11 de junio de 2014

#6 Heridas

Notas de la autora:

En el siguiente fic se utilizarán OC para los personajes de Pokemon. Algunos (legendarios) están basados parcialmente en sus versiones originales. En algunas historias los personajes se encuentran en situaciones que no corresponderían a un escenario común para Pokemon. Solo los capítulos con el mismo nombre y tag (#) de numeración continúan. Aquellos sin numeración solo son OS apartes de la trama. Para ver todo el listado de capítulos, buscar en el menú a la derecha y hacer clic sobre el shipping deseado. Son muy apreciados los comentarios y opiniones. Se puede postear sin tener cuenta en blogger (de forma anónima).

#6. Heridas.

Varios minutos después y sentados ambos en la elegante sala de la gran casa, Croagunk movía distraídamente su gorra de arriba abajo en su mano. Se esforzaba por no parecer deprimido o desanimado, aunque ciertamente su ánimo no era el mejor en aquel momento. Toxicroak a su lado lo observaba con su imborrable sonrisa apacible, esperando alguna reacción por parte del otro, aunque esta no llegó.

— ¿Entiendes lo que intento explicarte, verdad Croagunk?—preguntó el mayor al fin, llamando la atención del otro.

El menor asintió lentamente con la cabeza y sin quitar sus ojos del suelo. Toxicroak comprendió que, a pesar de la delicadeza con que le había explicado el asunto de su excesiva confianza para con los extraños y de su ingenuidad, Croagunk no se lo estaba tomando del todo bien. Se volvió enteramente hacia él y puso ambas manos sobre sus rodillas mientras decía:

—A mi me gusta que me tengas confianza: aunque nos hemos visto por muy poco te guardo mucho afecto, Croagunk, y sería incapaz de querer hacerte algún mal.

El más joven volvió la cabeza con un leve rubor en su cara, aunque su gesto un tanto apagado no desaparecía todavía.

— ¿De verdad?—el otro asintió—Y después de que me dices que no sea tan confiado, ¿Cómo sé yo que eso es cierto?

Esto tomó al mayor por sorpresa. Hizo un notorio gesto de incredulidad, y al segundo siguiente rió un poco: tenía una risa muy suave y casi etérea, como si no hubiera reído tal vez en años y le faltara practicar aquel sencillo gesto. Su bolsa roja se hinchó y deshinchó notoriamente por unos segundos.

—Bueno—dijo Toxicroak al fin—, supongo que ya estás haciendo algún progreso. Yo solo puedo darte mi palabra de que es cierto: creerla solo dependerá de ti.

El aludido bajó la mirada. En verdad,  nunca había tomado consciencia de ser un pokemon ingenuo o demasiado confiado. Ciertamente era temeroso de las cosas nuevas que ocurrían o de las personas o pokemon que entraban en su vida; al menos los pocos que lo hacían. Se había quedado pensando largamente en lo que el mayor le había dicho respecto de no confiar a ciegas en los extraños ni en los nuevos. No todas las personas eran tan buenas y gentiles como Molly o él, si bien también era cierto que no todas eran malas e interesadas en sacar algún provecho de los otros.

— ¡Ahh!—soltó la ranita más pequeña, dejando caer la gorra y llevándose ambas manos a la cabeza— ¿Y qué se supone que haga? ¿Ir confiando y desconfiando de la gente aleatoriamente y ver si tengo suerte escogiendo a las personas correctas?

Toxicroak sonrió comprensivamente al verle confundido. Se agachó, recogió la gorra y la sacudió un poco, volviendo a ponerla sobre la cabeza adorable del otro.

—No. Eso no sería muy acertado.

— ¿Y entonces?

—Lo que debes hacer es ser precavido—aconsejó el mayor.

—… ¿y como es eso?

El pokemon venenoso se acomodó en su sitio y entrelazó los dedos. Dejó pasar un par de segundos mientras buscaba la mejor forma de explicarle al pequeño lo que tenía en mente.

—Mira…si todos fuéramos por ahí desconfiado de cada persona que se nos acerca, nunca podríamos hacer amistades y tampoco podríamos vivir tranquilos—Croagunk asintió con la cabeza—. Sin embargo, las cosas hoy en día son complicadas. Cada quien solo busca su propio bienestar y lograr sus propias ambiciones; muchos pasan enteramente por alto a las demás personas y les hacen daño, a propósito o no. Hay quienes llegan al punto de utilizar a los otros para sacar algún provecho para sí mismo.

— ¿Por ejemplo…?

—Por ejemplo, Molly—dijo Toxicroak, asustando al otro—. Imaginemos que de la nada conoce a una persona e inmediatamente se vuelven amigas. Sin embargo, esta persona se ha acercado a ella únicamente porque sabe de su estatuto social, sus condiciones de vida y las facilidades que tiene para conseguir casi cualquier cosa. No ve en ella el interés de conocerla y saber qué clase de persona es: si puede ser su amiga y alguien confiable a quien recurrir y a la vez ayudar en momentos de problemas. Solo quiere de ella lo que su posición adinerada le pueda traer, ¿me entiendes?

