Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#17. Canción de las olas.
—Por
fin…—soltó el líder del equipo azul.
Su
expresión denotaba total victoria y satisfacción. Abajo, en las instalaciones
que habían sido diseñadas específicamente para ese propósito, el enorme pokemon
legendario creador de los océanos yacía finalmente capturado. Sus aletas
estaban fuertemente sujetas por dos enormes argollas de acero, y una tercera
argolla cerraba su boca para evitar que cualquier técnica saliera de ella. El
cubo en donde Kyogre estaba contenido también contenía agua del mar que entraba
por ductos en la base marina del equipo Aqua.
El
pokemon azul ya estaba repuesto de la sacudida eléctrica con la que lo habían
controlado, y a pesar de que había sido atacado, apresado y capturado, se
mostraba completamente tranquilo y no había hecho el menor intento por
escaparse. Se limitaba a observar fijamente con sus ojos amarillos al hombre
que le venía haciendo compañía desde que lo encerraran allí. Ya se había
grabado para siempre su imagen en la mente, y todo el odio que el pokemon era
capaz de sentir había recaído en esa imagen. Era fácil de notar por su gesto
tan frío y apacible.
Archie
de algún modo pudo sentir los oscuros pensamientos y sentimientos que Kyogre
transmitía, a pesar de que él no era del tipo de entrenador que lograba sentir
nada llegándole desde los pokemon. Éste sin embargo podía transmitirle sus
sentimientos de desprecio, y él lo consideró una señal de unión entre ellos: él
estaba destinado a ese pokemon.
Se
pasó la mano por la frente y se quitó el pañuelo humedecido: hacía un calor
infernal allí abajo pero él no le dio importancia. Primero tenía que calmarse
de la emoción producida al ver su sueño de controlar a Kyogre y preparar la
expansión de las aguas tan cerca de estar en sus manos. Observó una última vez
al pokemon azul y luego subió por las escaleras a los niveles superiores.
En
cuanto le vio partir, Kyogre desvió la mirada sin poder pensar en una forma de
salir de allí. Las argollas que le contenían eran fuertes y tendría
dificultades para destruirlas, más si no podía lanzar un hiper rayo para
intentar liberarse. Su odio hacia aquel humano destructivo y codicioso se vio
rápidamente reemplazado por una terrible preocupación: lo último que recordaba
era haber visto a Groudon siendo atacado por los pokemon de agua de estos
humanos. Sabía que el pokemon era muy poderoso pero igualmente seguía teniendo
cierta debilidad al tipo acuático. Esperaba que no hubiera salido lastimado.
“Groudon…”—pensó el pokemon, siendo
tomado por la tristeza.
No
sabía cuáles eran los planes que aquel sujeto tenía para él, pero no podía ser
nada bueno. Recordaba a los humanos como criaturas ambiciosas: no todos lo
eran, ciertamente, pero a los que más recordaba era a aquellos que habían
intentado hacerse con algunos de sus hermanos en el pasado y a los que ahora
destruían sus aguas y a sus criaturas. ¿Por qué las cosas tenían que ser así?
Rememoró la conversación que había tenido con el pokemon rojo respecto al libre
albedrío que se les había dado a todas las criaturas para hacer con sus
destinos lo que quisieran. A su juicio, los humanos nunca debieron haber
recibido aquel regalo tan importante.
Recordó
de pronto que aquella mañana se había despertado listo y deseoso para confesar
sus sentimientos al pokemon de tierra. Él le había dicho que había descifrado
el acertijo que le había dejado. ¿Habría acertado? ¿Habría hecho Groudon la
suposición correcta y se había percatado de que era él el poseedor de sus
sentimientos? Kyogre suspiró aplastado por los sentimientos y el pesar de haber
estado a solo una respuesta de haberlo sabido. Tal vez ahora nunca lo sabría, y
tal vez no podría volver a ver a Groudon jamás.
