17 de agosto de 2014

#14 Heridas

Notas de la autora:

En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).

#14. Heridas.

Una vez que la mucama terminó de dejar todo el desayuno servido en la mesa, se despidió de los dos pokemon y regresó a sus labores matutinas. Croagunk le siguió con la mirada y luego bajó los ojos a su pastel de arándanos. Se habían terminado los de limón así que pidió de otro tipo pero que igualmente fuese ácido. Toxicroak por su lado bebió como cada mañana un café muy amargo. El menor levantó su tenedor y dejó caer un golpe casi cruel sobre la masa cubierta de mermelada oscura, se lo llevó a la boca con cierta agresividad y masticó con un deje molesto, sin volverse a ver al otro. Toxicroak percibió sin dificultad su enfado, sonrió divertido y cogió un bollo.
—No puede ser que te hayas enfadado por eso.

—No estoy molesto.

—No intentes mentir.

Croagunk hinchó sus mejillas un tanto avergonzado y siguió comiendo su pastel. Una parte de él se había molestado con Toxicroak por haberle dejado a medio camino en una situación intensa y comprometedora, y la otra parte de él se lamentaba por no haberla concluido. El otro naturalmente lo había hecho a propósito, y se entretenía mirando el gesto taimado de su compañero mientras desayunaba.

— ¿Cuándo es tu cumpleaños?—preguntó Toxicroak de pronto y bebiendo más café.

—Molly me inventó uno—respondió el pequeño, pues en su estado salvaje no tenía idea de en qué fecha había nacido—. El seis de Abril.

—Solo faltan dos meses—dijo el mayor, sonriendo—. Prometo que te regalaré algo para entonces. Algo que te va a gustar—siguió, escondiendo su gesto tras la enorme taza humeante.

Al más joven se le prendió la cara como una lamparita y casi se le cayó el tenedor de la mano. Tartamudeó un poco antes de poder soltar una pregunta, una bastante obvia y que Toxicroak no le iba a responder aun dada su obviedad.

— ¿Qué cosa?

—No te lo diré: arruinaría la sorpresa.

— ¡Pero…! ¡Falta mucho!

—Solo son dos meses.

Croagunk fue a objetar, pero el timbre le interrumpió e hizo que Toxicroak volviera la cabeza en dirección de la entrada. El gesto de ambos se volvió un poco serio entonces, pues sabían de quién se trataba y de que su tiempo juntos se había terminado, por ahora. Croagunk bajó la mirada entristecido: había sido el mejor día de su vida y le dolía tener que terminarlo así. Quería pasar muchísimo más tiempo al lado de Toxicroak, compartir más cosas y escuchar más de él. Aún había tantas cosas que quería preguntarle…

—Vamos—dijo el mayor, caminando hacia la salida del comedor.

El menor se echó a la boca un último trozo de pastel y cabizbajo, le siguió.

La misma joven que les había servido el desayuno había abierto la puerta y ahora se alejaba. Toxicroak abrió completamente y se encontró con una enfurecida Molly, quien con los brazos en jarra y una expresión un poco cansada, le observó desde arriba con los ojos en llamas. El pokemon la saludó cortésmente mientras Croagunk aparecía y se escondía tras la pierna de su compañero, temeroso de lo que fuera a ocurrir. Al verlo, Molly inspiró profundamente y su enfado aumentó.

— ¡Croagunk!—exclamó, con toda la boca abierta— ¡¿Cómo has podido hacer esto?! ¡Escaparte de casa! ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?

El aludido negó despacio con la cabeza. La chica cerró con fuerza los puños y apuntó a su lado.

— ¡Vámonos a casa ahora! ¡Estás en serios problemas!

Croagunk hinchó levemente sus mejillas, entristecido y preocupado. Sintió la mano grande y cálida de Toxicroak en su cabeza y al verlo, su gesto amable le ayudó a tranquilizarse un poco. Caminó al lado de la joven, quien antes de marcharse, se volvió repentinamente a ver a Toxicroak y le habló con un tono igualmente severo.

