Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#16. Heridas.
—Después de la muerte de Mónica—siguió
diciendo Toxicroak, para concluir su relato—, John y yo nos desesperamos, cada
uno a su manera. Él no solo la había perdido a ella: había perdido todo el
futuro que había construido para ambos. Perdió el interés en todo, y creo que
hasta en su propia vida. Comenzó a beber, y se dio cuenta de que estando ebrio
era menos consciente de su tristeza y su soledad que estando sobrio, así que se
hundió en eso y se apartó de mí, y de los pokemon que aún seguíamos a su lado.
—
¿Él hizo qué?—preguntó Croagunk, sin poder creerlo.
—Él
no está trabajando como te había dicho—confesó el mayor, sintiéndose ahora algo
apenado de haberle mentido—. Desde que la perdió a ella se sumergió en
distintas…cosas que lo mantienen alejado de su sufrimiento. Pasa casi todo su
tiempo bebiendo, yendo a fiestas y conociendo más personas. Lo que sea que lo
mantenga alejado de sus sentimientos de soledad. Yo estuve tanto tiempo
desconcertado por la partida de Mónica que…cuando me di cuenta John ya era un
extraño en casa. Sus demás pokemon intentaron hacerlo volver a ser quien era,
pero no lo consiguieron. Cuando pude poner los pies en la tierra lo intenté
también…pero estaba tan quebrado por dentro que me resultaba imposible intentar
sostener a John. Así que nos derrumbamos juntos. Él se fue a malgastar lo que
le quedaba de vida y yo…
El
pokemon bajó la mirada a sus manos mutiladas y cerró los puños, en parte
entristecido y también avergonzado. Croagunk las observó también y sus ojos se
clavaron en las manchas rojas de su dorso. Tímidamente levantó su mano y rozó
con sus dedos allí donde los picos venenosos ya no estaban: así que era eso.
—Me
desesperé y me culpé tanto por la muerte de ella…que me condené a mí mismo a no
volver a intentar tener otra batalla ni perder a John como había hecho con
ella—dijo Toxicroak, frotándose como siempre hacía—. Desde ese mismo momento
odié quien era y odié el amor que sentía por las batallas y el entrenamiento.
Mi fijación por ellas habían hecho que apartara a John de su esposa y que
arruinara todo. Fue difícil romperlas y también doloroso…pero no se comparaba a
lo que sentía por haber perdido a Mónica.
Croagunk
sintió sus ojos humedecerse otra vez. Con cuidado levantó una mano de Toxicroak
entre las suyas, la llevó a su mejilla y la acarició largamente y con dulzura.
El mayor sonrió levemente y le devolvió el gesto.
—Desgraciadamente
era tarde para cuando decidí que no quería perder a John. Él solo quería olvidarse
de todo y esperar a que le llegara la muerte. Tal vez así la vería a ella de
nuevo; no lo sé. No sé qué pasa por su cabeza desde hace diez años. Los pokemon
que quedaban fueron marchándose uno a uno al comprobar que su entrenador ya no
estaba interesado en ellos. Yo no podía culparlos ni intentar hacerles creer lo
contrario: John ni siquiera me veía cuando llegaba a casa, así que los dejé
partir. No sé por qué no me he ido…desde hace diez años ya no le intereso, y sé
que si me fuera tampoco se daría cuenta.
—No
digas eso—dijo el menor, levantando la cabeza y observándole fijamente a los
ojos—. Tú aún quieres a John.
—Ni
siquiera estoy seguro de ello, Croagunk…
—Lo
quieres: todavía te importa y le eres fiel. Aunque él finja que ya no le
importa nada, tú sigues aquí…sigues esperándolo—soltó, con sus ojos mojándose y
su boca temblando ante las emociones—. Nadie que no quiera a alguien se
quedaría esperándolo por tanto tiempo…
—Tal
vez solo me quedo porque no tengo a donde ir.
—
¡Tienes a donde ir! Eres un pokemon fuerte; puedes valerte por ti mismo a donde
sea que vayas—rebatió Croagunk con seriedad—. Si te quedas es por él: por él y
por lo que fueron ustedes dos.
Toxicroak
cerró los ojos y suspiró. Tal vez Croagunk tenía razón, pero él ni siquiera podía
asegurarlo.