En
las salas superiores, los miembros del equipo Aqua estaban en plena actividad:
redactaban informes, recopilaban datos, estudiaban al pokemon encerrado en la
cámara inferior y se preparaban. A cada minuto debían parar para quitarse el
sudor que les caía en los ojos y entorpecía la vista. Todas las ventanas
estaban abiertas y ni siquiera el sistema de ventilación conseguía apaciguar la
alta temperatura que se sentía en el lugar: Groudon estaba furioso y se los
estaba haciendo saber.
Archie
entró media hora después de su visita a Kyogre: se había sosegado del éxtasis
que le producía tener al legendario pokemon en sus manos al fin. Ya tenía la
cabeza fría y estaba preparado para la siguiente fase de su plan. Pidió un
resumen de los datos recopilados por sus expertos y cuando estuvo conforme,
llamó a sus dos administradores aparte.
—Procederemos
ahora—les informó.
Los
dos soldados de alto rango asintieron y acompañaron a su líder a su sala
personal en el lado este de la base marina. Cerraron la puerta y aguardaron en
silencio. El hombre fue hasta su escritorio y sobre un pedestal dentro de una
caja de vidrio estaba la gema roja: brillante y con el símbolo grabado en su
interior. Levantó la tapa y cogió la esfera, frotándola entre sus manos
sintiendo nuevamente la emoción.
—Este
día lo recordarán por siempre, señores—dijo a sus administradores, quienes
sonrieron complacidos de ver los sueños de su líder finalmente realizados.
Salieron
del lugar y enfilaron hacia los niveles inferiores. Llegaron hasta el cubículo
gigantesco en donde estaba el pokemon encerrado, y desde la plataforma de metal
que estaba suspendida sobre el agua, Archie levantó la esfera y bramó con
energía:
—
¡Escucha y únete a mí, poderoso Kyogre! ¡Es hora de que tú y yo cumplamos
nuestro destino y extendamos las aguas por toda esta tierra!
El
hombre hubiera jurado sentir una vibración en la mano en donde sostenía la esfera,
pero esto no fue más que una alucinación
por parte de su emoción. Se quedó con el brazo en alto y sin que nada
ocurriera. Sus administradores se quedaron pasmados y abrieron expresivamente
los ojos y la boca. Archie se negó a creerlo.
—
¡Kyogre!—rugió, presionando con fuerza la gema— ¡Obedece! ¡Dame una muestra de que
me escuchas!
Pero
el pokemon no reaccionó. Ni siquiera hizo algún intento por mover sus aletas o
su cola, o siquiera levantó la mirada hacia el que le llamaba. Archie tardó
largos segundos en comprender y observó la joya en su mano, furioso ante la
realidad que lo golpeaba por segunda vez.
—No
funciona…—dijo, aferrándose a la baranda.
Maldijo
y se volvió bruscamente. Sus dos hombres le siguieron.
—El
móvil está en mi escritorio—masculló el sujeto, furioso de tener que dar su
brazo a torcer y hacer aquella llamada.
Media
hora después, el mismo helicóptero que visitara aquella base anclada en medio
del mar aparecía en el cielo y aterrizaba en el helipuerto. Su tripulación
descendió sin que por tratarse de una llamada por parte de Archie los nuevos
tuvieran mejor recibimiento. Magno y su equipo fueron escoltados hasta la sala
en donde el pirata aguardaba, sentado tras su escritorio y presionándose los
nudillos con fuerza.
A
Magno le bastó una mirada para comprender que el otro había fallado en su plan,
tal y como él había predicho.
—
¿Fuiste por Kyogre?—preguntó, saltándose cualquier saludo.
—Así
es—mintió el otro. Había planeado mentirle de todos modos pero Magno se lo
había facilitado más.
—Y
fallaste.
Archie
asintió con la cabeza sin quitar sus ojos del otro. El líder del equipo Magma
soltó un gesto condescendiente.
—Te
lo dije—soltó, sonriendo con ironía.
El
aludido se levantó haciendo un esfuerzo por contener su furia.
