Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#11. Heridas.
La lluvia golpeaba el vidrio con fuerza, pero Croagunk apenas escuchaba. La música estaba encendida y Molly tarareaba, pero él tampoco alcanzaba a escuchar. Un bache en el camino hizo saltar ligeramente el vehículo y él se golpeó la frente contra la puerta, lo que le hizo despertar de su letargo. Levantó la mirada y vio el día gris y lluvioso afuera. Era extraño. Era como si el cielo se hubiese a puesto a llorar por él. Por Toxicroak y por él.
Croagunk
jamás hubiera esperado escuchar nada así, y por un momento, deseó desde el
fondo de su corazón no haber preguntado. No haber intentado hacerse el fuerte
ese día y preguntar. Aunque no había razón para tener culpa…incluso Toxicroak
se lo había dicho. Pero la tristeza que los había embargado a ambos no pensaba
lo mismo, y Croagunk nunca se había sentido tan mal.
Se
quedó en silencio largamente ante las palabras del pokemon mayor. De pronto fue
como si el tiempo se hubiera detenido, y él solo podía sentir los latidos
fuertes y lentos de su corazón en su pecho. No cabía en su cabeza que aquella
mujer de la que Toxicroak hablaba siempre con una sonrisa en su rostro y que le
había dejado aquel hermoso legado de música a ambos ya no estuviera. Croagunk
se miró las manos, sintiendo que él había perdido algo también con aquella
revelación. Mónica también era parte de él ahora, y a pesar de que no la había
conocido, sentía un profundo dolor dentro de sí.
—Lo
siento…—dijo por fin, cuando pudo sacar algo de voz.
El
pokemon más alto no se volvió a verlo ni dijo nada. Desvió sus ojos amarillos
hacia una de las fotografías enmarcadas sobre la chimenea y la levantó. La
contempló un momento y luego se volvió hacia el más pequeño, quien todavía
luchaba por salir de la tremenda impresión que le había dejado la noticia. Le
estiró la foto y Croagunk reaccionó de pronto, alzando la cabeza. Estiró sus
manos temblorosas y sostuvo la fotografía.
En
ella, un John veinte años más joven abrazaba a una dulce mujer de cuerpo menudo
y largo cabello negro, rizado y esponjado. Ella tenía sus manos alrededor del
cuello de Toxicroak. La pileta del jardín se dibujaba tras ellos, y los rayos
de sol daban luz a la imagen. Los tres sonreían felices; parecían una verdadera
familia.
—Era
una mujer muy alegre…y cariñosa—dijo el mayor, desviando la mirada—; la clase
de persona que no debería morir…
Soltó
un suspiro e inspiró profundamente, controlando las emociones. Siempre que
recordaba a Mónica lo hacía cuando ella todavía estaba viva, saludable y feliz,
cantando mientras cocinaba, molestando a su marido y enseñándole piano a su
“guardián”, no como lo estuvo en sus últimos días.
—John
la conoció cuando tenía unos veinte años...estábamos en un concurso: ella había
salido poco antes tocando el piano y acompañando a una amiga suya que
participaba con su pokemon—Toxicroak sonrió levemente pero con tristeza—. John
quedó prendado de ella de inmediato y estuvo distraído durante nuestro turno en
la plataforma. Casi perdimos…pero le dije que si no dejaba una buena impresión
frente a esa chica que ni soñara con conseguir su número de teléfono. Así que
se puso serio y conseguimos ganar. Después de eso John consiguió hablar con
ella e intercambiaron sus números. Con el tiempo y las llamadas comenzaron a
verse cada vez que sus caminos estaban cerca: ella tocaba el piano en los
teatros y en los grandes eventos, pero cuando su relación con John comenzó a
volverse más solida nos acompañó durante un tiempo en nuestros viajes. Fue una
de las mejores épocas que pasamos los tres.
Toxicroak
se sentó al lado del pokemon más pequeño, quien tenía sus ojos fijos en la
fotografía tras el cristal. Pasó despacio uno de sus dedos por el cabello
abundante de Mónica, como si lo intentara acariciar.
—Al
principio yo había sido muy celoso de Mónica—confesó el pokemon, cerrando los
ojos y sonriendo un tanto divertido de recordar aquello.
Croagunk
dio un ligero respingo al escuchar eso y se volvió a ver a su compañero sin
creérselo del todo. Toxicroak abrió un ojo y lo miró, como intuyendo esa
reacción.
—
¿De verdad?—preguntó la ranita.
—Sí.