—Toxicroak—llamó
el más joven—ya no puedes seguir viviendo con esa culpa.
—No
puedo pretender que nada pasó…
—No
te digo que pretendas que nada pasó: Mónica se fue, es cierto, pero tú no
causaste su muerte y tampoco podías evitarla. Nadie podía evitarla. Tal vez
podía retrasarse, pero esa clase de enfermedades son…—dijo, bajando la cabeza
muy entristecido—son así…nos arrancan a quienes queremos sin que podamos hacer
nada. Pero tienes que entender que no fue culpa tuya.
—Aun
así…
— ¡Aun
así nada!—exclamó Croagunk, negándose a caer en el negativismo del otro— Eres
un buen pokemon: ¡eres un gran pokemon! Estás muriendo en silencio aquí
adentro, y John ruidosamente allá afuera.
Croagunk
se irguió y puso sus pequeñas manos en el rostro del otro.
—Yo te
amo, y no puedo ni dejaré que sigas culpándote por algo que no fue culpa tuya y
que ya pasó hace tanto tiempo. Has luchado y soportado mucho como para tener
esta soledad y este castigo que te has puesto a ti mismo. Estás siendo cruel
contigo y también muy injusto.
El
aludido quiso responder con algo, pero se quedó sin nada que decir. Bajó la
mirada pensando hondamente en las palabras del más joven: era la primera vez
que alguien le decía eso y le hacía entender que sí: realmente se estaba
castigando más de lo que merecía y estaba malgastando su vida tal y como su
entrenador hacía con la suya. Croagunk sonrió levemente al ver su rostro
sorprendido y sus ojos abiertos al darse cuenta de aquellas cosas. Estaba tan
sumergido en su miseria que nunca se había detenido a pensarlo, ni una sola vez
en todos esos años. La ranita entonces esgrimió un último argumento que le
tendió la soga necesaria a Toxicroak para salir del agujero en el que llevaba
tanto tiempo metido y del que se negaba a salir.
—Dime
una cosa—pidió, sonriendo comprensivamente— ¿Crees que a Mónica le gustaría
verte así? ¿A John o a ti?
El
mayor negó despacio con la cabeza, imaginando de pronto lo que la mujer
pensaría de verlos así a los dos y se avergonzó. Seguramente no los hubiera
podido reconocer.
Esa
noche, el sonido de un auto entrando al patio delantero de la casa hizo que
ambos pokemon levantaran la cabeza al mismo tiempo y luego se miraran el uno al
otro. Por primera vez era Toxicroak quien parecía preocupado y nervioso por lo
que fuera a ocurrir. Croagunk no estaba mucho mejor pero confiaba en que su
compañero conseguiría encarar a su entrenador y encontrar el modo de hacerle
entender.
—Tú
conoces a John mejor que nadie—le dijo, subiéndose a sus piernas y frotando su
cabeza contra la barbilla del mayor—, sé que podrás hablar con él.
El
otro asintió, lo besó en la cabeza y se puso en pie, indicándole a Croagunk que
se quedara en el sofá. Avanzó por la sala y se detuvo en el momento en que el
hombre abría con torpeza la puerta y arrancaba las llaves de la cerradura. No
venía tan mal como en otros casos, lo que favorecería un poco la situación.
John
dejó el abrigo sobre un sillón, bostezó y se detuvo al ver a su único pokemon
de frente en la sala. No reparó en el animalito sentado en el sofá durante todo
el encuentro. Siguió caminando para ir a su habitación y le saludó al
acercarse.
—Hola,
Toxicroak.
El
otro no le respondió de inmediato, pero en cuanto lo tuvo a un lado, le puso la
mano en el brazo y lo detuvo.
Tengo que hablar contigo.
—Ahora
no, amigo—respondió el hombre con ligereza y sin prestar atención a la seriedad
con que el otro le había hablado—, tengo que salir.
Hizo
ademán de zafarse de la mano del pokemon, pero éste no se lo permitió.
—Toxicroak…
Siempre estás afuera. Tengo que hablar algo
importante contigo.
—
¿Qué es?
Es sobre Mónica.
