atención a la seriedad con que el otro le había hablado—, tengo que salir.

Hizo ademán de zafarse de la mano del pokemon, pero éste no se lo permitió.

—Toxicroak…

Siempre estás afuera. Tengo que hablar algo importante contigo.

— ¿Qué es?

Es sobre Mónica.

Al oír este nombre, los ojos verdes de John se abrieron expresivamente en una mezcla de furia y pánico. Su gesto despreocupado se endureció repentinamente y observó con seriedad al pokemon. Luego y con brusquedad se zafó de su mano.

—Ahora no—soltó, volviéndose otra vez—, ya te dije que voy a salir: tengo una invitación en el hotel de la ciudad…

Sintió como el otro le sostenía la espalda de la camisa y de nuevo le impedía caminar. John soltó un bufido y girándose hacia él, se quitó la mano del pokemon de encima por segunda vez y le espetó:

— ¡Ya basta! ¿Por qué de pronto quieres molestarme?  ¿No tienes algo mejor que hacer?

Toxicroak cerró sus puños, molesto ante el comentario del otro.

¡¿Es que tú  no tienes algo mejor que hacer?! ¡Pasas todo el día ebrio y buscando mujeres! ¡Das vergüenza!

El hombre no reaccionó ante la ofensa, a pesar de que era la primera vez que su pokemon le hablara así desde que fuera un joven. No entendía a qué venía su repentina actitud, pero no quería averiguarlo y tampoco tenía tiempo para ello. Se volvió e intentó marcharse por tercera vez, pero nuevamente el otro se lo impidió deteniéndolo por el hombro. Esta vez John se molestó y volviéndose para quitarse al pokemon de encima, recibió un repentino puñetazo en la cara que lo arrojó bruscamente al suelo.

En su lugar, Croagunk se sobrecogió de ver el inesperado golpe y se asustó por lo que fuera a ocurrir. No era eso lo que había imaginado cuando Toxicroak le había dicho esa tarde que intentaría hacer entrar en razón a su entrenador…

— ¡Desgraciado!—rugió el hombre, limpiándose la saliva de los labios con el dorso de la mano y tocándose la mejilla golpeada— ¿Quién te has creído para tratarme así? ¡Soy tu entrenador!

¡No eres mi entrenador!—rebatió el pokemon, igualmente enfurecido, pero sobre todo, triste—Mi entrenador era un hombre responsable y bueno: una persona que se preocupaba por sus pokemon y por sus amigos. ¡Ya no tienes ni pokemon ni amigos!

— ¿Y qué más da?—respondió John, poniéndose de pie—Sigo siendo tu dueño: yo te capturé.

Si es así entonces vas a tener que escucharme: ya no puedes seguir viviendo de este modo, John. ¡Has dejado de ser tú para convertirte en esto!

—No es que te importe.

Esta respuesta caló hondo en Toxicroak por un momento, pero él no era del tipo que se amedrentaba con facilidad.

Es cierto que en su momento no supe ayudarte—reconoció la criatura—, es cierto y te pido disculpas por ello…pero también yo estaba demasiado dolido y desconcertado entonces como para saber qué hacer o qué decirte: nunca había perdido a alguien tan importante. Cuando Mónica murió…

— ¡Cállate!—rugió el hombre furioso y sorprendiendo al otro por su repentina reacción— ¡No repitas su nombre!

Al escucharle decir eso Toxicroak se indignó. ¿Cómo podía él decir una cosa semejante? Era el menos indicado para decir una cosa así.

¡¿Por qué?!—Exigió saber— ¿Es que acaso te avergüenza pensar en ella y saber con todas las mujeres desconocidas con las que te has metido?

— ¡Que te calles!

John avanzó un paso y descargó un fuerte golpe contra el pokemon que alguna vez había querido como su mejor amigo. Toxicroak le respondió y con un puñetazo casi lo arrojó al suelo por segunda vez, solo que ahora John estaba mejor preparado.

¡Eres un cobarde!—exclamó el pokemon— ¡Las buscas para intentar esconder lo que viviste con Mónica! ¡Ya no puedes seguir huyendo de eso!

