Notas de la autora:
En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).
#7. Canción de las olas.
Como
viniera haciendo desde algunos días, Kyogre emergió desde la profundidad y se
acercó a la orilla de la isla en donde ahora habitaba el poderoso pokemon de
fuego. Le vio desde lejos, a varios metros de la orilla, dando la espalda al
mar y sentado junto a un helecho grande que había florecido. Con una mirada, el
enorme pez pudo comprobar que había otros iguales por toda la isla, grandes y
pequeños, y millones de pequeños brotecitos verdes habían florecido por
doquier. Realmente el trabajo de ese pokemon estaba rindiendo frutos, y muy
rápido.
—
¡Groudon!—llamó Kyogre desde el agua, feliz de volver a verle.
El
aludido dio un leve respingo al escucharle. Al instante siguiente pretendió que
no había escuchado nada y se hizo el desentendido. Kyogre lo intentó de nuevo,
pero el otro no respondió ni volvió la cabeza. El pokemon azul frunció el ceño:
sabía que no estaban a tanta distancia como para que Groudon no le escuchara,
por lo que a su tercer intento y notando como el pokemon rojo se fingía
distraído jugando con el helecho, el gran pez terminó de comprender que el otro
simplemente quería ignorarle.
—Oh,
vamos… ¿estás molesto por lo de ayer, verdad?
Groudon
nuevamente no prestó atención. Kyogre soltó un bufido como un gran chorro de
agua por la abertura en su cabeza y se sintió apenado.
—Lo
siento mucho—dijo, disculpándose—, no fue mi intención dejarte parado hablando
solo…
—
¡Oh, Seguro que fue un accidente!—ironizó el mayor, diciendo algo al fin.
—Ah…claro
que no fue un accidente…—el pokemon cerró los ojos y negó con la cabeza—Bueno,
está bien: sí lo hice a propósito, pero no con la intención de dejarte hablando
solo. Fue…por otra razón.
—
¿Qué razón?—exigió saber Groudon, mirando seriamente por sobre el hombro.
Ante
esta pregunta, Kyogre se sonrojó sin querer. Se hundió levemente para intentar
esconder el bochorno, aunque a esa distancia era difícil que se le notara.
—N-no
podría explicarte…
—Si
no fue por algo importante, entonces tus disculpas no le sirven a
nadie—sentenció el pokemon rojo, volviendo la cabeza otra vez y picando el
helecho con su garra, como si aquello fuera lo más entretenido de hacer en el
planeta.
Kyogre
se lo pensó: no estaba dispuesto a decirle al otro que estaba sintiendo…cosas
extrañas y difíciles de entender, y además que estaban relacionadas con él. Necesitaba algo más de tiempo
para poder aclararse a sí mismo esa parte. Sin embargo y si no le daba una
buena razón a Groudon para haberlo dejado así como así en medio de una
conversación, no conseguiría nada por parte del pokemon. Igualmente no se
atrevía a mentirle: su honor como una de las primeras creaciones le impedía
mentir, pero no significaba que no pudiera esconder la verdad temporalmente.
—Mira…—dijo
en tono sumiso y tratando de conseguir algo de comprensión—no puedo explicarte
bien el porqué te dejé ayer, porque ni yo estoy muy seguro de la razón…pero te
puedo prometer que no fue por molestarte ni querer ofenderte. Fue un…impulso
desacertado—dijo, para llamarlo de algún modo—, no volverá a pasar.
Groudon
se volvió a verlo con el ceño fruncido. No estaba del todo convencido. Kyogre
sonrió al ver su cara taimada y se impulsó hasta dejar su pesado cuerpo azul
sobre la arena.
—Discúlpame—dijo.
El
otro frunció el ceño todavía más, casi apretando enteramente los ojos amarillos
bajo la coraza rojiza. Su gesto gracioso divirtió aún más al menor, quien no
pudo evitar reírse un poco.
—Anda—volvió
a pedir, notando que Groudon se estaba haciendo de rogar—, di que me perdonas.
El
pokemon de tierra movió la mandíbula inferior, como denotando que el otro todavía
no se estaba esforzando lo suficiente. Obviamente en este punto ya no estaba
molesto y solo estaba tomándole el pelo al pokemon azul. Kyogre le siguió el
juego, feliz de que el otro le hubiera disculpado, aunque fuera silenciosamente.
—Puedo
estar aquí todo el día.
—Está
bien—soltó el mayor sin más.