Al
oír este nombre, los ojos verdes de John se abrieron expresivamente en una
mezcla de furia y pánico. Su gesto despreocupado se endureció repentinamente y
observó con seriedad al pokemon. Luego y con brusquedad se zafó de su mano.
—Ahora
no—soltó, volviéndose otra vez—, ya te dije que voy a salir: tengo una
invitación en el hotel de la ciudad…
Sintió
como el otro le sostenía la espalda de la camisa y de nuevo le impedía caminar.
John soltó un bufido y girándose hacia él, se quitó la mano del pokemon de
encima por segunda vez y le espetó:
—
¡Ya basta! ¿Por qué de pronto quieres molestarme? ¿No tienes algo mejor que hacer?
Toxicroak
cerró sus puños, molesto ante el comentario del otro.
¡¿Es que tú
no tienes algo mejor que hacer?! ¡Pasas todo el día ebrio y buscando
mujeres! ¡Das vergüenza!
El
hombre no reaccionó ante la ofensa, a pesar de que era la primera vez que su
pokemon le hablara así desde que fuera un joven. No entendía a qué venía su
repentina actitud, pero no quería averiguarlo y tampoco tenía tiempo para ello.
Se volvió e intentó marcharse por tercera vez, pero nuevamente el otro se lo
impidió deteniéndolo por el hombro. Esta vez John se molestó y volviéndose para
quitarse al pokemon de encima, recibió un repentino puñetazo en la cara que lo
arrojó bruscamente al suelo.
En
su lugar, Croagunk se sobrecogió de ver el inesperado golpe y se asustó por lo
que fuera a ocurrir. No era eso lo que había imaginado cuando Toxicroak le
había dicho esa tarde que intentaría hacer entrar en razón a su entrenador…
— ¡Desgraciado!—rugió
el hombre, limpiándose la saliva de los labios con el dorso de la mano y
tocándose la mejilla golpeada— ¿Quién te has creído para tratarme así? ¡Soy tu
entrenador!
¡No eres mi entrenador!—rebatió el
pokemon, igualmente enfurecido, pero sobre todo, triste—Mi entrenador era un hombre responsable y bueno: una persona que se
preocupaba por sus pokemon y por sus amigos. ¡Ya no tienes ni pokemon ni
amigos!
— ¿Y
qué más da?—respondió John, poniéndose de pie—Sigo siendo tu dueño: yo te
capturé.
Si es así entonces vas a tener que
escucharme: ya no puedes seguir viviendo de este modo, John. ¡Has dejado de ser
tú para convertirte en esto!
—No
es que te importe.
Esta
respuesta caló hondo en Toxicroak por un momento, pero él no era del tipo que
se amedrentaba con facilidad.
Es cierto que en su momento no supe
ayudarte—reconoció la criatura—, es
cierto y te pido disculpas por ello…pero también yo estaba demasiado dolido y
desconcertado entonces como para saber qué hacer o qué decirte: nunca había
perdido a alguien tan importante. Cuando Mónica murió…
— ¡Cállate!—rugió
el hombre furioso y sorprendiendo al otro por su repentina reacción— ¡No
repitas su nombre!
Al
escucharle decir eso Toxicroak se indignó. ¿Cómo podía él decir una cosa
semejante? Era el menos indicado para decir una cosa así.
¡¿Por qué?!—Exigió saber— ¿Es que acaso te avergüenza pensar en ella
y saber con todas las mujeres desconocidas con las que te has metido?
—
¡Que te calles!
John
avanzó un paso y descargó un fuerte golpe contra el pokemon que alguna vez
había querido como su mejor amigo. Toxicroak le respondió y con un puñetazo
casi lo arrojó al suelo por segunda vez, solo que ahora John estaba mejor
preparado.
¡Eres un cobarde!—exclamó el pokemon— ¡Las buscas para intentar esconder lo que
viviste con Mónica! ¡Ya no puedes seguir huyendo de eso!
Su
entrenador intentó hacerlo callar nuevamente ante su dura y vergonzosa
realidad, golpeándolo y recibiendo a cambio los dedos inyectados en veneno de
Toxicroak en su estómago. El hombre soltó un gemido de dolor, pero cegado por
su furia y el sufrimiento de tener sus debilidades y su pasado restregados en
su cara, volvió a arremeter contra el pokemon y ambos se enfrascaron en una
pelea en medio de la sala que habían repetido hacía más de treinta años en un
bosque.