—Y tú, pokemon—le dijo, porque en realidad no sabía su nombre y lo había apodado “ese pokemon”—, vas a dejar de convertir a mi Croagunk en un rebelde, ¿entiendes?

El aludido quedó tan sorprendido que no alcanzó a responder nada antes de que la chica rubia se volviera y tomara a su pokemon de la mano, quien hacía un escándalo al ver que habían reprendido a su compañero sin razón y no quería regresar al auto. Toxicroak hinchó levemente su bolsa a modo de respuesta, todavía sin salir de la sorpresa de que Molly lo tratara con tanta dureza. Tragó saliva siendo él quien estaba preocupado ahora por Croagunk y lo que Molly fuera a determinar para él.

Vio como la chica tuvo que levantar a la ranita en brazos mientras ésta pataleaba y no se dejaba meter en el automóvil rojo. Lo sentó, le puso el cinturón de seguridad y se fue a su lugar en el volante. Arrancó el vehículo y regresó a toda velocidad a su casa. El pokemon soltó un suspiro de pesar: había imaginado las consecuencias que el acto de Croagunk desencadenaría, e imaginaba ahora que las cosas no harían sino empeorar.

El viaje de regreso fue muy incómodo para entrenadora y pokemon. Ella iba mascullando cosas entre dientes y Croagunk miraba en la otra dirección, cruzado de brazos e indignado de que la chica hubiera tratado así a su Toxicroak. Se avergonzó en el momento en que se dio cuenta de que repentinamente había hecho suyo al pokemon, por lo que se golpeó la frente y soltó un bufido.

—Nunca me esperé esto de ti, Croagunk—dijo ella al fin, rompiendo el silencio—. No te crié para que fueras un pokemon atrevido.

Él no dijo nada. Molly gritaba a sus padres y daba portazos para terminar las conversaciones. ¿Quién era para hablarle sobre comportarse?

—Desde que te juntas con ese pokemon has estado cambiando mucho…

Toxicroak, le corrigió él.

—Como se llame—siguió la chica—: no me agrada esta actitud tuya. Estuve muy preocupada por ti toda la noche después de que volví a casa y no te encontré.

Él de nuevo se mantuvo en silencio, en parte porque no se le daba bien responder en las discusiones y además porque no tenía ganas de hablar con la joven. Su silencio solo servía para molestarla más.

—Voy a tener que tomar medidas contigo—dijo Molly, resoplando.

No le gustaba la idea pero tampoco iba a tolerar que su pokemon hiciera lo que se le diera la gana y le diera a ella esos malos ratos. Era muy permisiva con él y ahora Croagunk le respondía de mala manera.

—Eso es—concluyó—: te he malcriado y ahora te portas como quieres. Pues las cosas no funcionan así, caballerito.

El aludido hinchó sus mejillas hasta que casi las sintió reventar. Tenía ganas de decirle que no le importaba las medidas que tomara ni que intentara comportarse correctamente cuando ella jamás había dado el ejemplo: se vería con Toxicroak si ella no se lo permitía. Después de todo Molly solo lo tenía para hacerle compañía mientras ella estuviera en casa. El resto del tiempo el pokemon se la pasaba solo y sin poder disfrutar de la vida, mientras ella se iba de paseos y de compras. ¡Era una injusta! Sus mejillas se quedaron como dos globos naranja durante el resto del camino, y esa noche tuvo que masajearlas por lo adoloridas que le habían quedado después de su silenciosa rabieta.

A pesar de su pataleta, Croagunk no era un inconsecuente. Sabía que después de lo ocurrido no podía simplemente esperar que Molly le permitiera ir a visitar a Toxicroak muy pronto. Al día siguiente se disculpó con ella, se portó lo mejor que pudo, y cuatro días después preguntó si podía ir a visitar al pokemon. Metida en la novela rosa que tenía entre manos, la joven se negó. La ranita lo comprendió y volvió a esperar. Tres días después preguntó otra vez.

—No—volvió a responder la chica—. La última vez te advertí que si te seguías comportando mal irías una vez cada dos semanas, así que ahora puedes preguntarme de nuevo dentro de cinco días: recién entonces te diré que sí.

