Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#14. Heridas.
Una vez que la
mucama terminó de dejar todo el desayuno servido en la mesa, se despidió de los
dos pokemon y regresó a sus labores matutinas. Croagunk le siguió con la mirada
y luego bajó los ojos a su pastel de arándanos. Se habían terminado los de
limón así que pidió de otro tipo pero que igualmente fuese ácido. Toxicroak por
su lado bebió como cada mañana un café muy amargo. El menor levantó su tenedor
y dejó caer un golpe casi cruel sobre la masa cubierta de mermelada oscura, se
lo llevó a la boca con cierta agresividad y masticó con un deje molesto, sin
volverse a ver al otro. Toxicroak percibió sin dificultad su enfado, sonrió
divertido y cogió un bollo.
—No puede ser que
te hayas enfadado por eso.
—No estoy molesto.
—No intentes
mentir.
Croagunk hinchó sus
mejillas un tanto avergonzado y siguió comiendo su pastel. Una parte de él se
había molestado con Toxicroak por haberle dejado a medio camino en una
situación intensa y comprometedora, y la otra parte de él se lamentaba por no
haberla concluido. El otro naturalmente lo había hecho a propósito, y se
entretenía mirando el gesto taimado de su compañero mientras desayunaba.
— ¿Cuándo es tu
cumpleaños?—preguntó Toxicroak de pronto y bebiendo más café.
—Molly me inventó
uno—respondió el pequeño, pues en su estado salvaje no tenía idea de en qué
fecha había nacido—. El seis de Abril.
—Solo faltan dos
meses—dijo el mayor, sonriendo—. Prometo que te regalaré algo para entonces.
Algo que te va a gustar—siguió, escondiendo su gesto tras la enorme taza
humeante.
Al más joven se le
prendió la cara como una lamparita y casi se le cayó el tenedor de la mano.
Tartamudeó un poco antes de poder soltar una pregunta, una bastante obvia y que
Toxicroak no le iba a responder aun dada su obviedad.
— ¿Qué cosa?
—No te lo diré:
arruinaría la sorpresa.
— ¡Pero…! ¡Falta
mucho!
—Solo son dos
meses.
Croagunk fue a
objetar, pero el timbre le interrumpió e hizo que Toxicroak volviera la cabeza
en dirección de la entrada. El gesto de ambos se volvió un poco serio entonces,
pues sabían de quién se trataba y de que su tiempo juntos se había terminado,
por ahora. Croagunk bajó la mirada entristecido: había sido el mejor día de su
vida y le dolía tener que terminarlo así. Quería pasar muchísimo más tiempo al
lado de Toxicroak, compartir más cosas y escuchar más de él. Aún había tantas
cosas que quería preguntarle…
—Vamos—dijo el
mayor, caminando hacia la salida del comedor.
El menor se echó a
la boca un último trozo de pastel y cabizbajo, le siguió.
La misma joven que
les había servido el desayuno había abierto la puerta y ahora se alejaba.
Toxicroak abrió completamente y se encontró con una enfurecida Molly, quien con
los brazos en jarra y una expresión un poco cansada, le observó desde arriba
con los ojos en llamas. El pokemon la saludó cortésmente mientras Croagunk
aparecía y se escondía tras la pierna de su compañero, temeroso de lo que fuera
a ocurrir. Al verlo, Molly inspiró profundamente y su enfado aumentó.
—
¡Croagunk!—exclamó, con toda la boca abierta— ¡¿Cómo has podido hacer esto?!
¡Escaparte de casa! ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?
El aludido negó
despacio con la cabeza. La chica cerró con fuerza los puños y apuntó a su lado.
— ¡Vámonos a casa
ahora! ¡Estás en serios problemas!
Croagunk hinchó
levemente sus mejillas, entristecido y preocupado. Sintió la mano grande y
cálida de Toxicroak en su cabeza y al verlo, su gesto amable le ayudó a tranquilizarse
un poco. Caminó al lado de la joven, quien antes de marcharse, se volvió
repentinamente a ver a Toxicroak y le habló con un tono igualmente severo.