—Puedes
reírte de mí todo lo que quieras, pero si no tienes la esfera roja no vas a
conseguir controlar a Groudon. Eso, y si lo encuentras—dijo sonriendo apenas.
La mejor parte es que él sí conocía
la ubicación del pokemon de tierra y teniendo la esfera azul en su poder podría
deshacerse de su enemigo natural antes de que el equipo Magma pudiera ponerle
las manos encima.
Magno
recibió bien su sarcasmo y le observó de reojo al tiempo que decía:
—
¿Crees que te la voy a intercambiar así sin más?
Esto
tomó por sorpresa a Archie.
—
¿De qué hablas?—exigió saber.
—Tú
tienes la ubicación de tu pokemon—dijo el hombre de cabello rojo, sin cambiar
su expresión seria—, pero yo aún no tengo la del mío. Si quieres que
intercambiemos estas esferas, va a tener que ser bajo mis condiciones.
Su
rival enseñó los dientes en un gesto de furia. Esto no estaba entre sus planes
y obviamente iba a retrasar mucho sus progresos. No tenía ni tiempo ni
paciencia para esa clase de cosas.
—Te
quitaré la esfera por la fuerza si no me la das por las buenas—amenazó.
—Adelante—le
desafió Magno sonriendo levemente—, inténtalo si quieres: no traigo la esfera
azul conmigo después de todo—Archie golpeó con su puño en la mesa,
divirtiéndolo a él—. ¿Crees que soy alguna clase de estúpido?
Al otro
no le quedó más que aceptar. Se sosegó y tragó saliva. Luego se pasó la mano
por la frente: qué calor de infierno hacía en ese lugar.
—
¿Cuáles son tus condiciones?—quiso saber.
Varios
minutos luego, Magno terminaba de explicarle sus términos a Archie: el equipo
técnico de su grupo había registrado cada rincón de la geografía terrestre del
planeta sin encontrar rastros de Groudon. El pokemon había conseguido escapar
por mar de algún modo que ellos no podían explicarse, y dado que no poseían los
instrumentos para detectarlo y buscarlo en la oceanografía, no al menos sin
grandes cantidades de dinero, trabajo y tiempo, el equipo Aqua cedería sus
instrumentos para que ellos pudieran localizarlo. De ese modo, ambos grupos
tendrían oportunidad de probarse teniendo a cada legendario de su parte:
después se vería quien ganaría el derecho a expandir los continentes o las
aguas.
Lo
que Magno no imaginaba era que su rival había encendido el transmisor escondido
bajo su escritorio y la conversación se había escuchado en la base de comandos.
Como Archie accediera a las condiciones del equipo Magma, sus administradores
rápidamente interfirieron sus propios aparatos y utilizando los datos que
habían recopilado esa misma mañana, cambiaron la ubicación del pokemon de
tierra a una zona lo bastante alejada como para mantener a sus rivales ocupados
por un buen tiempo: Groudon estaría supuestamente escondido en una isla al otro
lado del planeta. Borraron los registros que tenían del pokemon y regresaron a
su trabajo habitual.
Poco
después, los dos líderes ingresaban al lugar y Archie daba instrucciones a sus
hombres de apartarse de las computadoras para cederlas a sus invitados. Magno,
sus dos administradores y dos hombres más que habían traído como apoyo y que se
especializaban en operar dichos instrumentos, se sentaron ante las máquinas y
trabajaron durante treinta minutos aproximadamente, utilizando sus propios
conocimientos y los datos que habían traído almacenados en un dispositivo para
dar con la ubicación de Groudon.
Archie
observó de reojo a su administrador a su derecha: éste le sonrió levemente
indicándole con ese gesto que todo marchaba perfectamente. El otro sonrió
complacido y luego se fingió atento a lo que sus rivales hacían en las
computadoras.
El
equipo Magma cayó perfectamente en la trampa y la computadora encontró a
Groudon en una isla al otro lado del globo. Los hombres que acompañaban a Magno
no podían comprender cómo el pokemon había llegado allí. Pobres ingenuos, se
burló el marino.