—Sí…—soltó la ranita, bajando la cabeza y pensando… ¿no que algunas de las amigas de Molly ya eran así? Tal vez por eso solo le acompañaban cuando se trataba de compras y chicos, y nunca la apoyaban cuando peleaba con sus padres o estaba deprimida. Según ellas la mejor forma de pasar la tristeza era comprando. Esto preocupó muchísimo al pokemon.

—Cuando conoces a alguien nuevo—siguió hablando Toxicroak—, no le cierras la puerta en la cara pensando que quiere obtener algo de ti.

— ¿Qué hago entonces?—preguntó Croagunk, bastante afligido con todo el tema.

Dejas la puerta junta.

— ¿La puerta…junta?

Toxicroak se lo ilustró. Se levantaron, fueron a la habitación más cercana, ambos se pusieron a cada lado de la puerta y el mayor la dejó cerrada. Desde atrás le preguntó:

—Dime, ¿puedes escuchar lo que te digo?

—Sí.

—Bien. Imaginemos que no me conoces y yo te digo que soy un pokemon muy pequeño y adorable, solo por decir algo. ¿Podrías saber si eso es verdad?

—Hum…no…

—No, porque no me estás viendo. Ahora, abre la puerta enteramente.

Croagunk obedeció y para sorpresa suya, el otro de un rápido movimiento ingresó al lugar, lo levantó en un brazo y con el otro hundió su dedo en su mejilla, haciéndole soltar un gemido y mover asustado las patas.

—Ahora: quiero que me entregues todo tu dinero—dijo Toxicroak, apuntándole en la cara.

— ¡N-no traigo dinero!—exclamó el menor.

El otro volvió a reír levemente mientras lo dejaba con cuidado en el suelo y el más pequeño se reponía del susto.

—Era un ejemplo. Si dejas la puerta de tus sentimientos enteramente abierta a las otras personas, podrías llevarte una desagradable sorpresa cuando los conozcas como son en realidad y no has tenido la suerte de toparte con alguien más amable.

Croagunk abrió la boca, viéndole el sentido. Toxicroak volvió a su sitio al otro lado de la puerta y la cerró.

—Bueno—siguió el mayor—, ¿Cómo le haces entonces para conocer a alguien que parece interesado en ti?

La ranita se acercó, abrió un poco la puerta y dejó lo suficientemente abierto como para ver al otro, pero sin abrir del todo.

—Dejo la puerta junta—dijo, sonriendo al comprender.

Toxicroak se agachó hasta quedar a pocos centímetros de él y sonrió también.

—Precisamente. Es de lo que se trata el ser precavido. Ve despacio cuando conozcas a alguien nuevo. Muéstrale en realidad como eres tú, pero de a poco. Dale la oportunidad de que te muestre quien es en verdad, y si estimas que ese alguien merece conocer por entero tus sentimientos y pensamientos, entonces ábrele.

El pokemon puso su mano en la cabeza del otro y siguió diciendo:

—Tú eres un pokemon dulce y transparente

— ¿T-transparente?—preguntó el aludido, extrañado.

—Así es. Te muestras tal cual eres. Eso está bien: casi todos traemos máscaras para esconder quienes somos en realidad. El cinismo habita en casi todas las personas, pero te repito que seas cuidadoso al abrirte por entero a alguien. Me dolería mucho saber que te hicieran daño por esa pureza tuya tan grande al mostrarte ante los otros. Tú menos que nadie merecería pasar por algo así.

— ¿Tú has pasado por algo como eso, Toxicroak?

Esta pregunta le sentó un poco mal al mayor. Miró en rededor y luego se puso de pie.

—Sí. Muchas veces.

—Entonces…te cuesta mucho creer en las otras personas—consiguió deducir el pequeño, con un gesto triste y sorprendido a la vez— ¿Verdad?

El aludido asintió. Croagunk bajó la mirada y se frotó un brazo, algo cortado por la complicada situación. Se armó de valor y volvió a mirar al otro arriba.

—Yo sé…que llevamos muy poco tiempo conociéndonos pero…de verdad me importa lo que te pasa…y me importas tú.

Dijo lo ultimo sonrojándose por entero y dejando que la gorra cubriera en parte el rubor que le había afectado al hacer su declaración. Toxicroak lo observó desde arriba, sonriendo complacido y feliz de escucharlo. Se agachó un poco y se irguió con el más pequeño en sus brazos. La ranita temblaba ligeramente de los nervios.

—También tú me importas mucho, Croagunk—le dijo, levantando su gorra para poder verlo a los ojos—, más de lo que nadie me había importado en mucho tiempo.

El otro había cambiado su tono púrpura por un rojo particular. Únicamente sus mejillas anaranjadas conservaban su color natural. Le tembló un poco la voz al tiempo que intentaba decir:

—Yo…yo quería…que supieras que…voy a seguir tu consejo…de la puerta…

Toxicroak sonrió, divertido de que le costara tanto decir algo tan sencillo como aquello, pero cuando fue a responder, se dio cuenta de que el otro no había terminado.