Su entrenador intentó hacerlo callar nuevamente ante su dura y vergonzosa realidad, golpeándolo y recibiendo a cambio los dedos inyectados en veneno de Toxicroak en su estómago. El hombre soltó un gemido de dolor, pero cegado por su furia y el sufrimiento de tener sus debilidades y su pasado restregados en su cara, volvió a arremeter contra el pokemon y ambos se enfrascaron en una pelea en medio de la sala que habían repetido hacía más de treinta años en un bosque.

Hundido en su sitio y con los ojos enteramente abiertos y fijos en la pelea, Croagunk temblaba de nervios ante lo que estaba ocurriendo. Los puñetazos de Toxicroak eran demoledores, a pesar de que no había levantado su puño contra nadie en años, y cada vez que fallaba un golpe el suelo del salón se veía perjudicado con una grieta en su suelo enlozado. John por su lado, lo golpeaba con toda la desesperación y el sufrimiento que le significaba recordar a Mónica, imaginar lo que habría dicho de verlo como estaba, ebrio y metiéndose con cualquier mujer que se le insinuara, desperdiciando su vida y ahora golpeando a su mejor pokemon. No fue hasta que Toxicroak se la mencionó que él la imaginó a ella repentinamente frente suyo y volviendo la cabeza para no verlo.

Esta tristeza hizo que sus golpes perdieran fuerza. Eso, o tal vez habían sido los muchos golpes venenosos que el pokemon le había metido en el cuerpo y que ahora le hacían sentirse mareado y con las fuerzas fallándole. No es que los golpes de un hombre fuerte y de cuarenta años no hubieran herido a Toxicroak por su parte, pero rápidamente fue John quien se tambaleó en su sitio y cayó de espaldas al suelo, respirando con dificultad y llevándose ambas manos al pecho.

El pokemon le observó agitado desde arriba y con el labio herido. Su entrenador se recogió en el suelo gimiendo y temblando de dolor.

¿Vas a escucharme ahora?

John abrió los ojos viendo todo borroso, aunque extrañamente esa sensación le resultaba familiar.

—Ella estaría…avergonzada—soltó, con la saliva cayendo de su boca y los ojos humedeciéndose— ¿Verdad?

Si Toxicroak le respondió, él no lo alcanzó a escuchar.

Continuará...

1 comentario:

  1. Había estado algo ocupado, pero finalmente pude leer este cap. Y solo puedo decir

    ……………

    Ok, no puedo decir que veía venir esto. Bueno, suponía que después de todo lo que habían hablado los dos pokemons venenosos, Toxicroak intentaría hablar con su entrenador. Pero no esperaba que fuera tan pronto, y menos me espero que Toxicroak golpeara a John y de ahí comenzaran a pelear. Una vez más me diste algo que no esperaba. Ahí un lado positivo, esto no fue tan fuerte como pudo haber sido. Si consideramos que ambos se habían guardado dolor por mucho tiempo, que John había hecho demasiadas cosas para olvidar lo que habían vivido y que el que le hablaran de eso lo hará enojar, y tras del hecho estaba borracho (tal vez no mucho, pero algo si debía estar), pudo haber terminado mucho peor. Pudieron agarrarse a golpes con mucha más fuerza y furia hasta partirse la madre, o aun peor, matando al otro a golpes. Afortunadamente eso no paso (e igual supongo que no querías llevar eso tan lejos… ¿verdad?)

    Pero aunque no se llegó hasta eso, si se dieron duro. Dejaron salir años de tratar de olvidar el dolor de haber perdido a Mónica. Al final… tal vez las cosas empecen a cambiar. A paso lento, pero cambiaran.

    El que me sorprendió más fue Croagunk. Él es el joven de la historia, alguien que aún le faltaba crecer y aprender muchas cosas, además de ser alguien algo tímido e inseguro, y ahora es alguien muchísimo más maduro, y que realmente sabe que decir para ayudar a su amado. Además se nota que con lo que le dice no lo dice para animarlo sin pensar que puede ser más difícil de lo que piensa, sino que parece que trata de ponerse en el lugar de Toxicroak, y así sabe exactamente que decirle y así pudo ayudarlo. Creo que Croagunk es mi personaje favorito en este fic.

    Ahora solo espero ver que más pasara y si por fin ambos podrán ser felices.

    Otro gran capitulo.
    Espero que estés muy bien, nos veremos después y mucha suerte con todo.
    Me retiro, pero antes:

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    No hay ninguna razón para esta imagen, solo quería dejarla. Sé que es tonta, pero siempre me da risa.

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