Se
levantó y caminó pesadamente hasta la orilla. Se sentó a un lado de Kyogre,
bostezó y luego se estiró un poco. Se hizo un largo silencio en el que solo se
escuchaba el sonido de las olas en la lejanía. Groudon no era muy conversador y
Kyogre se sentía algo cortado, por lo que no sabía muy bien qué decirle. Las
otras veces la conversación fluía por sí sola, o Groudon estaba haciendo algo
que hacía saltar dudas en el pokemon azul, pero ahora solo eran dos enormes criaturas
echadas una al lado de la otra en una isla desierta en medio del mar, con todo
el silencio del universo sobre ellos y la eternidad por delante para conversar.
—Debes
querer mucho a las criaturas del mar—dijo Groudon de pronto y rompiendo el
silencio.
Kyogre
levantó la cabeza para verle: el pokemon miraba distraídamente el cielo claro
de aquel día. Le pareció extraño su comentario.
—
¿Por qué lo dices?
—Eres
alguien de carácter muy manso; diría que amigable. Para haberte enfurecido de
aquella manera esa vez en que nos conocimos…realmente debió dolerte lo que le
hicieron a los seres del mar.
—Así
es—sentenció el pez.
—
¿Por qué les tienes un sentimiento de apego tan grande?—preguntó el otro,
mirándole hacia abajo— ¿Es porque vives en el océano con ellos? ¿Por qué eres
parte de ellos?
—Yo
no soy parte de ellos—respondió Kyogre, sorprendido en parte de que el otro no
lo supiera—. Ellos son parte de mí. Yo soy el océano. Ellos viven conmigo y en
mí. Yo ayudé a crearlos y los mantengo con vida. Me fueron entregados desde el
principio de la creación. Es normal que sienta amor por quienes están a mi
cuidado.
Estas
palabras sorprendieron mucho a Groudon. El pokemon rojo se quedó viendo
fijamente al pez abajo, quien le sostenía la mirada. Nunca había escuchado a
nadie hablar así en años, aunque su convicción y la autoridad con la que
hablaba le hacían pensar en él mismo, en su hermano Rayquaza y en el creador…
—
¿Qué eres…el océano?—preguntó, mientras algo extraño e inexplicable se removía
en su interior.
Kyogre
asintió sin apartar su mirada intensa de la de él.
—Yo
hice los mares hace miles de años, y todas las criaturas que el creador me
cedió están bajo mi cuidado en mis aguas. No es solo mi responsabilidad: ellos
me pertenecen, los amo y debo cuidarlos.
En
este punto, Groudon cerró con fuerza los ojos y volvió la cabeza. Se llevó una
mano a la frente mientras algo pujaba en lo más hondo de su memoria por querer
salir. Algo que él no podía identificar, y que dentro de su mente no tenía
forma, ni color, ni sonido. Esta vez fue él quien se levantó y se apartó un
poco del otro. Kyogre le observó extrañado de su reacción.
—
¿Qué ocurre?—quiso saber.
El
pokemon rojo negó y abrió los ojos otra vez. Luego inspiró profundamente el
aire salino y soltó:
—Así
que… ¿conoces al creador?
—Sí…
—Qué
raro—soltó el otro con cierto aire irónico—: yo también.
Continuará...
Bien, un capítulo más con el dúo dinámico (Ok eso sonó tonto).
ResponderBorrarEn fin, parece que estos dos tuvieron una ligera discusión, pero se puede notar que Groudon no está molesto y solo quiere que el otro diga lo que le pasa y le dé una verdadera respuesta a lo que paso en el capítulo anterior. Kyogre se nota que lo sabe, pero no puede dar una respuesta específica de lo que le pasa ya que aún está muy confundido.
No se cómo decirlo, pero parece que Kyogre y Groudon llegaron a un punto en el que si ellos no pueden decir abiertamente lo que piensan, ellos simplemente no tienen nada de qué hablar ni que compartir. No sé si me explico bien. Igual se nota que de a poco se les ve más unidos, aunque aún me pregunto si Groudon no estará sintiendo algo por la ballena (bueno, pez, bueno, lo que sea) y tal vez en parte por eso su actitud con Kyogre.
Bueno, ya se verá cómo les va más adelante.
Lo que no me espere, y me encanto, fue la inesperada pregunta de Groudon, y de ahí, el comentario de Kyogre sobre que él era el océano y debía cuidar a todos sus habitantes. Eso fue un comentario muy bien hecho, y parece que dejo a Groudon pensando bastante. Ahora ¿Qué es lo que dirá Groudon? Y ¿Cómo actuaran los dos ahora?
Lo que sigue puede que los separe y los haga pelear, o los una más.
Fue un buen capitulo, y además de lo que ya dije, también me gusto lo de los brotes y helechos en la isla comienzan a cubrirla. Sin duda este par se complementan bien, y juntos hicieron un buen trabajo.
Espero ver que les espera a estos dos ahora.