—Pero…—soltó, temblando todavía más y comenzando a sudar—no voy a aplicarlo…contigo…

— ¿Eh?—soltó el mayor, extrañado.

— ¡Lo que quiero decir es…!—exclamó Croagunk de pronto, levantando los brazos, dejándolos caer y luego presionando su cara contra la bolsa roja del otro que sobresalía de la ropa— ¡E-es que mi puerta siempre va a estar abierta para ti, Toxicroak! Aunque solo sean unos días…yo siento…siento que te podría confiar lo que fuera. Tal vez me esté equivocando, no sé, pero realmente quiero creer que no. Sé muy en el fondo que eres un buen pokemon, aunque todavía no te conozca…no te conozca tanto como quisiera…

La voz del pequeño se fue apagando poco a poco. Volvió a retomar su tono oscuro y dejó caer sus brazos inertes a los lados de su cuerpo. Toxicroak lo observó, con la cara todavía hundida contra su bolsa. La repentina tristeza que invadió a Croagunk le llegó a él, comprendiendo que al más joven de alguna forma le dolía no saber las cosas importantes del mayor. Hasta ahora sabía cosas un tanto superficiales, pero había mucho todavía que él desconocía especialmente en lo relacionado a su pasado, y por consiguiente, a sus sentimientos.

—Croagunk…—intentó llamarle él, pero la ranita de inmediato dejó esta postura negativa, se irguió y se ajustó la gorra que se estaba cayendo de su cabeza.

— ¡No te preocupes!—dijo de pronto y obligándose a sonreír—Te dije que no te presionaría con eso y no lo haré. Si dices que me lo dirás más adelante, no tienes que apurarte. Mi puerta estará abierta para ti cuanto sea necesario, y puedo esperar el tiempo suficiente hasta que confíes en mí y quieras abrirme también.

Esto pareció golpear profundamente en el pokemon mayor. A pesar de la sonrisa amable del pequeño y de su actitud tan positiva ante el inconveniente, sus palabras de alguna forma hirieron gravemente al otro por lo que en el fondo significaban para él. Estaba inmerso en aquello mismo que le había dicho a Croagunk sobre las demás personas: que se escondían de como eran en realidad. Que eran falsas. Su propia máscara de cinismo era tan fuerte y difícil de mover que no estaba dando la menor oportunidad al otro de conocerle cómo era en verdad, a pesar de que era eso mismo lo que él intentaba hacer: mostrarle a Croagunk quien era. Lo que en verdad era y de las cosas de las que era capaz. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento había dejado de ser él mismo, que no se había dado cuenta?

El pokemon adulto se quedó ensimismado pensando en esto. Croagunk, aún en sus brazos, notó como el otro se le había ido de nuevo y no pudo evitar preocuparse. No sabía qué era lo que había dicho mal esta vez.

Estiró su brazo y tocó apenas la cara del pokemon para despertarlo.

— ¿Pasa algo?—preguntó.

Toxicroak dio un respingo al darse cuenta de que se había distraído. Sonrió y negó con la cabeza.

—Tengo que dejar de hacer estas cosas—dijo, dejando con cuidado a Croagunk en el suelo—, o vas a terminar creyendo que estoy loco.

—Está bien—dijo el pequeño mirándole desde abajo—, yo también me distraigo así a veces.

— ¿Te gustaría que practicáramos con el piano un rato?—ofreció el mayor, haciendo sonreír ilusionadamente a su acompañante, quien asintió con la cabeza.


— ¡Me encantaría!

Continuará...

1 comentario:

  1. ......

    Fue un capitulo... complicado. No sé si sea la palabra, pero más o menos así lo sentí, y es que realmente es un tema complicado.

    El entender que no se puede confiar enteramente en todos, o “abrirles la puerta” es algo que en muchos es complicado, y tratar de explicarse a alguien joven como un niño es aún más complicado, sobre todo si ese niño ya es muy abierto con todos, y eso fue lo que mostraste aquí, y por eso es que me pareció un capitulo complicado, pero no fue malo para nada. Antes de una lección importante (creo que tendré en cuenta eso) y muestra a los dos pokemons más cercanos, pero mientras más se acercan, mas pueden ver cosas en el otro sin que las digan, y por eso es que a Croagunk no se le escapa que al otro aun le afectan demasiadas cosas y aun no le dice todo.

    La declaración de Croagunk sobre que le importaba y que su puerta siempre estaría abierta se me hizo muy tierno, y en parte triste porque también muestra lo mucho que le afecta ver que Toxicroak aun triste por cosas que no le dice. Creo que con eso ya Toxicroak no seguirá sin decirle al otro todo lo que le afecta y le contara todo, y así serán mucho más unidos. Creo que estos dos terminaran buen, aunque bueno, tu eres la autora así que lo que pase dependerá de que se te ocurra.
    La explicación de lo de la puerta se me hizo graciosa, pero es la forma más fácil de ejemplificar eso.

    Bueno, me leí este cap en un momento que tenía libre, y valió la pena.

    Nos vemos después.

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