Hundido
en su sitio y con los ojos enteramente abiertos y fijos en la pelea, Croagunk
temblaba de nervios ante lo que estaba ocurriendo. Los puñetazos de Toxicroak
eran demoledores, a pesar de que no había levantado su puño contra nadie en
años, y cada vez que fallaba un golpe el suelo del salón se veía perjudicado
con una grieta en su suelo enlozado. John por su lado, lo golpeaba con toda la
desesperación y el sufrimiento que le significaba recordar a Mónica, imaginar
lo que habría dicho de verlo como estaba, ebrio y metiéndose con cualquier
mujer que se le insinuara, desperdiciando su vida y ahora golpeando a su mejor
pokemon. No fue hasta que Toxicroak se la mencionó que él la imaginó a ella
repentinamente frente suyo y volviendo la cabeza para no verlo.
Esta
tristeza hizo que sus golpes perdieran fuerza. Eso, o tal vez habían sido los
muchos golpes venenosos que el pokemon le había metido en el cuerpo y que ahora
le hacían sentirse mareado y con las fuerzas fallándole. No es que los golpes
de un hombre fuerte y de cuarenta años no hubieran herido a Toxicroak por su
parte, pero rápidamente fue John quien se tambaleó en su sitio y cayó de
espaldas al suelo, respirando con dificultad y llevándose ambas manos al pecho.
El
pokemon le observó agitado desde arriba y con el labio herido. Su entrenador se
recogió en el suelo gimiendo y temblando de dolor.
¿Vas a escucharme ahora?
John
abrió los ojos viendo todo borroso, aunque extrañamente esa sensación le
resultaba familiar.
—Ella
estaría…avergonzada—soltó, con la saliva cayendo de su boca y los ojos
humedeciéndose— ¿Verdad?
Si
Toxicroak le respondió, él no lo alcanzó a escuchar.
Continuará...
Había estado algo ocupado, pero finalmente pude leer este cap. Y solo puedo decir
ResponderBorrar……………
Ok, no puedo decir que veía venir esto. Bueno, suponía que después de todo lo que habían hablado los dos pokemons venenosos, Toxicroak intentaría hablar con su entrenador. Pero no esperaba que fuera tan pronto, y menos me espero que Toxicroak golpeara a John y de ahí comenzaran a pelear. Una vez más me diste algo que no esperaba. Ahí un lado positivo, esto no fue tan fuerte como pudo haber sido. Si consideramos que ambos se habían guardado dolor por mucho tiempo, que John había hecho demasiadas cosas para olvidar lo que habían vivido y que el que le hablaran de eso lo hará enojar, y tras del hecho estaba borracho (tal vez no mucho, pero algo si debía estar), pudo haber terminado mucho peor. Pudieron agarrarse a golpes con mucha más fuerza y furia hasta partirse la madre, o aun peor, matando al otro a golpes. Afortunadamente eso no paso (e igual supongo que no querías llevar eso tan lejos… ¿verdad?)
Pero aunque no se llegó hasta eso, si se dieron duro. Dejaron salir años de tratar de olvidar el dolor de haber perdido a Mónica. Al final… tal vez las cosas empecen a cambiar. A paso lento, pero cambiaran.
El que me sorprendió más fue Croagunk. Él es el joven de la historia, alguien que aún le faltaba crecer y aprender muchas cosas, además de ser alguien algo tímido e inseguro, y ahora es alguien muchísimo más maduro, y que realmente sabe que decir para ayudar a su amado. Además se nota que con lo que le dice no lo dice para animarlo sin pensar que puede ser más difícil de lo que piensa, sino que parece que trata de ponerse en el lugar de Toxicroak, y así sabe exactamente que decirle y así pudo ayudarlo. Creo que Croagunk es mi personaje favorito en este fic.
Ahora solo espero ver que más pasara y si por fin ambos podrán ser felices.
Otro gran capitulo.
Espero que estés muy bien, nos veremos después y mucha suerte con todo.
Me retiro, pero antes:
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No hay ninguna razón para esta imagen, solo quería dejarla. Sé que es tonta, pero siempre me da risa.