No me importaba que John la llamara todos los días, pero cuando la invitó a
viajar con nosotros me molesté, y después fue peor: todo lo que John hacía
conmigo ahora lo hacía con ella, y eso me hizo enojar todavía más. Sentía que
estaba interfiriendo en mi amistad con mi entrenador, además de que él ponía
más de su tiempo en Mónica que en mí o en el resto de sus pokemon. Ellos no le
daban mucha importancia, pero yo sí: era muy egocéntrico en ese entonces.
El
menor sonrió levemente y volvió a fijar sus ojos en el pequeño cuadro
enmarcado. La comodidad de Toxicroak al lado de Mónica en la fotografía decía
totalmente lo contrario.
—
¿Cómo le hicieron para llevarse bien entonces?—quiso saber él.
Toxicroak
miró al techo e inspiró profundamente por segunda vez, hinchando su bolsa.
—Ella
fue muy paciente conmigo. Era amable y nunca hizo nada para intentar ganarse mi
enojo. Yo raras veces le dirigía la palabra, pero me veía obligado a
responderle porque si no John se enfadaba conmigo. Fueron días muy tensos…hasta
que de pronto no pude más con los celos y le dije de lleno que me molestaba
verla y que distrajera a mi entrenador de nosotros, sus pokemon. Él se enojó
conmigo, pero ella reaccionó totalmente al revés de mí.
—
¿Qué hizo?
—Le…le
dijo a John que no se enfadara conmigo; que yo tenía razón y ella comprendía
que estaba entrometiéndose, pero que no era esa su intención. Tomó sus cosas,
le dio un beso a él de despedida, fue hasta donde estaba yo y me besó en la
frente—el pokemon sonrió con cierta ternura de recordar ese momento tan radical
de su existencia—. Antes de irse me dijo…que yo era un buen pokemon. Que quería
mucho a John y por eso lo protegía, y que por favor siguiera haciéndolo cuando
ella se fuera. Luego se volvió y se marchó.
Toxicroak
soltó un suspiro entristecido y se puso a jugar distraídamente con los anillos
en sus dedos.
—Recién
entonces me di cuenta de que ella era una buena mujer, y que de verdad amaba a
John. Me di cuenta…de que al contrario de mi ella no pensaba en sí misma, y
tampoco podía albergar malos sentimientos en su corazón. Así que salí tras ella
y le pedí disculpas…y también le pedí que se quedara. Desde ese momento nos
hicimos amigos inseparables, aunque de no haber sido por la lección de humildad
que me dio, nunca hubiera sido posible.
El
pokemon entrelazó los dedos y volvió la cabeza, pensando. Croagunk lo observó
de reojo y luego volvió su atención al cuadro: Mónica realmente reflejaba todo
aquello que Toxicroak siempre le había contado de la mujer. Parecía alguien que
se mostraba tal y como era por fuera y por dentro…
—Ella
era…—soltó Croagunk, levantando la cabeza y volviéndose a ver al otro—alguien
transparente…
El
mayor se volvió a verlo también, sonriendo de que el otro se percatara de eso.
—Sí;
igual que tú. Después de Mónica es la segunda vez que conozco a alguien
así—dijo el pokemon, estirando su brazo y atrayendo al otro hacia sí—, y eso te
hace todavía más especial.
Croagunk
bajó la cabeza y ambos se quedaron así un largo momento. El más joven estaba
lleno de sentimientos mezclados y complicados en su interior, y no sabía
descifrar cada cual. Volvió a poner sus dedos sobre la imagen de la mujer, pero
no había forma de que aquello le traspasara algo de Mónica: solo era un cristal
frío.
Toxicroak
se levantó al sentir al otro temblando bajo su brazo. Se volvió a verlo y notó
como Croagunk estaba llorando.
—
¿Qué ocurre?—le preguntó, tomándolo con suavidad por los brazos y sentándolo
sobre su pierna.
El
aludido presionó el marco contra su pecho y sollozó antes de poder decir:
—Yo
quería…yo hubiera querido conocerla…
El
otro cerró los ojos y lo presionó con fuerza entre sus brazos, mientras Croagunk
lloraba silenciosamente. Toxicroak levantó la mirada hacia los ventanales, al
cielo que comenzaba a oscurecerse afuera y pensó, tal y como había pensando su
compañero más tarde en el auto: el cielo se ha puesto a llorar.
Un
par de horas luego el automóvil rojo apareció en la entrada, y Toxicroak
acompañó a su pequeña visita hasta el vehículo bajo un paraguas oscuro. Se
despidieron con el semblante decaído bajo la mirada sospechosa de Molly, a
quien no terminaba de agradarle “ese pokemon” por sentir que de algún modo le
estaba arrebatando a su Croagunk.
