Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#4. Heridas.
El arrullo de unos
pequeños Taillow escondidos entre los grandes árboles de aquel magnifico jardín
era lo único que se escuchaba en el lugar, junto con el sonido melódico del
agua en la gran pileta que estaba en el centro. Los arbustos y árboles estaban
rebosantes de vida, cargados de flores de vibrantes colores y frutos maduros,
los que los Caterpie y Wurmple mordisqueaban pegados a los troncos. El césped
era una gigantesca alfombra que recubría todo el lugar, verde, hermoso y
fresco, ideal para echarse a dormir la siesta a la sombra de un gran árbol.
Había además algunos asientos y columpios donde antaño, una mujer, un hombre y
varios de sus pokemon jugaran sentados pasando la tarde en alegría y tranquilidad.
El jardín era uno
de los lugares preferidos de Toxicroak en toda la casa, y probablemente en todo
el mundo. Allí había pasado varios de los mejores momentos de su infancia y
juventud, durmiendo la siesta en la falda de Mónica o correteando junto a John
y al resto de los pokemon que alguna vez habían vivido allí, pero que se habían
marchado hacía ya mucho tiempo. Siempre iba allá cuando sentía nostalgia del
pasado, o el silencio abrumador de la casa le hacía sentirse agobiado. Aún
podía escuchar las risas de sus entrenadores y las voces de los otros pokemon
entre los árboles, llegándole en la suave brisa que se paseaba por allí. Era
ese el lugar al que quería llevar a su pequeño invitado.
El joven Croagunk observó
todo el lugar maravillado de su belleza y los dulces aromas que despedían los
árboles frutales y las flores. Se emocionó al ver los columpios y eligiendo
uno, se subió con algo de esfuerzo y comenzó a darse impulso con sus pequeñas
patas. Toxicroak sonrió al verlo tan feliz y se vio a sí mismo cuando también
fuera un Croagunk que jugaba en el columpio, después del entrenamiento con John
y la práctica de piano con Mónica. Se sentó a un lado del más pequeño y con sus
pies tocando el suelo, movió ligeramente el asiento para mecerlo apenas un
poco, adelante y atrás.
—John y tú ganaron
muchos concursos y campeonatos—dijo Croagunk al fin, sin poder quitarse de la
mente la imagen de tantas medallas y trofeos. Él ni siquiera había tenido una
batalla de práctica con Molly.
—Hace tiempo nos
retiramos de ello—respondió el mayor, con su gesto particular y una sonrisa.
— ¿Puedo preguntar
porqué?
Toxicroak se quedó
con la mirada fija en la nada, y poco a poco su sonrisa desapareció. Dejó de
mecerse y se quedó pensando, abstraído. Croagunk lo observó en silencio hasta
que el otro pareció recordar que estaba con él.
—Por el trabajo de
John—dijo, sonriendo otra vez—. Ya sabes: tenía que madurar de una vez y
empezar a ocuparse de su casa y sus responsabilidades. No puedes ser entrenador
toda tu vida si no vas a volverte un profesional, como un líder de gimnasio o
alguien del Alto Mando.
El pequeño asintió,
comprendiendo. Siguió columpiándose mientras volvía a preguntar:
— ¿Cuántas ligas
ganaron?
—Muchas…estuvimos
en Kanto, en Johto, en Hoenn y en Teselia. No pudimos terminar la liga de Sinnoh.
— ¿Por qué no?
—…por algunos
problemas.
Croagunk pudo notar
el pesar en la mirada del otro, por lo que prefirió no ahondar en el tema. Sin
embargo, había demasiadas cosas en el aire que le causaban curiosidad.
—Pero si John no
está trabajando ahora y le ha ido bien, ¿por qué no lo han retomado?
Con la mirada fija
al frente y su gesto apagado, Toxicroak se frotó instintivamente las manos. Su
expresión denotaba tal ausencia que casi parecía que no había escuchado a
Croagunk a su lado: solo había imaginado aquella pregunta.
El más pequeño vio
su gesto y bajó la cabeza. De inmediato dejó de impulsarse y el columpio se
meció lentamente mientras perdía el vuelo. Otra vez se había metido en el
delicado tema, a pesar de que no había sido su intención volver a entrar en el
asunto. Se sintió profundamente mal por lo que había hecho, por lo que venciendo
el nudo en la garganta que se le había formado, soltó:
—Lo siento mucho…
Toxicroak despertó
por segunda vez de su ensimismamiento y volvió la cabeza para ver al otro:
lucía sumamente apesadumbrado y él no pudo explicarse bien la razón. No es que
el pequeño hubiera hecho una mala pregunta…
— ¿Por qué te
disculpas?—quiso saber.
Croagunk bajó aún
más la cabeza, como intentando esconderse avergonzado de lo que había querido
preguntar. Juntó sus diminutas manos sobre sus rodillas y dijo:
—Supongo…que tiene
que ver con lo de tus manos…no quería…
—No digas eso—soltó
el mayor, levantándose del asiento y recuperando su sonrisa.