Terminaron
de guardar la data en sus dispositivos de almacenamiento y se levantaron,
listos para partir.
—No
tan rápido—les detuvo el líder del grupo azul.
Sus
soldados les retuvieron con armas y con sus pokemon fuera de las pokebolas.
Magno observó al otro con desprecio.
—
¿Piensas que soy alguna clase de estúpido?—preguntó Archie, cruzándose de
brazos y usando las mismas palabras del otro— ¿Crees que te dejaré ir con la data
a buscar a tu pokemon y tenerme aquí esperándote hasta entonces?
—
¿Qué crees que haces?
—Uno
de tus hombres va a ir y a traerme esa esfera—ordenó el hombre—, tú y los demás
se quedarán aquí, solo como aval—dijo, encogiéndose de hombros.
Magno
frunció el ceño, pero se mantuvo sereno. Bufó por la nariz y retomó su actitud
parca.
—Veo
que no eres tan tonto como imaginaba, Archie, felicidades.
—Y
yo supongo que no eres tan tonto como para arriesgar tu vida sin tener algo
valioso que dar por ella.
El
otro sonrió con un atisbo de furia en la mirada. Al parecer lo habían atrapado.
Archie estiró su mano:
—La
esfera azul—demandó.
—Está
arriba, en el helicóptero.
—Vamos
a buscarla entonces.
Minutos
luego, la esfera azul se encontraba en manos del líder del equipo Aqua,
mientras la roja, en manos de Magno, se elevaba cientos de metros en el aire y
desaparecía de su vista, de camino a las montañas volcánicas en donde el equipo
Magma tenía su base. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos y el sonido del
helicóptero ya no fue perceptible, Archie soltó una ligera risa. Su risa se
estiró y se estiró, volviéndose más fuerte y atronadora, hasta convertirse en
una carcajada desquiciante y malévola que llegó a asustar incluso a sus propios
soldados.
Continuará...
Hello Lady
ResponderBorrarBien, después de estar algo ocupado, finalmente me di el tiempo de leer este cap.
Me quede con ganas de ver como esta Groudon, pero con el simple hecho de saber que él está provocando mucho calor que hasta el equipo Aqua lo siente basta para saber que esta súper molesto, pero sobretodo, debe estar muy preocupado y pensando que podrá hacer para salvar a Kyogre.
En cuanto a Kyogre, me siento un poco mal de ver la condición en la que está ahora (que por la descripción se me hizo muy similar a la serie y como el equipo Magma lo tenía encerrado)
“Rememoró la conversación que había tenido con el pokemon rojo respecto al libre albedrío que se les había dado a todas las criaturas para hacer con sus destinos lo que quisieran. A su juicio, los humanos nunca debieron haber recibido aquel regalo tan importante.”
Viéndolo desde la perspectiva de los pokemon es algo demasiado cierto. También se ve todo el odio que Kyogre se está guardando hacia los humanos. Resultará terrible cuando se libere, va a desquiciarse buscando matar a todos, tengo ese presentimiento.
Me gusto ver como se desarrolló el encuentro de los dos equipos, y como el imbécil de Archie (por todo lo que ha hecho es un imbécil) por un lado, no todo le salió como había planeado (por lo de las esferas) pero a final de cuentas todo le está resultando, además de verse que no dejo nada a la azar, pensando muy bien todo y asegurándose de que sus enemigos no tengan ventajas. Los mando a otro lado y tiene la esfera que necesitan. Parece que el equipo Aqua tiene la ventaja, pero tengo la ligera sospecha que Magno tampoco ha dejado nada al azar, y algo debe haber hecho también sin que Archie se diera cuenta. No sé, tal vez la esfera que le dio es falsa, o tal vez tiene infiltrados en el equipo Aqua.
Ahora espero ver qué pasa, pero no puedo evitar pensar que se viene una fuerte batalla entre Groudon y Kyogre. Diría mas, pero creo que lo único que puedo hacer esperar a ver que más harás.
Sin más que decir, espero que estés bien y nos veremos después. Mucha suerte con todo.