Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#20. Canción de las olas.
Toda
la noche Kyogre estuvo dándole vueltas a los nuevos recuerdos que ahora poseía.
Cada vez iba sacando más cosas en claro, pero el dolor en su corazón no hacía
más que volverse oscuro y profundo, tal como los abismos marinos. Lloró
amargamente al comparar ese pasado tan duro y cruel con el tiempo apacible que
había pasado al lado de la misma criatura a la que había intentado destruir,
preguntándose cómo era posible todo aquello. ¿Cómo las circunstancias habían
cambiado tanto la forma en que dos seres podían entenderse? Despreció una y mil
veces a los humanos por haber arruinado su tranquilidad y amenazar de muerte
los sentimientos que habían echado raíces dentro de él. No quería desprenderse
de ellos, pero tampoco quería revivir las situaciones del pasado y llegar a
sentir odio por su amado Groudon.
Sin
embargo, todo aquello también guardaba algo de positivo: pequeño, pero lo
tenía. Kyogre pudo recordar gratos momentos del pasado, tanto junto a las criaturas
del mar como a sus hermanos, los hijos del creador. Pudo recordar muchos
momentos previos a su encuentro cataclísmico con Groudon al lado de su querido
hermano Rayquaza, pero nada fue suficiente para apaciguar la herida latente que
ahora tenía al saber su cruda realidad con la única criatura a la que había
sabido amar.
Amar
a alguien y odiarlo a la vez. Él nunca se había referido a aquello de esa forma.
Muy
temprano decidió salir a ver a Groudon. El pokemon debía salir de allí y buscar
un nuevo refugio. Él intentaría ayudarlo, pero después de eso dejarían de verse
por el bien de ambos y de los demás. Nadó en dirección del lugar en donde le había
dejado, imaginando que el pokemon le atosigaría con preguntas por lo ocurrido
el día anterior. Intentaría explicarle cuanto pudiera, se lo merecía después de
haberse arriesgado y haberlo salvado. En cuanto subió a la superficie, vio al
pokemon de tierra de pie cerca de la orilla, mirando hacia la lejanía.
Él
titubeó un poco antes de acercarse y llamarlo.
—Groudon…
El
otro dio un respingo y giró la cabeza para verle. Tenía el ceño fruncido y una
mirada amenazante. Kyogre lo supo comprender.
—Yo…
—Vete—ordenó
Groudon repentinamente.
El
pokemon azul bajó un poco la cabeza, bastante dolido. Él hubiera deseado haber
podido ser tan frío para tomar decisiones así, pero le costaba demasiado
desligarse de él…
—
¡Vete!—volvió a decir Groudon, girándose enteramente y levantando la voz.
El
otro retrocedió un poco, creyendo que el pokemon reaccionaría de manera
agresiva. Después de todo, ahora sabía lo que en verdad era capaz de hacer,
pero le costaba imaginar que de un día para otro Groudon lo desechara de
aquella forma.
—Vine
para llevarte a otro sitio…—trató de decir Kyogre.
Groudon
enfureció y entró en el agua, empujándole por la cabeza para que se alejara.
—
¡Te digo que te vayas!—exclamó— ¡Esos malditos están aquí de nuevo!
—
¿Eh?—soltó el menor.
Escuchó
un sonido extraño acercándose rápidamente y miró en la misma dirección en la
que Groudon miraba anteriormente. Uno de los yates del equipo Aqua que había
sobrevivido a la destrucción del día anterior se acercaba rápidamente a la
isla, y muchos pokemon de agua venían con él. Kyogre no pudo dar crédito a lo
que veía, pero rápidamente sintió temor de que otra vez pudieran hacerle pasar
la experiencia del día anterior. Este temor le impulsó a alejarse de inmediato
de allí, pero su consciencia le hizo detenerse en seco.
—
¡No!—exclamó, volviéndose a ver al otro— ¡No puedo dejarte aquí!
—
¡Que te marches!—ordenó Groudon— ¡Te buscan a ti, no a mí! Intentaré
retrasarlos pero tienes que irte lejos, lo más lejos posible.
Kyogre
sintió un estremecimiento. Aún con todo lo ocurrido entre ellos y lo que le
había dicho, ese pokemon iba a seguir luchando por él. Se culpó hondamente por
haber querido dejarlo y se negó de lleno a abandonarlo allí y dejar que fuera
blanco fácil para esos humanos y sus pokemon acuáticos.
—
¿Después de lo que les hiciste ayer, esperas que pasen de largo de
ti?—preguntó, sin intención de moverse— ¡Se vengarán por lo que les hiciste!
—
¡Ballena testaruda!—exclamó el pokemon rojo, exasperándose ante la terquedad
del otro de irse.
—
¡No puedes hacer nada contra ellos estando en el mar!—refutó el menor.
—
¿Quieres ver?—le desafió el otro.
Malgastaron
aquellos preciosos minutos mientras el yate finalmente se detenía cerca de la
isla. Los soldados sobrevivientes ordenaron a sus pokemon rodear a Groudon
primero y atacar todos juntos con surf para arrastrarlo a las aguas y librarse
de él. En cuanto la gigantesca ola se levantó, Kyogre nadó en dirección a esta
y a una simple orden suya la pared de agua se deshizo como una torre de naipes
barrida por un fuerte viento. Los demás pokemon siguieron atacando a Groudon
mientras un grupo de Chinchou y Lanturn eran liberados para alcanzar a Kyogre
con sus golpes eléctricos y debilitarlo.
Todo
esto transcurría mientras la neblina se hacía densa y el cielo se oscurecía
lentamente, sin que nadie se percatara de ello. Groudon repelió a sus enemigos
con sus llamaradas y evaporando sus disparos de agua, pero Kyogre fue alcanzado
por las ondas eléctricas que navegaron por las olas y lo electrificaron.