—Y tú, pokemon—le
dijo, porque en realidad no sabía su nombre y lo había apodado “ese pokemon”—,
vas a dejar de convertir a mi Croagunk en un rebelde, ¿entiendes?
El aludido quedó
tan sorprendido que no alcanzó a responder nada antes de que la chica rubia se
volviera y tomara a su pokemon de la mano, quien hacía un escándalo al ver que
habían reprendido a su compañero sin razón y no quería regresar al auto.
Toxicroak hinchó levemente su bolsa a modo de respuesta, todavía sin salir de
la sorpresa de que Molly lo tratara con tanta dureza. Tragó saliva siendo él
quien estaba preocupado ahora por Croagunk y lo que Molly fuera a determinar
para él.
Vio como la chica
tuvo que levantar a la ranita en brazos mientras ésta pataleaba y no se dejaba
meter en el automóvil rojo. Lo sentó, le puso el cinturón de seguridad y se fue
a su lugar en el volante. Arrancó el vehículo y regresó a toda velocidad a su
casa. El pokemon soltó un suspiro de pesar: había imaginado las consecuencias
que el acto de Croagunk desencadenaría, e imaginaba ahora que las cosas no
harían sino empeorar.
El viaje de regreso
fue muy incómodo para entrenadora y pokemon. Ella iba mascullando cosas entre
dientes y Croagunk miraba en la otra dirección, cruzado de brazos e indignado
de que la chica hubiera tratado así a su Toxicroak. Se avergonzó en el momento
en que se dio cuenta de que repentinamente había hecho suyo al pokemon, por lo
que se golpeó la frente y soltó un bufido.
—Nunca me esperé
esto de ti, Croagunk—dijo ella al fin, rompiendo el silencio—. No te crié para
que fueras un pokemon atrevido.
Él no dijo nada. Molly
gritaba a sus padres y daba portazos para terminar las conversaciones. ¿Quién
era para hablarle sobre comportarse?
—Desde que te
juntas con ese pokemon has estado cambiando mucho…
Toxicroak, le corrigió él.
—Como se
llame—siguió la chica—: no me agrada esta actitud tuya. Estuve muy preocupada
por ti toda la noche después de que volví a casa y no te encontré.
Él de nuevo se
mantuvo en silencio, en parte porque no se le daba bien responder en las
discusiones y además porque no tenía ganas de hablar con la joven. Su silencio
solo servía para molestarla más.
—Voy a tener que
tomar medidas contigo—dijo Molly, resoplando.
No le gustaba la
idea pero tampoco iba a tolerar que su pokemon hiciera lo que se le diera la
gana y le diera a ella esos malos ratos. Era muy permisiva con él y ahora Croagunk
le respondía de mala manera.
—Eso es—concluyó—:
te he malcriado y ahora te portas como quieres. Pues las cosas no funcionan
así, caballerito.
El aludido hinchó
sus mejillas hasta que casi las sintió reventar. Tenía ganas de decirle que no
le importaba las medidas que tomara ni que intentara comportarse correctamente
cuando ella jamás había dado el ejemplo: se vería con Toxicroak si ella no se
lo permitía. Después de todo Molly solo lo tenía para hacerle compañía mientras
ella estuviera en casa. El resto del tiempo el pokemon se la pasaba solo y sin
poder disfrutar de la vida, mientras ella se iba de paseos y de compras. ¡Era
una injusta! Sus mejillas se quedaron como dos globos naranja durante el resto
del camino, y esa noche tuvo que masajearlas por lo adoloridas que le habían
quedado después de su silenciosa rabieta.
A pesar de su
pataleta, Croagunk no era un inconsecuente. Sabía que después de lo ocurrido no
podía simplemente esperar que Molly le permitiera ir a visitar a Toxicroak muy
pronto. Al día siguiente se disculpó con ella, se portó lo mejor que pudo, y
cuatro días después preguntó si podía ir a visitar al pokemon. Metida en la
novela rosa que tenía entre manos, la joven se negó. La ranita lo comprendió y
volvió a esperar. Tres días después preguntó otra vez.
—No—volvió a
responder la chica—. La última vez te advertí que si te seguías comportando mal
irías una vez cada dos semanas, así que ahora puedes preguntarme de nuevo
dentro de cinco días: recién entonces te diré que sí.