¡Una vez cada dos semanas! Croagunk se quedó clavado en su sitio durante largos segundos, con sus ojos amarillos desmesurados al escuchar la decisión que la chica había tomado y que él mismo se había buscado. ¿Y después de que él se había disculpado y se había portado decentemente? ¿De que había escuchado sus historias de la escuela y sus amigas y la fiesta y la ropa? El pokemon sintió que iba a explotar, pero algo en su cabeza le advirtió que si lo hacía simplemente empeoraría las cosas. Resopló intentando controlarse y se volvió saliendo de la habitación. Ya había decidido lo que haría mañana, cuando Molly saliera a esa fiesta de la que le había hablado.

Al día siguiente y durante el atardecer, Toxicroak se encontraba a solas en el jardín, disfrutando el fresco y la tranquilidad del lugar, y pensando en cómo estaría su pequeño enamorado. Esperaba que Molly no fuera demasiado dura con el pokemon, porque si hacía padecer a Croagunk lo hacía padecer a él también. John se había dejado caer por la casa apenas el día anterior, lo que significaría que no volvería a verlo probablemente hasta dentro de algunos días. Pensó en que debería intentar hacer más amigos, pero él nunca había sido demasiado bueno para eso: su personalidad atrevida y elocuente le había ganado muchos amigos en el pasado sin que él tuviera que hacer si quiera un esfuerzo, pero ahora que pasaba dentro de la casa y se había vuelto tan taciturno debido a la soledad en la que vivía, intentar hacer amistades no sonaba tan fácil.

En esto estaba pensando cuando la puerta trasera se abrió y la joven sirvienta apareció nada menos que acompañada de la pequeña criaturita oscura. Toxicroak se quedó estático en su sitio por un instante, aunque rápidamente reaccionó cuando Croagunk se acercó dando pequeños saltos y se levantó de su sitio para recibirlo. La mucama atrás se despidió con un gesto y cerró la puerta dejándolos a ambos solos en el jardín.

—Hola, Croagunk—saludó el mayor sonriendo, todavía sin salir de la sorpresa de ver a su compañero allí.

El menor dio un salto y se subió a sus brazos, y antes de que pudiera devolver el saludo, Toxicroak sintió su respiración agitada y su espalda algo humedecida. De nuevo no venía con un adorno puesto así que el pokemon venenoso llegó rápidamente a la conclusión. Cerró los ojos en un gesto que imploraba paciencia.

—Croagunk…te has vuelto a escapar…

— ¡Ella no me deja venir!—soltó el pequeño entre pequeños jadeos.

Toxicroak lo apartó levemente de él para verse a la cara. Croagunk lucía agitado y sus ojos expresaban una mezcla de enfado y temor de la reacción del mayor.

—Tienes que entender—dijo el más alto de manera comprensiva—que esta no es la forma en la que conseguirás nada de Molly, solo que se enfade más y te ponga más restricciones…

— ¿Y qué quieres que haga?—exclamó el pokemon, cerrando sus pequeñas manos oscuras— ¿Qué siga esperando dos semanas para venir a verte solo por un rato?

—Tienes que aprender a ser paciente.

— ¡Solo está celosa! Le molesta que venga a verte y no pase tiempo aburriéndome con ella. Ahora mismo está en una fiesta, ¿por qué debería quedarme solo en casa sin hacer nada?

Croagunk hundió su rostro en la bolsa del otro, negándose a escuchar razones. Su punto le parecía perfectamente válido, y además estaba cansado de su larga caminata desde el otro extremo de la ciudad. Toxicroak soltó un leve suspiro, lamentando que aquellas cosas se estuvieran dando. Se sentía responsable y no se le estaba ocurriendo una forma de evitar que Croagunk volviera a escaparse de casa. Él lo había echado en falta; muchísimo, pero su valor por el lazo entre un entrenador y su pokemon le parecía más importante que cualquier otra cosa. Él había perdido el suyo con John y hasta la fecha aquello le hería profundamente, aunque lo supiera disimular muy bien.