—
¡Kyogre!—rugió el pokemon.
Entró
en el agua e hizo ademán de ir a buscar a su compañero, pero los Lanturn se interpusieron
y lo hicieron retroceder con sus hidro bomba. A lo lejos, Kyogre le escuchó
rugir y vio las capas densas de vapor que salían de la coraza hirviente del
pokemon rojo.
—
¡Groudon!—exclamó, aterrorizado de que lo fueran a lastimar.
Hizo
un esfuerzo y nadó en la dirección de ellos, levantando una ola delante de él
que barrió a los pokemon enemigos y los alejó del pokemon de tierra. Kyogre se
reunió con él y le ayudó a ponerse de pie.
—
¿Estás bien?
El
otro sacudió la cabeza y se afirmó un instante contra el pokemon azul. Fue en
eso cuando una sacudida atronadora reventó por sobre las cabezas de todos, espantando
a humanos y pokemon por igual. Todos se volvieron a ver el cielo, el que
repentinamente se había vuelto negro y dorado: poderosos haces eléctricos
surcaban las nubes oscuras y amenazaban con llover sobre todos los implicados.
—
¿Qué es eso?—soltaron los científicos.
Nunca
habían visto un fenómeno climático producirse tan repentinamente y con tal
magnitud de poder. Los dos legendarios abajo estaban igualmente desconcertados:
Kyogre obviamente no había liberado una tormenta eléctrica, porque no era su
habilidad el producirlas.
—
¡Humanos…!—se escuchó una voz de trueno proviniendo del cielo, la que hizo
temblar a las criaturas bípedas.
Todos
vieron con asombro como un haz alargado de color esmeralda atravesaba las nubes
más bajas, para luego desaparecer entre las nubes más oscuras. Una segunda
mancha similar apareció nuevamente y volvió a esconderse en otra nube, mientras
otro trueno sacudía el cielo y obligaba a los soldados a cubrirse los oídos.
Finalmente el dueño de aquella voz atronadora se dio a mostrar. El cuerpo alargado y poderoso de Rayquaza descendió desde las espesas nubes oscuras, mientras chispazos eléctricos recorrían su larga fisonomía de dragón. Sus ojos estaban encendidos tal y como los rayos que circulaban a su alrededor, y obviamente no se veía feliz. Kyogre y Groudon se mostraron igual de impresionados, pero los soldados y científicos lo estaban todavía más.
—
¡Ambiciosos y miserables humanos!—rugió el pokemon, volviendo a sacudir el
cielo con su voz— Teníamos tantas esperanzas puestas en ustedes… ¡fueron
creados perfectos por un ser perfecto para convivir con nosotros en este mundo,
y esto es lo que hacen con el regalo de la vida que se les ha dado!
Los
aludidos no podían comprender de lleno lo que el pokemon les estaba diciendo,
pero su sola furia y la ferocidad con que les observaba desde lo alto era
suficiente para hacerles entender. Todos, sus pokemon incluidos, temblaban de temor
ante la omnipotencia que aquella figura de los cielos representaba.
—Tienen
suerte de que no es a mí a quien deben rendir cuentas—advirtió la mística
criatura, ondeando su largo cuerpo de esmeralda—, ¡pero hasta entonces quiero
que desaparezcan de mi vista!
El
pokemon movió su cola, y con aquel simple movimiento liberó un ciclón
gigantesco que barrió a todos los pokemon del equipo Aqua y desestabilizó por
completo el yate, al punto de casi voltearlo. Los soldados y científicos
tomaron de inmediato aquella peligrosa advertencia y regresando a sus pokemon
con ellos, enfilaron sin demora la nave y se alejaron tan rápido como les fue
posible, con el corazón a punto de salírseles del pecho y sin poder olvidar
aquella mística aparición durante el resto de sus vidas.
Continuará...
Hola otra vez.
ResponderBorrarCreo que para empezar…. ¡Al final, finalmente apareció Rayquaza! ¡Finalmente los tres están reunidos y ahora…… se formara un desmadre y se acabara el mundo! Ok, tal vez no. Seguro ahora que el dragón verde se ha mostrado, podría aclarar y contar algunas cosas a los dos grandes gobernantes del mar y la tierra, principalmente a Groudon que seguro aún habrá cosas que no entienden. Tendré que esperar para ver que les dirá, pero estoy seguro que Rayquaza sabe los sentimientos que han nacido entre ambos pokemons, y tal vez sepa (o al menos intuya) del conflicto interno que Kyogre tiene ahora.
Hablando de Rayquaza ¿ya viste que él también una mega forma? No lo vi bien, pero se veía algo raro.
En general y como siempre, me encanto este cap, pero parece que este el más corto de todos hasta ahora. Eso es algo que me gusta porque muestra que tú puedes hacer mucho en pocas páginas, y puedes enganchar al lector sin escribir muchas páginas. Eso es algo que me gusta de ti, y también envidio porque yo simplemente no puedo T-T
Realmente fue un excelente cap, pero estoy seguro que ahora se viene algo más grande. Espero ante todo, a Kyogre y Groudon terminen bien, y ojala los humanos por fin hayan aprendido a ya no joder más a los pokemons legendarios, aunque con lo que paso con la destrucción de su base, debieron haber pensado que eso era una señal de que no debieron seguir con ese camino, pero al menos espero que ese encuentro de Rayquaza les haga dejar definitivamente de molestar.
Hasta el siguiente cap, una vez más un excelente cap y nos vemos después.
Suerte, que estés bien :)