¡Una vez cada dos
semanas! Croagunk se quedó clavado en su sitio durante largos segundos, con sus
ojos amarillos desmesurados al escuchar la decisión que la chica había tomado y
que él mismo se había buscado. ¿Y después de que él se había disculpado y se
había portado decentemente? ¿De que había escuchado sus historias de la escuela
y sus amigas y la fiesta y la ropa? El pokemon sintió que iba a explotar, pero
algo en su cabeza le advirtió que si lo hacía simplemente empeoraría las cosas.
Resopló intentando controlarse y se volvió saliendo de la habitación. Ya había
decidido lo que haría mañana, cuando Molly saliera a esa fiesta de la que le
había hablado.
Al día siguiente y
durante el atardecer, Toxicroak se encontraba a solas en el jardín, disfrutando
el fresco y la tranquilidad del lugar, y pensando en cómo estaría su pequeño
enamorado. Esperaba que Molly no fuera demasiado dura con el pokemon, porque si
hacía padecer a Croagunk lo hacía padecer a él también. John se había dejado
caer por la casa apenas el día anterior, lo que significaría que no volvería a
verlo probablemente hasta dentro de algunos días. Pensó en que debería intentar
hacer más amigos, pero él nunca había sido demasiado bueno para eso: su
personalidad atrevida y elocuente le había ganado muchos amigos en el pasado
sin que él tuviera que hacer si quiera un esfuerzo, pero ahora que pasaba
dentro de la casa y se había vuelto tan taciturno debido a la soledad en la que
vivía, intentar hacer amistades no sonaba tan fácil.
En esto estaba
pensando cuando la puerta trasera se abrió y la joven sirvienta apareció nada
menos que acompañada de la pequeña criaturita oscura. Toxicroak se quedó
estático en su sitio por un instante, aunque rápidamente reaccionó cuando
Croagunk se acercó dando pequeños saltos y se levantó de su sitio para
recibirlo. La mucama atrás se despidió con un gesto y cerró la puerta
dejándolos a ambos solos en el jardín.
—Hola,
Croagunk—saludó el mayor sonriendo, todavía sin salir de la sorpresa de ver a
su compañero allí.
El menor dio un
salto y se subió a sus brazos, y antes de que pudiera devolver el saludo,
Toxicroak sintió su respiración agitada y su espalda algo humedecida. De nuevo
no venía con un adorno puesto así que el pokemon venenoso llegó rápidamente a
la conclusión. Cerró los ojos en un gesto que imploraba paciencia.
—Croagunk…te has
vuelto a escapar…
— ¡Ella no me deja
venir!—soltó el pequeño entre pequeños jadeos.
Toxicroak lo apartó
levemente de él para verse a la cara. Croagunk lucía agitado y sus ojos
expresaban una mezcla de enfado y temor de la reacción del mayor.
—Tienes que
entender—dijo el más alto de manera comprensiva—que esta no es la forma en la
que conseguirás nada de Molly, solo que se enfade más y te ponga más
restricciones…
— ¿Y qué quieres
que haga?—exclamó el pokemon, cerrando sus pequeñas manos oscuras— ¿Qué siga
esperando dos semanas para venir a verte solo por un rato?
—Tienes que
aprender a ser paciente.
— ¡Solo está
celosa! Le molesta que venga a verte y no pase tiempo aburriéndome con ella.
Ahora mismo está en una fiesta, ¿por qué debería quedarme solo en casa sin
hacer nada?
Croagunk hundió su
rostro en la bolsa del otro, negándose a escuchar razones. Su punto le parecía
perfectamente válido, y además estaba cansado de su larga caminata desde el
otro extremo de la ciudad. Toxicroak soltó un leve suspiro, lamentando que
aquellas cosas se estuvieran dando. Se sentía responsable y no se le estaba
ocurriendo una forma de evitar que Croagunk volviera a escaparse de casa. Él lo
había echado en falta; muchísimo, pero su valor por el lazo entre un entrenador
y su pokemon le parecía más importante que cualquier otra cosa. Él había
perdido el suyo con John y hasta la fecha aquello le hería profundamente,
aunque lo supiera disimular muy bien.