Más
tarde y resguardado en su cama, recordando todo lo que aquella tarde había
conversado con Toxicroak, y sintiendo de nuevo los amargos sentimientos
inundarle, el pokemon repentinamente vio
en su cabeza el momento en el que ambos se habían conocido y se quedó fijo en
el gesto de Toxicroak que tanto le llamara la atención desde el primer
instante: el mismo gesto que se venía escondiendo en sus ojos y en su sonrisa
amable, y que Croagunk no podía descifrar. Lo comparó a los sentimientos tan
difíciles de comprender que traía dentro desde que supiera de la muerte de
Mónica y lo comprendió por fin: Toxicroak cargaba dentro de sí una tristeza
profunda y agobiante, que no dejaba al pokemon sonreír enteramente ni ser
feliz.
No
podía imaginar lo que sería aquello: vivir siempre con el pesar y la amargura.
Si él se sentía derrotado solo por aquellas horas de tristeza que venía
sintiendo, entonces Toxicroak estaba mortalmente herido en el interior. Su
propia pena se acrecentó de comprender que el pokemon al que tanto amaba estaba
así de dolido.
—No
lo permitiré—se dijo a sí mismo el menor, cerrando los ojos y sacudiendo la
cabeza—, no permitiré que la tristeza siga lastimando a Toxicroak de este modo.
Yo lo quiero mucho, no puedo dejar que él siga…pasando por esto.
Se propuso
en cuerpo y alma intentar vencer la tristeza aplastante que inundaba a su
compañero, e intentaría los medios necesarios para conseguirlo, aunque no
imaginaba qué tan difícil le resultaría eso en realidad, ni los problemas que
le acarrearía después.
Continuará...
Oh vaya
ResponderBorrarPues… aún hay misterio, porque se sabe que Mónica está muerta, pero no se sabe cómo ocurrió. De hecho, esta es la punta del iceberg apenas, y aún queda demasiado por saberse.
Sin embargo, para ser un comienzo en saber más de Toxicroak y todo lo que le aqueja, fue muy triste.
Se puede ver no solo que a pesar de tener problemas al inicio, él y Mónica eran inseparables (que por cierto, me gusto ese detalle de que Toxicroak era muy celoso, pero más que nada era por egoísmo, y que al final vio a Mónica como una buena persona y aprendió de ella), sino también lo mucho que le pesa esa tristeza. No sabría cómo describirlo (y no sé si en comentarios anteriores lo he mencionado) pero lo que siente Toxicroak es tan fuerte que siempre lo aplasta, y como menciona Croagunk, no lo deja sonreír ni ser plenamente feliz.
Con lo que mencionas, haces que se pueda sentir cada vez más empatía por Toxicroak por todo lo que padece, y que demasiado fuerte como para que lo deje ir. Y aquí, aunque en otros capítulos se vio, en este se puede sentir con mayor fuerza que la tristeza del mayor le llega al otro. Que todo lo que padece Croagunk lo comienza a sentir, y el que dijera qué le hubiera gustado conocer a Mónica… creo que eso dice mucho.
Ahora, lo del final. Me gusta que Croagunk esté dispuesto a hacer lo que sea por Toxicroak. Aun sabiendo (y sintiendo) todo lo que el otro se carga, una “Herida”, está dispuesto a ayudarlo. Eso habla muy bien de él y que lo que siente… lo siente de verdad.
Pero esa última parte:
“aunque no imaginaba qué tan difícil le resultaría eso en realidad, ni los problemas que le acarrearía después.”
Me dice que las cosas no serán tan fáciles. De hecho… me dice que Croagunk puede que sufra mucho en el camino, y siendo joven aun, puede que compartir la carga que lleva Toxicrak con tal de ayudarlo a superarla será todo menos fácil. Puede que incluso no lo soporte. Eso de los problemas… ¿problemas con Molly? ¿Con Jhon? ¿Con Toxicroak? Tal vez sean los tres. Pero podría ser también… Problemas consigo mismo, porque ayudar a quien ama no será fácil, y como ya dije, puede que él sufra mucho en el camino, al punto de que no lo soporte y… se quiebre (por que no se me ocurrio otra palabra).
Aunque si lo que siente por Toxicrak es sincero, y está dispuesto a ayudarlo y a soportar todo lo que se le pueda venir encima por ello… puede que al final lo logra y todo valga la pena.
Como dice una frase que escuche hace tiempo (y que no se si ya te había mencionado en alguno de tus fics, no me acuerdo, y tampoco recuerdo donde la escuche: “El verdadero amor permite superar cualquier barrera”
Ahora… a ver si Croagunk sin importar todo… supera esa barrera y así ayuda a Toxicroak.
Y… creo que eso es todo.
Fue… un excelente capitulo que… simplemente fue muy bueno y llegador, creo que con eso digo todo.
Nos vemos.