Se arrodilló frente
al otro y sostuvo sus manitos oscuras, mirándolo hacia arriba y haciéndolo
sonrojar levemente por su mirada directa y su tacto.
—Es una especie de
“tic” que tengo—dijo, ladeando un poco la cabeza—, no me hagas caso. No has
dicho nada para que te pongas así.
—Pero…
—Te digo que está
bien—dijo Toxicroak, levantando su brazo y alcanzando su mejilla—. Me gusta más
cuando estás sonriendo, así que ya puedes ir cambiando esa cara.
El pequeño sonrió
levemente, con sus mejillas sonrojadas y asintiendo con la cabeza. El otro le
guiñó un ojo, se levantó y fue a ubicarse tras él. Sujetó con ambas manos las
cadenas del columpio, se movió hacia atrás y lo empujó hacia adelante. Ambos se
quedaron jugando un rato, hablando de cosas triviales y riendo, mientras el sol
bajaba lentamente detrás de las montañas.
Al rato se escuchó
un bocinazo que hizo soltar a Croagunk en su asiento. Ya era tarde.
— ¡Es Molly!—dijo,
asombrado de lo rápido que se le había ido la hora.
Toxicroak frenó
lentamente el columpio en donde estaba sentado su pequeño acompañante, y cuando
éste se detuvo enteramente, Croagunk hizo ademán de levantarse, pero el le
rodeó con sus brazos y lo atrajo hacia él, conteniéndolo un momento. La ranita
se coloreó enteramente ante el inesperado gesto. El corazón se le subió a la
cabeza y golpeó con fuerza allá arriba.
—Me gustó mucho
tenerte aquí—dijo el mayor, abrazándolo con fuerza y ternura a la vez.
“Me gustó venir”—pensó el menor,
sin poder abrir la boca de lo nervioso que estaba.
— ¿Crees que puedas
venir a visitarme en otra ocasión?—volvió a preguntar el más alto, con su
cabeza sobre la del otro.
El aludido asintió
lentamente, todavía sin poder decir nada. Toxicroak arriba sonrió, le besó en
la cabeza ligeramente y deteniéndose frente a él, le dio su mano para ayudarlo
a bajar del columpio. Croagunk hizo todo el proceso de bajarse, salir del
jardín, atravesar la casa y llegar hasta la puerta mecánicamente: si el abrazo
sorpresivo lo había dejado paralizado de emoción, el beso en su cabeza casi lo mató
de felicidad. Nadie lo había besado antes, mucho menos un desconocido y sin
siquiera pedir permiso. Únicamente su entrenadora lo besaba de cuando en cuando
solo para fastidiarlo y dejarle su lápiz labial marcado en las mejillas.
Pero este
desconocido era especial. Especial y diferente. A Croagunk le gustaban sus
modales corteses y su falta de educación a la hora de regalarle un beso. Le
gustaba su amabilidad y los gestos de afecto que le daba sin avisar: las leves caricias
en la mejilla o en la cabeza. Los abrazos repentinos y que le transmitían tanta
seguridad y tranquilidad. Le gustaba
saber que no solo era un pokemon atento y refinado: era un campeón que podía
vanagloriarse de un pasado prestigioso, y que pese a todo no había hecho el
menor alarde sobre ello.
Sin embargo había
algo aún…algo que Croagunk no conseguía dilucidar y que seguía allí escondido,
en la mirada y en el gesto amable de Toxicroak y que conseguía repentinamente
arrancarlo de su lado en silenciosos y oscuros momentos de pesar. Este “algo”
aparecía de la nada y arruinaba los momentos de comunión que había entre ellos,
y Croagunk no sabía cómo eludirlos. Esto le sentaba mal. Y estas heridas en sus
manos…
Cuando llegaron a
la puerta de entrada y abrieron, un lujoso automóvil de brillante color rojo
esperaba afuera. La misma muchacha de antes aguardaba al volante con el móvil
en sus manos. Levantó apenas la mirada del aparato para comprobar que su
pokemon venía y regresó su atención a su conversación online.
En la entrada de la
casa, los dos pokemon se miraron y se sonrieron. Toxicroak se arrodilló a su
lado y le habló:
—Gracias por venir.
Ha sido el mejor día que he tenido en mucho tiempo.
El más joven sonrió
dulcemente con las mejillas prendidas.
—Me divertí estando
contigo, Toxicroak.
—Ven a verme cuando
quieras. Estaré aquí esperándote.
—Vendré pronto. Te
lo prometo.
El otro sonrió, le
acarició el rostro y se puso de pie. Croagunk se volvió y bajó los pocos
escalones de piedra que llevaban hasta la entrada. Toxicroak lo observó
mientras la sonrisa desaparecía de su rostro. Tenía algo atravesado en el pecho
desde hacía un rato que pujaba por salir.