— ¿No lo
ves…?—preguntó el menor de pronto en voz baja, e interrumpiendo sus
pensamientos.
Toxicroak bajó la
mirada para verlo, pero el pequeño seguía hundido en su bolsa roja. Ya no
estaba tan agitado como antes y sus brazos caían inertes a los lados de su
cuerpo.
— ¿Ver qué?—preguntó.
—Yo te amo.
El mayor se quedó en silencio un segundo al
escucharlo. Era la primera vez que Croagunk le expresaba abiertamente que lo
amaba, y con lo tímido que era, Toxicroak en realidad esperaba que pasara aún
más tiempo antes de que se decidiera a decir aquellas dos palabras. Sonrió
cálidamente y lleno de una felicidad repentina que lo invadió por dentro.
Presionó con fuerza al otro entre sus brazos, como agradeciéndole el valor que
había tenido para decirle lo que en verdad sentía.
—Y yo a ti,
Croagunk, lo sabes…
—Es por eso que
estoy aquí—siguió diciendo el menor, temblando ligeramente e interrumpiendo al
otro.
Le costaba mucho
decir lo que tenía atorado adentro y hacía un esfuerzo por contener sus
emociones. Levantó la mirada y se encontró con la mirada un poco sorprendida de
su compañero.
—Desde que te
conocí vi algo en ti…que me confundió—dijo Croagunk, apretando sus manos
nerviosamente—, y no fue hasta hace mucho que entendí…qué era.
— ¿De qué hablas?
—Nunca sonríes de
verdad—dijo el joven, estirando sus brazos y tocando el rostro de Toxicroak—,
lo haces a medias…como si te costara sentir felicidad. Te he visto ser tú en
realidad en tan contadas ocasiones que casi parece que lo imaginé. Yo no quiero
verte así.
Algo dentro del
pokemon mayor pareció percibir hacia donde se encaminaba la situación. Desvió
la mirada del otro y su gesto se volvió algo serio, como le pasaba cuando no
quería entrar en el tema; cuando por alguna razón su pasado quería acercarse al
presente y él debía hacer un esfuerzo por mantenerlo alejado. Soltó un leve
suspiro y dejó con cuidado a Croagunk en el suelo de pasto verde bajo ellos.
—No es algo de lo
que debieras preocuparte tanto.
— ¿Cómo no voy a hacerlo?—preguntó el menor—Eres
la única persona a la que he amado así, ¿y quieres que no me preocupe por ti?
Siempre estás triste: sonríes, pero tus ojos me dicen la tristeza que sientes
en realidad. La vi desde el momento en que nos conocimos y ya no puedo seguir
ignorándola. Ni tú tampoco, Toxicroak. Te quiero y quiero que seas feliz. Feliz
de verdad: que dejes esa tristeza atrás de una vez…
—Mira—dijo el
aludido, levantando las manos para detener un instante a la ranita—, sí es
cierto que no soy el pokemon más feliz de este planeta, y también que te
prometí que te contaría las cosas a su debido momento…
—Y ya han pasado
cuatro meses—respondió Croagunk, con los ojos brillándole por la humedad que se
acumulaba en ellos—. Tú fuiste quien me dijo que en realidad no hay tanto
tiempo, y sin embargo te sigo esperando.
Toxicroak
retrocedió un paso al verse golpeado por sus propias palabras. Paseó su mirada
ahora nerviosa por el fondo del escenario lleno de arbustos y árboles teñidos
por el sol del atardecer, pensando en cómo evitar la situación sin darse cuenta
de que venía evitándola desde hacía más de diez años. Se frotó las manos como
hacía cuando sus sentimientos y su pasado se mezclaban, como si de aquella
forma pudiera alejarlos de algún modo.
—Es que no
es…fácil…
—Tampoco para mi es
fácil—dijo Croagunk mirándole hacia arriba—escaparme de casa y atravesar la
ciudad para venir a verte. Las calles me dan mucho miedo y sé que al final del
día pasaré un mal momento con Molly…pero si así consigo ayudarte, Toxicroak…hay
muchas cosas que sé que te lastiman día a día, pero si no te libras de ellas no
volverás a ser feliz, y yo tampoco podré ser feliz sabiéndolo.