— ¿No lo ves…?—preguntó el menor de pronto en voz baja, e interrumpiendo sus pensamientos.

Toxicroak bajó la mirada para verlo, pero el pequeño seguía hundido en su bolsa roja. Ya no estaba tan agitado como antes y sus brazos caían inertes a los lados de su cuerpo.

— ¿Ver qué?—preguntó.

—Yo te amo.

El mayor se quedó en silencio un segundo al escucharlo. Era la primera vez que Croagunk le expresaba abiertamente que lo amaba, y con lo tímido que era, Toxicroak en realidad esperaba que pasara aún más tiempo antes de que se decidiera a decir aquellas dos palabras. Sonrió cálidamente y lleno de una felicidad repentina que lo invadió por dentro. Presionó con fuerza al otro entre sus brazos, como agradeciéndole el valor que había tenido para decirle lo que en verdad sentía.

—Y yo a ti, Croagunk, lo sabes…

—Es por eso que estoy aquí—siguió diciendo el menor, temblando ligeramente e interrumpiendo al otro.

Le costaba mucho decir lo que tenía atorado adentro y hacía un esfuerzo por contener sus emociones. Levantó la mirada y se encontró con la mirada un poco sorprendida de su compañero.

—Desde que te conocí vi algo en ti…que me confundió—dijo Croagunk, apretando sus manos nerviosamente—, y no fue hasta hace mucho que entendí…qué era.

— ¿De qué hablas?

—Nunca sonríes de verdad—dijo el joven, estirando sus brazos y tocando el rostro de Toxicroak—, lo haces a medias…como si te costara sentir felicidad. Te he visto ser tú en realidad en tan contadas ocasiones que casi parece que lo imaginé. Yo no quiero verte así.

Algo dentro del pokemon mayor pareció percibir hacia donde se encaminaba la situación. Desvió la mirada del otro y su gesto se volvió algo serio, como le pasaba cuando no quería entrar en el tema; cuando por alguna razón su pasado quería acercarse al presente y él debía hacer un esfuerzo por mantenerlo alejado. Soltó un leve suspiro y dejó con cuidado a Croagunk en el suelo de pasto verde bajo ellos.

—No es algo de lo que debieras preocuparte tanto.

—  ¿Cómo no voy a hacerlo?—preguntó el menor—Eres la única persona a la que he amado así, ¿y quieres que no me preocupe por ti? Siempre estás triste: sonríes, pero tus ojos me dicen la tristeza que sientes en realidad. La vi desde el momento en que nos conocimos y ya no puedo seguir ignorándola. Ni tú tampoco, Toxicroak. Te quiero y quiero que seas feliz. Feliz de verdad: que dejes esa tristeza atrás de una vez…

—Mira—dijo el aludido, levantando las manos para detener un instante a la ranita—, sí es cierto que no soy el pokemon más feliz de este planeta, y también que te prometí que te contaría las cosas a su debido momento…

—Y ya han pasado cuatro meses—respondió Croagunk, con los ojos brillándole por la humedad que se acumulaba en ellos—. Tú fuiste quien me dijo que en realidad no hay tanto tiempo, y sin embargo te sigo esperando.

Toxicroak retrocedió un paso al verse golpeado por sus propias palabras. Paseó su mirada ahora nerviosa por el fondo del escenario lleno de arbustos y árboles teñidos por el sol del atardecer, pensando en cómo evitar la situación sin darse cuenta de que venía evitándola desde hacía más de diez años. Se frotó las manos como hacía cuando sus sentimientos y su pasado se mezclaban, como si de aquella forma pudiera alejarlos de algún modo.

—Es que no es…fácil…

—Tampoco para mi es fácil—dijo Croagunk mirándole hacia arriba—escaparme de casa y atravesar la ciudad para venir a verte. Las calles me dan mucho miedo y sé que al final del día pasaré un mal momento con Molly…pero si así consigo ayudarte, Toxicroak…hay muchas cosas que sé que te lastiman día a día, pero si no te libras de ellas no volverás a ser feliz, y yo tampoco podré ser feliz sabiéndolo.