—Croagunk—llamó,
antes de que el otro se alejara.
El aludido se
detuvo y se volvió a verle con curiosidad. Toxicroak bajó algunos peldaños y el
más pequeño se acercó a su vez. Se quedaron a algunos pasos de distancia,
mientras el sol a lo lejos estiraba sus sombras sobre el suelo.
—Disculpa…que no te
dijera toda la verdad—dijo el mayor con pesar.
Croagunk se mostró
sorprendido. Luego desvió la mirada.
—Está bien, no
tienes que hacerlo…
—Te prometo que
algún día lo haré—dijo el otro, consiguiendo de nuevo su atención—, solo
necesito algo de tiempo.
Esto le sentó mejor
al más pequeño. Sonrió comprensivamente y asintió.
—No te apures. Aun
tenemos mucho tiempo.
—No—soltó el mayor,
sonriendo con tristeza—. Cuando te das cuenta, en realidad no hay tanto tiempo.
El menor no
comprendió a qué se refería con esto. Vio al otro despedirle con la mano,
volverse y regresar adentro. Se quedó viéndole sin entender, hasta que un
llamado de Molly le hizo despertar y regresar rápidamente al auto.
No pudo quitarse
aquella última situación de la cabeza en toda la noche, ni en el resto de los
días que siguieron.
Continuará...
¿Por dónde demonios empiezo?
ResponderBorrar…………………………………………..
Para empezar diré… este capítulo fue… maravilloso. No lo digo en broma, creo que casi lloro en algún momento por todo lo que pusiste aquí.
Enserio, y como dije antes, mientras más leo este fic, más simpatía les tomo a estos dos y a la fuerte conexión que se desarrolla entre ellos y todo lo que hacen. Son una pareja bastante especial. Cada vez te luces más con estos dos, en mi humilde opinión. Creo que no puedo decir nada que no haya colocado en mis comentarios anteriores
El detalle del jardín fue increíble. Todos tienen un lugar en el que le gusta estar y en el que pueden revivir buenos momentos, y para Toxicroak ese lugar está en ese parque. Me gusto el momento que estuvieron juntos, pero es brutalmente obvio que ni siquiera estar con Croagunk puede hacer que Toxicroak olvide algo que lo hiere profundamente, algo que lo está afectando aunque todavía me pregunto que es, pero me empiezo a hacer mis propias teorías. Pero sea lo que sea, es tan mal que lo hace olvidarse de todo y lo hace sentir horrible, y eso no pasa desapercibido para el pequeño.
Me agrado también como como Croagunk le tiene cada vez más aprecio y cariño a Toxicroak, y cada vez le agrada más su actitud y su amabilidad, y se siente cada vez más contento a su lado, aunque su timidez parece no dejarle devolverle a Toxicroak todos los gestos amables. Y También me gusta que lo esté estimando tanto que se da cuenta que algo le pasa algo y se siente mal por ello. Creo que aunque Croagunk tratara de ayudar a Toxicroak a superar lo que le pasa y hacer que sea plenamente feliz (creo que soné muy cursi diciendo eso, pero es la impresión que me deja)
Espero saber pronto que es toda la verdad y ver como la joven rana, que ha tenido actitud tímida y que ha sido ayudado por el mayor a divertirse y abrirse un poco más, termina ayudando y luego… ver qué pasa.
Realmente este par me agrada cada vez más y espero ver que las cosas les salgan bien y terminen bien (claro, no necesariamente deben terminar como Reshiram y Zekrom de tu imagen de fondo XD, ya se, fue un comentario estúpido)
Finalmente, esa frase:
“No. Cuando te das cuenta, en realidad no hay tanto tiempo.”
Tal vez solo sea yo, pero creo que esa quiere decir que no hay que perder la oportunidad de decir o hacer algo, porque cuando decidamos hacerlo, puede ser muy tarde. Creo que con esa frase quiso decirle que no esperara más y le dirá la verdad al pequeño, antes de que pase algo que se lo pueda impedir. También creo que si dijo eso, algo le tuvo que haber pasado. Quiso decir o hacer algo, y cuando decidió hacerlo, ya fue muy tarde.
Otro gran capitulo, y a no ser que planees algo distinto, creo que el siguiente capítulo será muy emotivo, tal vez termine en lágrimas. Espero con muchas ansias.
Creo que eso es todo, aunque hay uno cosa que me molesta, y no es de tu fic, sino el ver que tienes muy buenas cosas escritas, pero solo yo las he leído y comentado. Bueno, el blog es relativamente nuevo, pero no puedo evitar molestarme al ver que nadie más lee estos fics que son tan buenos, lo mismo con el del Soul. Bueno, solo quería decir eso.
Nos leemos después. Que estés bien y mucha suerte en todo.