—No puedo
simplemente librarme de ellas, Croagunk—respondió el mayor, poniéndose
repentinamente ansioso y volviéndose para evitar los ojos tristes y compasivos
del menor—, no puedo porque son parte de mí: fue mi culpa, no lo entiendes…
— ¿Entender qué?
—Yo maté a
Mónica—respondió el pokemon, al tiempo que la voz se le quebraba en la garganta
y dos lágrimas morían abajo, en el suelo frío del jardín.
Continuará...
Hola de nuevo.
ResponderBorrarY… creo que no hace falta decir que haces que este fic me guste cada vez más y siempre me dejas con ganas de ver lo que sigue.
Yendo al capítulo… varias cosas que sabía que pasarían, pero que no creí que sucederían ya.
La primera fue lo de Molly. Sabía que iba a enojarse, pero nunca creí que se enojaría tanto, y como avanzaron las cosas tengo la sensación de que las cosas únicamente se van a complicar más. De hecho, la forma en la que se comportaron Croagunk y Molly me hace pensar que su relación se va a ir cuesta abajo. Ambos son jóvenes y su actitud hace que sea difícil aceptar lo que el otro hace. No sé si me explico, pero es como si en cierta forma fueran egoístas. Molly es egoísta porque no piensa tanto en lo que quiere Croagunk y simplemente lo quiere como su compañero y su mascota, sin permitirle vivir, y no es capaz de darle algo de libertad para estar con alguien a quien quiere, y Croagunk es egoísta porque pareciera que no piensa en su dueña y lo que ella pueda sentir, porque ante toda esa actitud molesta de Molly, debe querer mucho a su pokemon.
Demasiada palabrería. Lo que trato de decir es que parece que la relación de ambos se va a cavar, a menos que uno de los dos sea capaz de mostrar que les importa. Si no pasa eso, ambos podrían terminar odiándose y alejándose el uno del otro, y Croagunk pasaría por una de las cosas por las que pasa Toxicroak (y que muy seguramente él no quiere que pase).
Lo otro que paso fue que finalmente Toxicroak dijo que él había matado a Mónica y… no sé qué decir. Está claro que a él le duele mucho todo lo que ha vivido y le duele más tener que enfrentarlo porque Croagunk con tal de ayudarlo hará que las enfrente. Por cierto estas frases de Croagunk:
“Siempre estás triste: sonríes, pero tus ojos me dicen la tristeza que sientes en realidad. La vi desde el momento en que nos conocimos y ya no puedo seguir ignorándola. Ni tú tampoco, Toxicroak. Te quiero y quiero que seas feliz. Feliz de verdad: que dejes esa tristeza atrás de una vez…”
“Toxicroak…hay muchas cosas que sé que te lastiman día a día, pero si no te libras de ellas no volverás a ser feliz, y yo tampoco podré ser feliz sabiéndolo.”
No sé si es como están escritas o lo que expresan, pero me encantaron y se me hicieron frases conmovedoras.
Ahora me pregunto qué sucederá ahora que Croagunk finalmente sabe eso.
Puede que ante todo, quiera que Toxicroak le cuente todo, y una vez sepa toda la historia, tal vez se muestre un cambio de actitud en Croagunk. Puede que se mejora su relación con Molly y, con esfuerzo, finalmente pueda ayudar a Toxicroak a ser feliz.
Pero lo que más pienso que puede suceder (y que sería muy posible, y triste), es que ahora Croagunk sienta miedo, e incluso desprecio hacia Toxicroak, al punto de que Toxicroak quiera abrazarlo, pero Croagunk se aleje, y llorando, le diga que es un “monstruo” y que lo odia y… no sé, Toxicroak cae en un horrible estado de depresión (o algo así).
Bueno, creo que eso es todo. Espero que estés bien y nos leeremos otro día. Había empezado a trabajar en la segunda parte del cap 22 de Luna azul, pero ahora que volví a la Universidad no he hecho nada con eso, espero que tengas mejor suerte que yo.
Nos vemos.