—No puedo simplemente librarme de ellas, Croagunk—respondió el mayor, poniéndose repentinamente ansioso y volviéndose para evitar los ojos tristes y compasivos del menor—, no puedo porque son parte de mí: fue mi culpa, no lo entiendes…

— ¿Entender qué?

—Yo maté a Mónica—respondió el pokemon, al tiempo que la voz se le quebraba en la garganta y dos lágrimas morían abajo, en el suelo frío del jardín.

Continuará...

1 comentario:

  1. Hola de nuevo.

    Y… creo que no hace falta decir que haces que este fic me guste cada vez más y siempre me dejas con ganas de ver lo que sigue.
    Yendo al capítulo… varias cosas que sabía que pasarían, pero que no creí que sucederían ya.

    La primera fue lo de Molly. Sabía que iba a enojarse, pero nunca creí que se enojaría tanto, y como avanzaron las cosas tengo la sensación de que las cosas únicamente se van a complicar más. De hecho, la forma en la que se comportaron Croagunk y Molly me hace pensar que su relación se va a ir cuesta abajo. Ambos son jóvenes y su actitud hace que sea difícil aceptar lo que el otro hace. No sé si me explico, pero es como si en cierta forma fueran egoístas. Molly es egoísta porque no piensa tanto en lo que quiere Croagunk y simplemente lo quiere como su compañero y su mascota, sin permitirle vivir, y no es capaz de darle algo de libertad para estar con alguien a quien quiere, y Croagunk es egoísta porque pareciera que no piensa en su dueña y lo que ella pueda sentir, porque ante toda esa actitud molesta de Molly, debe querer mucho a su pokemon.
    Demasiada palabrería. Lo que trato de decir es que parece que la relación de ambos se va a cavar, a menos que uno de los dos sea capaz de mostrar que les importa. Si no pasa eso, ambos podrían terminar odiándose y alejándose el uno del otro, y Croagunk pasaría por una de las cosas por las que pasa Toxicroak (y que muy seguramente él no quiere que pase).
    Lo otro que paso fue que finalmente Toxicroak dijo que él había matado a Mónica y… no sé qué decir. Está claro que a él le duele mucho todo lo que ha vivido y le duele más tener que enfrentarlo porque Croagunk con tal de ayudarlo hará que las enfrente. Por cierto estas frases de Croagunk:

    “Siempre estás triste: sonríes, pero tus ojos me dicen la tristeza que sientes en realidad. La vi desde el momento en que nos conocimos y ya no puedo seguir ignorándola. Ni tú tampoco, Toxicroak. Te quiero y quiero que seas feliz. Feliz de verdad: que dejes esa tristeza atrás de una vez…”

    “Toxicroak…hay muchas cosas que sé que te lastiman día a día, pero si no te libras de ellas no volverás a ser feliz, y yo tampoco podré ser feliz sabiéndolo.”

    No sé si es como están escritas o lo que expresan, pero me encantaron y se me hicieron frases conmovedoras.

    Ahora me pregunto qué sucederá ahora que Croagunk finalmente sabe eso.
    Puede que ante todo, quiera que Toxicroak le cuente todo, y una vez sepa toda la historia, tal vez se muestre un cambio de actitud en Croagunk. Puede que se mejora su relación con Molly y, con esfuerzo, finalmente pueda ayudar a Toxicroak a ser feliz.
    Pero lo que más pienso que puede suceder (y que sería muy posible, y triste), es que ahora Croagunk sienta miedo, e incluso desprecio hacia Toxicroak, al punto de que Toxicroak quiera abrazarlo, pero Croagunk se aleje, y llorando, le diga que es un “monstruo” y que lo odia y… no sé, Toxicroak cae en un horrible estado de depresión (o algo así).

    Bueno, creo que eso es todo. Espero que estés bien y nos leeremos otro día. Había empezado a trabajar en la segunda parte del cap 22 de Luna azul, pero ahora que volví a la Universidad no he hecho nada con eso, espero que tengas mejor suerte que yo.

    Nos vemos.

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