Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#4. Canción de las olas.
Un par
de días luego y habiendo recorrido muchos kilómetros evitando ciudades y
pueblos, Groudon volvió a encontrarse con el misterioso pez azul. Una vez se
hubo recuperado del impacto, Kyogre reposó en lo profundo del mar pensando en
lo que había ocurrido y en el pokemon que lo había controlado. Luego, salió de
su escondite dispuesto a encontrarlo y lo alcanzó en poco, pues el pokemon
seguía caminando cerca de la orilla de la playa.
Kyogre
asomó por sobre el agua con gran ruido y salpicando. Groudon lo había
presentido venir, pero hasta que el otro no hiciera el primer movimiento él no
iba a atacar.
—
¡Oye!—le llamó el aparecido.
El otro
se volvió a verle con un gesto serio en la mirada.
—
¿Quién eres?—quiso saber.
—Groudon—respondió
él sin más.
Este
nombre a Kyogre no le sonaba. Sin embargo y pese a su arranque de rabia días
atrás, el pokemon ahora lucía un aire totalmente diferente: se mostraba curioso
y hasta podría decirse que emocionado, por alguna razón.
—Soy
Kyogre—se presentó él. Luego soltó: —Quería agradecerte.
— ¿Agradecerme?
¿Por qué?
—Por
haberme detenido la última vez. Yo no soy así—confesó el pokemon, mirando hacia
abajo y con vergüenza en la mirada—, pero unos humanos me despertaron hace
algunos días e intentaron atacarme. Esto me molestó un poco, pero lo que más me
hizo enfurecer fue el cómo trataban a las criaturas del mar: no pude soportar
su abuso y reaccioné. Nunca me había pasado.
Groudon
lo observó un tanto confundido. Luego negó con la cabeza y continuó su marcha.
Kyogre lo vio y nadó un momento junto a él.
—Nadie
me había vencido antes con tanta facilidad—declaró, todavía sorprendido por lo
ocurrido hacía poco— ¿Cómo lo hiciste?
—Es
fácil derrotar a alguien cuando está fuera de sí.
—Creo
que tienes razón. ¿A dónde vas?—preguntó.
—A
cualquier lado en donde los humanos no me molesten.
—
¿También te han perseguido?—preguntó el pokemon con curiosidad. El otro
asintió—Pues ya tenemos algo en común. ¿Y donde piensas esconderte siendo un
pokemon tan grande?—quiso saber luego, sonriendo con malicia.
—No lo
sé. Si pudiera me haría una isla en el mar, pero…
—
¿Pero…?
El
pokemon de fuego se quedó callado. Estaba avergonzado y no quiso responder.
Kyogre lo esperó varios segundos, hasta que comenzó a hacer suposiciones:
— ¿No
sabes nadar?—dijo, solo por decir algo.
Groudon
se avergonzó todavía más. La verdad era que tampoco sabía nadar, pero no era
esa la razón principal.
—Es…otra
cosa.
— ¿Te
da miedo el agua?—volvió a apostar Kyogre, riéndose para sus adentros y
acertando de nuevo.
El otro
se volvió a verlo, delatándose con el rubor de su cara. Luego siguió adelante
su marcha tratando de ignorar al que se burlaba de él. Pero Kyogre no era un
mal pokemon por lo que después de hacer algunas bromas respecto de lo fácil que
era nadar, le dijo:
—Déjame
agradecerte lo que hiciste por mí.
— ¿Lo
que hice por…?—dijo el pokemon rojo, mirándole— ¿Cómo puedes agradecer que
alguien te disparara?
—No te
agradezco que me hicieras daño—dijo Kyogre mirándole seriamente. Aún le dolía
la piel donde había recibido el impacto—, sino que evitaras que manchara mi
consciencia con las vidas de esas personas y pokemon: ellos son muy débiles en
comparación conmigo. No era una pelea justa.
Groudon
se quedó viendo al pokemon con cierta sorpresa. Él pensaba exactamente de la
misma manera.
—Pues
ya tenemos dos cosas en común—declaró.
Kyogre
sonrió, aunque ninguno de los dos imaginaba cuanto en común tenían en realidad.
— ¿Y
como piensas ayudarme?—quiso saber el pokemon rojo, con un gesto de rareza.
—Dijiste
que querías una isla en medio del mar, ¿no?
El otro
asintió. Kyogre se dio la vuelta y le ofreció su espalda para subir.
—Ven
conmigo. Conozco muchas islas abandonadas en medio del océano. Estoy seguro de
que en alguna cabrás.
—N-no
es necesario—respondió Groudon, retrocediendo—, solo era una forma de decir…
—
¡Vamos! No te pasará nada. Soy tan grande como tú y podré llevarte.
—Que no
es necesario.
—
¿Tanto miedo le tienes al mar?—soltó el pokemon para hacerlo enojar, lo que por
cierto, le resultó.
Minutos
luego Kyogre se arrepentía de su ofrecimiento, pues el pokemon que llevaba en
la espalda no solo lo aferraba con demasiada fuerza con sus poderosas garras:
era tan pesado que estuvo por hundirse con él encima en varias ocasiones. Sin
embargo le había asegurado que nada le pasaría, por lo que ahora no le quedaba
más que cumplir su promesa. Nadó durante varios kilómetros mar adentro,
llevándolo específicamente a las islas que conocía. El problema era que muchas
de ellas solo eran suelo de roca o no eran tan grandes como para que el pokemon
pudiera vivir cómodamente y alimentarse, así que antes de que cayera el sol a
lo lejos, Groudon dijo:
—Detente
aquí.
El otro
obedeció, cansado como estaba.
— ¿Qué
quieres?—preguntó Kyogre abajo.
Haciendo
un esfuerzo para contener su miedo de caer al mar, Groudon levantó ambas manos
y se concentró. Soltó un largo rugido y dentro de poco, Kyogre observaba
asombrado como un pequeño montículo de tierra emergía desde el océano, haciéndose
más y más grande a cada minuto y obligándolo a él a retroceder. Groudon no
dejaba de rugir, mientras su cuerpo se calentaba terriblemente ante la gran
cantidad de energía que el pokemon estaba liberando.
Casi una hora tuvo que soportar Kyogre hasta que la nueva isla emergió enteramente desde lo más profundo del mar. Era enorme pero estaba completamente desierta. Se acercó a la orilla y depositó a un agotado Groudon en el suelo de arena. Él también estaba extenuado después del largo viaje, y se quedó allí tendido en la orilla al lado del pokemon de fuego, con su gran y pesado brazo reposando sobre el pez. Groudon apenas podía tener los ojos abiertos: no había hecho uso de su poder en miles de años y estaba muy cansado.
—No
estuvo mal—dijo Kyogre a su lado y admirando su gran poder.
El otro
no dijo nada. Solo cerró los ojos y se hundió en un largo sueño reparador.
Continuará...
Bueno, cuando leí el capítulo anterior estaba seguro que de aquí en adelante este par iba a estar peleando. Pero es bueno que me haya equivocado.
ResponderBorrarEn cierta forma apenas se están conociendo y no empezaron tan mal (quitando el hecho de que Kyogre casi se convierte en un pescado frito no están tan mal).
Groudon aquí me pareció algo más cerrado, como que no quisiera hablar mucho, mientras que Kyogre le quería sacar conversación todo el tiempo, y estaba agradecido con él. Creo que así empezaran con pie derecho su relación, aunque a veces hacer bromas y burlarse no es buena idea, pero al menos así lo saca un poco de su actitud cerrada. Es bueno que no haga eso por maldad e igual siga siendo amable con él, y digo, ofrecerse a llevarlo encima, y que a pesar del peso lo siguiera llevando no creo que fuera algo que haría por cualquiera. Eso es buena señal (y por cierto, me dio risa eso de que lo llevara e hiciera un esfuerzo por no hundirse).
Bueno, al menos ahora Groudon tiene su propia isla para alejarse del mundo, pero que no tendrá solo para él porque seguramente su nuevo amigo lo visitara y estará con él. De todos modos ambos tienen mucho en común y nada es mejor que estar con alguien con quien tienes algunas cosas en común.
Espero ver que más pasara con ellos y ¿Cómo reaccionaran cuando recuerden todo lo que paso años atrás?
Me gusto el detalle de que Groudon parece que le tiene miedo al mar y no sabe nadar. Supongo que es en parte porque es el puesto de Kyogre y porque es un pokemon de tierra. También me dio gracia que Kyogre lo molestara con eso, aunque cuando lo hace, mencionas que Groudon se sonroja por la vergüenza de que lo moleste. No creo que se note mucho si Groudon se sonroje porque… bueno, es de color rojo.
Buen cap, nos vemos después